MEINE FREIE DEUTSCHE JUGEND – claudia rusch

Claudia Rusch, escritora nacida en Alemania del Este, narra escenas de su niñez y adolescencia en clave política, con ironía y a veces mala leche. Contrapone el régimen comunista nacido de la ocupación soviética a su obsesión por Francia y los valores que representa Occidente. Su vida familiar y escolar se convierte en una alegoría de la generación que vio caer el muro de Berlín al filo de su vida adulta.

El libro se lee como una suerte de experiencias, ordenadas más o menos cronológicamente -o cuya cronología real no importa demasiado- y bastante sueltas. Casi como una serie de relatos cortos. La lectura es amena. He de decir, sin embargo, que es un libro bastante político; político quizá de más. ¿Estaba realmente la Stasi por todos lados? ¿Hay algo en la vida de Claudia que no sea un símbolo político? Se entiende que un libro sobre esa época y opuesto al sistema de entonces tenga una carga política grande, pero que ese rechazo sea parte central y palpable en la vida de una niña pequeña es algo más difícil de creer. Por otro lado, el libro comienza siendo algo divertido y fácil de comenzar a leer. El tono de las historias, sin embargo, es bastante monótono y, aunque la escritura es ciertamente buena y las historias están bien hiladas y son entretenidas, se echan de menos puntos álgidos y un hilo conductor más tangible.

En definitiva, un libro autobiográfico entretenido y que arroja cierta luz sobre la vida de la gente corriente en la DDR.

escrito en alemán | leído en alemán

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SELECTED POEMS – sharon olds

De Sharon Olds, autora que conocí por recomendación de mi amigo Orlando, había leído “Stag’s Leap“, una obra con la que en su momento me sentí muy identificado y que, de algún modo, me ayudó a superar una difícil situación personal. Poco después me hice con esta antología, cuyos poemas han sido seleccionados por la autora.

La historia del libro es azarosa -la de mi ejemplar, quiero decir-, ya que acabó en el cubo de la basura de un hotel de Aviñón junto con el resto de mis cosas porque el servicio de limpieza decidió que esa noche yo no volvía de mi excursión a Nimes a hacer noche en el hotel. Anyway, un poco mojado por la llovizna y con el lomo algo tiznado de prefiero no saber qué, he terminado leyéndolo en bastante buen estado.

La antología contiene piezas de seis poemarios publicados entre 1980 y 2002, y ha sido interesante ver el desarrollo del estilo de la autora que, sorprendentemente, tampoco es que haya variado apenas en el espacio de 22 años. En general, el libro me ha gustado mucho. Los poemas de “Satan Says” y “The Dead and the Living” me han parecido frescos y lúcidos; están escritos -aunque no todos- con buen talante y tono positivo, y exploran primeramente la infancia, la adolescencia, el descubrimiento del sexo. Todos los poemas de “The Father” me han resultado tremendamente difíciles. Es Sharon Olds en estado puro: dura, realista y honesta hasta lo revulsivo. A pesar de tener una de las selecciones más cortas de la antología, es la parte que más me ha costado leer. Por supuesto, no por la calidad -muy buena- sino por el tema y las imágenes con que se desarrolla. Los poemas extraidos de “The Wellspring” -quizá los que más me han gustado- y  “Blood, Tin, Straw” exploran la vida en familia, el amor conyugal y la experiencia de la maternidad. Finalmente, la selección de “The Unswept Room” me ha parecido la más floja. Le viene bien el título, ya que se trata de una serie de poemas cuyo batiburrillo temático -los hijos, el racismo, el sexo, el matrimonio- ya había sido explorado en poemarios anteriores y, a mi parecer, con mejor fortuna. O quizá sea simplemente que no podían sorprenderme mucho habiendo leído el resto de la antología primero.

Después de terminar este libro, mi respeto por Sharon Olds ha crecido. Me gustaba antes y me gusta más ahora.

escrito en inglés | leído en inglés

LOS DETECTIVES SALVAJES – roberto bolaño

Cuando yo tenía veinte o veintiún años y devoraba poesía y novela latinoamericanas, le expresé a un amigo mi intención de leer a Bolaño. Resultó que él leía en ese momento un libro de Bolaño y, celoso de sus lecturas sin venir a cuento, como si leer los mismos títulos fuera pecado, me dijo que su mejor amigo y Recomendador Oficial de Libros, amén de excelente crítico oficioso, le había dicho que Bolaño era lo más y que no hacía falta leer ni a Borges ni a Cortázar porque ya estaban contenidos en Bolaño. Por supuesto, mi amigo no había leído ni a Borges ni a Cortázar y yo, que los admiraba con toda mi alma, le cogí una tirria inmerecida a Bolaño que me alejó de sus novelas durante años. Hay libros así, que odias porque a alguien le gustaron o le disgustaron. Algún día quizá supere mis odios y lea a Shakespeare…

A lo que íbamos. “Los detectives salvajes” es una novela abierta, formalmente experimental, estilísticamente llana -que ni mucho menos simple- y mezcla de varios registros. Y sobre todo larga, muy larga. La primera y la última parte son el diario de García Madero, un aprendiz de poeta que se junta con el grupo autodenominado real visceralista. Entre parte y parte del diario se sucede una enorme digresión contada a base de entrevistas que cubren tres continentes y unos veinte años. ¿Hay algo de Borges? Sí, algo hay, aunque ni mucho menos tanto como para que todo Borges esté contenido en el libro. Bolaño más bien parece querer despegarse de la influencia de Borges. Y de Cortázar, otro tanto.

El libro es una delicia. Da pie a la risa, a ponerse cachondo -porque al principio hay sexo para todos los gustos-; luego, a la reflexión, a la tristeza. Es surrealista. Juega con las emociones y la experiencia del lector para hilvanar los hilos que sujetan las tramas. Es mentiroso y desvirtúa la realidad cuando le parece. Al parecer, también contiene muchos elementos biográficos del autor. Es quizá una fiel realidad del Méjico de mediados del siglo XX. Porque si hay un lugar que queda retratado en el libro más que ningún otro es Méjico y, más en concreto, Ciudad de Méjico; la ciudad y sus gentes, la pobreza decente, el cambio de generación, el crecer en aquel lugar y aquella época siendo un un joven, una joven, pobre y con aspiraciones literarias aumentadas; con el ímpetu y la creencia de poder reformar el mundo -reformar la poesía- y ponerla patas arriba. Es un golpe de realidad; si en época de Bolaño el realismo mágico estaba agotado, “Los detectives salvajes” es quizá la vuelta de la magia al realismo. La magia que se agota y se da de bruces contra la realidad. El libro es una delicia.

¿Qué diría Borges? Probablemente y a la vista de la vasta extensión de la novela, que de Bolaño hubiera preferido sus relatos cortos. Pero como yo no soy Borges, diré que el libro me ha encantado. Por ponerle una pega, diré que el final me lo esperaba. Lo esperaba ya desde mucho antes; quizá desde la mitad del libro o quizá desde el comienzo de la segunda parte. Pero el final es una mera excusa. Si es que hay un final.

escrito en español | leído en español

CHILD 44 – tom rob smith

Es inhabitual que yo lea un súperventas de este tipo, un libro trepidante repleto de acción que me fue regalado por una buena amiga, con una portada atractiva y una historia interesante y fácil de seguir.

La cosa es que este tipo de libros se centra precisamente en eso, en hilos narrativos donde la acción no falta y el lector se queda enganchado mientras la historia -en este caso, la de unos crímenes- se resuelve. Hay también un contexto, la Unión Soviética estalinista, que domina la narración hasta el punto de que el estado de locura social provocado por el terror gubernamental es en sí mismo un personaje, y ahí reside, para mí, el punto fuerte de la novela y lo que provoca afición. El resto es facilón, más si cabe que en libros semejantes. Los personajes, excepto el protagonista, son bastante planos. El lector se enfrenta, por otro lado, a nombres de personajes que apenas tienen qué decir en el conjunto de la historia, como si su mero nombre pudiera humanizarlos; sin conocer sus pensamientos o conociéndolos solamentre a través de las reacciones descritas por un narrador impersonal. El estilo es descaradamente simple; diseñado para serlo, sí, pero muchas veces rayano en lo simplón. Da la sensación de estar leyendo una versión simplificada del idioma, deliberadamente acortada, con las palabras restringidas a su primera acepción. El curso de la acción y la descripción de ésta, junto con la escritura desbrozada del autor, crean una atmósfera de guión de Hollywood; el libro tiene menos de novela que de película.

Ahora bien, es un libro entretenido, perfecto para dejar de pensar en la rutina y leer en cualquier parte. Y la historia, aunque tiene giros cogidos con pinzas, es sugerente y se deja leer bien. Leyéndolo he pasado buenos ratos y, aunque no me haya provocado placer estético, sí que me ha servido para pasar el tiempo y disfrutarlo.

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CORAZÓN TAN BLANCO – javier marías

No he querido saber, pero he sabido“. El arranque del libro provoca ya un escalofrío y sintetiza su espíritu: la ignorancia, el conocimiento; apenas unas pocas palabras después, aún parte de la misma frase rápida y rebuscada y pensada para atrapar al lector, “no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas” -el matrimonio como otro de los grandes temas del libro- y, sin dar por finalizada la frase, “se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre“, la muerte y la familia, últimos grandes temas de la novela.

Una narración atrapante y excesiva. Excesiva hasta encandilar y, al cabo de unas pocas páginas, odiar. Entendí perfectamente por qué hay quien detesta a Marías. Pensé que un estilo tan abigarrado y barroco -algunos dirían tan refinada y contemporáneamente español- no podría prolongarse más allá de las cincuenta páginas sin comenzar a soltar lastre. Y así fue; llegado al punto de odiar el estilo Marías, las repeticiones comenzaron a espaciarse y, si bien los vaivenes de la historia siguieron la misma línea, me pareció que el estilo del autor se relajó un tanto, alejándose del preciosismo florido e hiperrealista del principio para concentrarse en la historia.

Ahí, en la historia, yace en mi opinión el valor más palpable de este libro por doble motivo. Primero, porque armar una trama mediante una serie de anécdotas y hechos circunstanciales vagamente relaccionados, algo común, aunque tratado de otro modo, en las novelas de detectives, me ha parecido bastante original. Segundo, porque la habilidad de Marías para usar ciertas palabras e imágenes y anticiparse a las sensaciones que crean, así como ligeros saltos temporales, el uso de la ignorancia y el azar, y una reminiscencia sutil del stream of consciousness, crean una serie de sensaciones en el lector -o al menos las han creado en mí- que enriquecen la novela.

Aun tomándome la lectura como un juego, precisamente por la serie de anécdotas y hechos vagamente relacionados, casi relatos en sí mismos y sin embargo, cuyas imágenes tanto sentido cobran en el desenlace, la atención y la intriga han sido constantes. Desde luego me ha gustado. Mucho. No sé si tanto como para encumbrar a Marías al Olimpo de la literatura contemporánea como hacen en algunas partes -hay tantos escritores, y tantos tan buenos-, pero suficiente como para tenerlo en alta estima. Y sobre todo y más importante, he disfrutado muchísmo de la lectura.

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2018 en libros

Cuando, comenzando 2018, me propuse leer más libros que en el año precedente, no podía imaginar lo anémicas que iban a resultar mis lecturas. Breve comparativa: lo leído durante 2018 representa solamente el 65,5% de las lecturas de 2017; esta cifra decrece cuando la comparo con los años anteriores, pues supone el 55,8% de las lecturas de 2016 y un paupérrimo 54,3% de todo lo leído en 2014. Aunque sería injusto comparar la cantidad únicamente y olvidarse de la calidad, creo que esta última ha estado bastante equilibrada desde que comencé a escribir este cuaderno de bitácora a finales de 2013.

Pero no todo es lectura. 2018 trajo, de nuevo, viajes. Muchos viajes: excursiones por Inglaterra, una escapada invernal a Escocia, otra a los Alpes franceses y otra a la Provenza, a Bélgica, Letonia, rutas en coche por pueblecitos del norte de España y 17 días mochileando desde Trieste y a través de Eslovenia, Croacia, Bosnia y Montenegro, una experiencia absolutamente maravillosa en la que conocí a muchísima gente, lugares increíbles y de la que guardo un buen recuerdo. También ha sido un año más centrado en el deporte, más intenso en el trabajo y en el que he visto muchísimo teatro. Y en el que terminé de superar una relación antigua y puesto los cimientos para una nueva. En fin, un año en que la lectura no ha marcado la pauta, aunque haya ayudado.

¿Y cómo ha ayudado? Comencé redescubriendo lo que es engancharse a la lectura con Patria, entendí por fin qué simboliza Macondo en Cien años de soledad, me lo pasé pipa con las no tan extravagantes extravangancias de Portnoy´s Complaint, medité profundamente sobre las heridas y la superación, cuando más lo necesitaba, leyendo Book of Longing y H is for Hawk, me maravillé de no haber descubierto antes el maravilloso Cinco horias con Mario, disipé un poco mis nebulosas ides sobre el Irán contemporáneo con Persepolis, y traté de ordenar mis sentimientos y sensaciones, ya sea acertada o erróneamente, con Palabras sobre el amor y palabras de amor, por nombrar los libros que más hondo llegaron el año pasado. Pocos libros, sí, pero con los que he aprendido y crecido.

Más cifras: el inglés volvió a ser mi idioma principal de lectura por segundo año consecutivo (47,4%), seguido de cerca por el español (42,1%). El alemán quedó en tercera posición con el restante 10,5%. Y ya está, no leí libros en gallego, una rareza que quiero corregir en 2019. Leí libros de autores originarios de 10 países distintos. La mayoría de los libros fueron escritos por escritores europeos (79%), seguidos por los americanos (15,8%) y asiáticos (5,2%). Ningún autor fue africano u oceánico. El 33,3% fueron mujeres y el resto, hombres.

¿Traerá 2019 muchas y buenas lecturas? Eso no puedo saberlo todavía, aunque me conformo con disfrutar y aprender tanto de lo que lea, sea lo que sea, como disfruté y aprendí en 2018. Y por supuesto, con que el año traiga muchas más sorpresas agradables que buenas lecturas. Pasad todos un feliz y agradable 2019.

DREI MÄNNER IM SCHNEE – erich kästner

Cuando en 2011 hacía mi primeros pinitos en alemán, iluso de mí, compré este libro en la Fnac de Coruña con la inocente idea de leerla de cabo a rabo. Desde entonces he intentado leerlo tres veces y no ha sido hasta ahora que he decidido volverlo a empezar y lo he leído hasta el final. Incluso ahora me ha costado leerlo, me ha sido difícil entrar en la historia. Quizá parte de la razón sea que es un libro humorístico, un cuento adulto sobre el dinero y el amor cuyo objetivo principal es hacer reír; y la risa presupone un entendimiento relativamente profundo del idioma. La otra parte, por supuesto, es que cuando lo compré no estaba en absoluto preparado para leerlo.

Dos hombres ganan un concurso de escritura cuyo premio es una estancia en un hotel de lujo en los Alpes. Uno de ellos es uno de los multimillonarios más ricos de Europa; el otro, un académico en paro. El primero, habiendo escogido un pseudónimo, pretende hacerse pasar por pobre en el hotel y así conocer el mundo desde una perspectiva diferente. Le acompaña uno de sus sirvientes, que se hace pasar por otro de los huéspedes. Los tres llegan por separado al hotel. La hija del multimillonario, por su parte, avisa a la dirección del hotel de que su padre será su huésped, sin dar señas suficientemente claras para identificarle. A partir de aquí se suceden una serie de malentendidos que implican a los tres hombres, sus familias, la dirección y el resto de huéspedes.

El objetivo del libro es la diversión, aunque el debate moral sobre la riqueza y el comportamiento de la gente ante ella está presente a lo largo de la obra. Obviando su dificultad en alemán para los no nativos, se trata de un libro divertido y ligero, muy entretenido y que no levanta dolores de cabeza sin dejar de ser buena literatura. Desconozco si está traducido al español. Si habláis alemán -¡ojo con vuestro nivel del idioma!- lo recomiendo.

escrito en alemán | leído en alemán