HEY SKY, I´M ON MY WAY – ilu ros

Hey Sky, I’m on my Way. A Book about Influential Women” es el primer libro de la ilustradora Ilu Ros. Con una factura muy atractiva que despliega dibujos a toda página, otros más pequeños y textos esbozados a mano alzada, descubre ante el lector las biografías de 27 mujeres y de 1 grupo de ellas como sujeto colectivo.

El formato casi cuadrado, la elección de la tapa blanda y la estructura basada en una ilustración-retrato a color seguida de dos páginas donde el texto se dispone en torno a varias imágenes son, creo, un acierto. La selección de mujeres es diversa; no distingue épocas o continentes y nos acerca tanto a personajes casi míticos como a figuras ampliamente desconocidas. Por destacar alguna, me ha llamado la atención la inclusión de Mary Seacole; tantas veces pasando por lugares que llevan su nombre y no tenía ni idea de quién era -Gracias, Ilu.

Pero un libro de ilustración es, a fin de cuentas, sobre ilustración, y ésta sigue un estilo definido y constante a lo largo del libro. A color, con un realismo que no llega a definirse  y provoca una agradable impresión de ligereza, las ilustraciones están pintadas con acuarela y realzadas con tinta o lápiz. Las imágenes principales, más trabajadas, siguen este patrón; las secundarias, más pequeñas, se permiten guiños a estilos más antiguos: al grabado, a las fotografías de los periódicos; en una ocasión, al estilo personal de Frida Kahlo. A veces el dibujo gana un mayor protagonismo sobre la pintura y a veces aparece el collage.

De la selección, como suele decirse, son todas las que están, pero no están todas las que son. Este libro propone un recorrido sucinto y ameno por las vidas de un grupo de mujeres reivindicadas por el feminismo, esa corriente que está ahora tan en boga y es tan necesaria.

escrito en inglés | leído en inglés

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THE POETRY REVIEW 105:3 – vv.aa.

En junio me eché la mochila al hombro, compré un billete de ida a Trieste y otro de vuelta desde Dubrovnik, y pasé buena parte del mes mochileando por los Balcanes, conociendo varios de los países que formaron la antigua Yugoslavia. En mi mochila, no muy grande, decidí meter un grueso volumen de relatos cortos, pensando que por fin tendría tiempo para sentarme a leer a gusto, una vez terminada cada jornada. Nada más lejos de la realidad. He descubierto que la expresión “viajar solo” es un mero eufemismo tras el cual se oculta una inmensa cantidad de gente; estar solo es, de hecho, casi imposible, y uno ha de hacer un verdadero esfuerzo para estarlo. Así que, al final, únicamente abrí el libro en mi viaje de ida y en el de vuelta, y ahora está sobre la mesa mirándome, esperando a que algún día lo termine y lo comente en esta humilde bitácora.

Al volver dejé aparcado los relatos para terminar este número de “The Poetry Review“, una revista británica que aúna pequeñas antologías de poetas emergentes, algún ensayo, críticas poéticas realizadas por poetas y una serie de críticas profesionales sobre libros de publicación reciente. He de decir que no me he molestado en leer a fondo las críticas profesionales, aunque sí me he interesado por las de los poetas y, de hecho, he encontrado reflexiones interesantes sobre traducción en el comentario de Sarah Howe acerca de la poética de Peter Streckfus, así como en el ensayo de Sophie Collins sobre versiones anglosajonas de poesía oral afgana.

Sobre los poemas en sí, de todo hay, y no todo de mi gusto, aunque mi gusto poético es quizá algo restringido. Dos poemas me han llamado la atención poderosamente: El primero, “The Last of the Handshakers” de James Giddings (“I am the last and I will shake everyone´s hand: / the smooth, the calloused, even those with an allotment / of oniony warts sprouting at the webs of their fingers“), que contiene una reflexión -o del que yo extraigo una reflexión- muy interesante sobre ciertos comportamientos sociales considerados cívicos; y “Hermes“, de Julian Stannard, un poema sobre homosexualidad y abuso donde la maldad no queda clara o al menos no se vocea (“Uncle Billy says if you´re feeling horny / you need to act on it and the beaches are / driving me nuts. He doesn´t mind I’m into girls“).

Es posible que vuelva a comprar esta revista. Echo de menos más poemas y de más algunas críticas, aunque, dado el título de la publicación, esperar otra cosa sería engañarse.

escrito en inglés | leído en inglés

BOOK OF LONGING – leonard cohen

Repaso rápido: Leonard Cohen, además de un cantautor genial, algunas de cuyas canciones han sido versionadas muchas veces -“Hallellujah“-, fue también otras cosas, entre ellas novelista y poeta, además de aficionado al dibujo.

He tenido mis “épocas Cohen”. Me gustaba tocar y cantar “Who by Fire” -porque mi limitada habilidad con la guitarra no me permitía tocar “The Partisan“, a pesar de que es una canción sencilla. Cuando vi este “Book of Longing“, una antología de su poesía, creo, tardía, no sabía muy bien si me iba a gustar; al fin y al cabo, Cohen para mí era un cantante y no tanto un poeta. He de decir que el libro me ha gustado; a ratos, incluso, me ha gustado mucho. Es un libro curioso, cuyos poemas me han atraído con el misterio tan propio de su autor y con sus mensajes vagamente descifrables. Su estilo me ha parecido algo infantil, porque su lenguaje es ligero, la rima sencilla y constante, el tono parece poco madurado y los temas tan universales como propios de la adolescencia: eso, acaso, sea algo que comparte con el estilo pop. Y sin embargo esta infantilidad, en Cohen, no es un demérito. El ritmo suele estar muy bien marcado, los juegos de palabras son constantes, hay -aunque contados- encabalgamientos geniales, su falta o aparente falta de madurez añade frescura. Sobre todo, son poemas con los que uno puede indentificarse y que pueden hacer pensar, o simplemente hacer pasar un buen rato. Y eso, para mí, lo hace un buen libro.

La presentación del libro es también curiosa, con dibujos de Cohen por todas partes que, a veces, obligan a los poemas a evitarlos e incluso serpentear entre ellos. Aunque la idea me ha parecido buena, si vuelvo a ver el mismo dibujo repetido una vez más con sombras de Photoshop o marca de agua, muerdo a alguien. No estoy seguro si el resultado le hace un favor o un feo al libro. Cada cual que juzgue por sí mismo.

escrito en inglés | leído en inglés

ALMOST THE EQUINOX – sarah maguire

Adquirí esta antología porque, al ojear sus páginas en la librería, di con un poema conocido que -me sonaba, creía- un periódico habían reseñado en un artículo a propósito de la autora.

Lo cierto es que si bien los poemas de este libro son resueltos y están pulidos, pocos me han llegado lo bastante hondo. Muchos toman de partida las plantas, nada sorprendente ya que la autora es jardinera, y utilizan vivencias personales para contar temas universales con un estilo narrativo. Al final del libro, un breve y curioso anexo explica las historias detrás de algunos de los poemas.

Es curioso que, a pesar de que los poemas abundan en cultismos botánicos, son ajenos a otros artificios léxicos. Algunas adjetivaciones me han llamado la atención. Hay también asociaciones de palabras muy bien buscadas, especialmente en relación con el sexo, y hay poemas que me han gustado mucho en su conjunto, como “Tidemarks”.

En general la prosa de Maguire me ha parecido calmada, alejada de grandes emociones y más propicia para la contemplación y el pensamiento.

escrito en inglés | leído en inglés 

LOGICOMIX – vv.aa.

51BcN5kdI8L._AC_SY400_¿Una novela gráfica sobre matemáticas o filosofía? ¿Por qué no? Logicomix nos acerca a la historia personal de los matemáticos y filósofos que, a comienzos del siglo XX, sacudieron los cimientos de la lógica y comenzaron a poner otros nuevos. Bertrand Russel, Georg Cantor y Ludwig Wittgenstein, entre otros, desfilan entre sus páginas. La historia es, además, metaliteraria, tal y como la gran Maus.

Comenzar a leer esta historia me ha resultado sencillo y entretenido. Una vez metido en harina, más o menos mediado el libro, me asaltaron las dudas: ¿adónde quieren llegar los autores? ¿Pesa más la realidad o la ficción? ¿Hasta qué punto la historiografía de la lógica tiene importancia y hasta dónde es solamente una excusa para contar una historia? Para más inri, los líos lógicos comenzaron a enrevesarse y, entonces, traté de disfrutar la lectura sin comerme más el coco. Quizá justamemte por eso me ha gustado. Me ha entretenido, me ha enseñado alguna cosa nueva y me ha despertado la curiosidad, aunque creo que la historia no está bien resuelta del todo y que la metaliteratura tiene un peso por encima de lo que debería, llegando a ser un recurso socorrido para cuando la historia en sí no es capaz de explicarse a sí misma, por sí misma.

escrito en inglés | leído en inglés 

 

¿CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE? – lev tolstói

Este cuento universalista de Tolstói, ilustrado sencillamente por Elena Odriozola para la cuidada edición de NørdicaLibros, nos traslada al campesinado pobre de la Rusia imperial para enseñarnos una lección sobre la codicia.

Tolstói es conciso y revelador, desestima las florituras del lenguaje y adopta un tono propio del cuento para narrar una historia lineal y moralista, todo lo cual convierte la narración en un ejemplo universal. Las ilustraciones son también sencillas, y el hecho de que retraten siempre al mismo personaje de manera recurrente, aunque siempre diferente, refuerza esa imagen de cuento universalizador.

En resumen: una pequeña delicia.

escrito en ruso | leído en español

PORTNOY’S COMPLAINT – philip roth

Philip Roth es una apuesta segura. Nos brinda libros complejos y fáciles de leer, aunque tiene un estilo que, por alguna razón, me va cansando según se acumulan las páginas por mucho que logre engancharme al principio. La excepción es “The Plot against America“, que me pareció absolutamente genial de principio a fin.

“Portnoy’s Complaint” fue su primer éxito y es muy gracioso. Además, creo que está envejeciendo bastante bien. Socarrón, irónico, morboso, busca la risa con situaciones cómicas escabrosas y apela sin tabúes a escenas vergonzantes con las que el público masculino puede sentirse identificado, sin olvidar el bagaje judío de posguerra que impregna (y a veces exudan) los libros de Roth.

Reconozco que me he perdido en el final. No lo he entendido bien, no sé por qué la historia termina así y no de otro modo. No sé si es un libro “terminado”, le falta algo para quedar bien resuelto o el hecho de haberlo leído con casi 38 grados de fiebre me ha embotado el entendimiento. En cualquier caso, se trata de un libro ligero, recomendable para huir de la rutina y reír un poco.

escrito en inglés | leído en inglés