DREI MÄNNER IM SCHNEE – erich kästner

Cuando en 2011 hacía mi primeros pinitos en alemán, iluso de mí, compré este libro en la Fnac de Coruña con la inocente idea de leerla de cabo a rabo. Desde entonces he intentado leerlo tres veces y no ha sido hasta ahora que he decidido volverlo a empezar y lo he leído hasta el final. Incluso ahora me ha costado leerlo, me ha sido difícil entrar en la historia. Quizá parte de la razón sea que es un libro humorístico, un cuento adulto sobre el dinero y el amor cuyo objetivo principal es hacer reír; y la risa presupone un entendimiento relativamente profundo del idioma. La otra parte, por supuesto, es que cuando lo compré no estaba en absoluto preparado para leerlo.

Dos hombres ganan un concurso de escritura cuyo premio es una estancia en un hotel de lujo en los Alpes. Uno de ellos es uno de los multimillonarios más ricos de Europa; el otro, un académico en paro. El primero, habiendo escogido un pseudónimo, pretende hacerse pasar por pobre en el hotel y así conocer el mundo desde una perspectiva diferente. Le acompaña uno de sus sirvientes, que se hace pasar por otro de los huéspedes. Los tres llegan por separado al hotel. La hija del multimillonario, por su parte, avisa a la dirección del hotel de que su padre será su huésped, sin dar señas suficientemente claras para identificarle. A partir de aquí se suceden una serie de malentendidos que implican a los tres hombres, sus familias, la dirección y el resto de huéspedes.

El objetivo del libro es la diversión, aunque el debate moral sobre la riqueza y el comportamiento de la gente ante ella está presente a lo largo de la obra. Obviando su dificultad en alemán para los no nativos, se trata de un libro divertido y ligero, muy entretenido y que no levanta dolores de cabeza sin dejar de ser buena literatura. Desconozco si está traducido al español. Si habláis alemán -¡ojo con vuestro nivel del idioma!- lo recomiendo.

escrito en alemán | leído en alemán

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LUCHARON POR LA PATRIA – mijail shólojov

Mediada la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiran rápidamente desde el este de Ucrania hasta el río Don, poco antes del famoso sitio a Stalingrado. Ya cerca del Don, la narración nos traslada a un regimiento de veteranos, diezmado y batiéndose en retirada. A través de sus recuerdos, sus batallas y aventuras en busca de comida, sus muchas pullas y discusiones llenas de ironía y mala leche, podemos acercarnos a los infortunios de la soldadesca. La narración no está exenta de épica, acentuada por el odio al alemán y el valor de ciertos soldados, no siempre del todo verosímil. Escrito en 1942, en plena guerra, su autor fue un destacado político comunista que llegó a ganar el premio Nobel.

En su conjunto, el libro me ha recordado más al guión de una película (de hecho, fue adaptado al cine) que a una novela. Es ameno y sencillo de leer; exuda un humor que se agradece, aunque es un humor ruso que a veces no termina de moverme a risa. Me ha resultado un libro agradable para pasar el rato, fácil de leer y dejar de leer para retomarlo más tarde. Creo que estoy lejos de los ideales nacionales e ideológicos a los que, sin duda, la novela también apela, y quizá eso ha evitado que sintiera más emociones al leerlo.

escrito en ruso | leído en español

PERSEPOLIS – marjane satrapi

Este volumen, que reúne los cuatro publicados originalmente en Francia por Marjane Satrapi, desarrolla la infancia y la adolescencia de la autora en Irán y Austria. Interesa porque la época en que se desarrolla la novela -la Revolución islámica, la Guerra irano-iraquí y la del Golfo- ha convertido a Irán en una cultura oscura y ajena a Occidente; y conmueve por la naturalidad en que la desgracia y la represión se muestran como partes intrínsecas a la vida diaria iraní.

Desde el punto de vista histórico, esta novela gráfica me ha enseñado mucho sobre el Irán contemporáneo. Aunque me he interesado desde niño por la historia antigua de la región, mi conocimiento de la historia moderna y contemporánea de Irán era casi nulo. Satrapi, además, tiene unos antecedentes familiares muy particulares. Emparentada con el shah de Persia y el primer mandatario de una república independiente de Azerbayán de corta duración, e hija de marxistas consumados, la narración que hace de Irán es muy política, así como crítica, combativa y -diríamos hoy- feminista. Los valores occidentales y la presencia occidental en Irán no escapan a la crítica, en la medida en que nosotros los criticamos también. Leer sobre la revolución izquierdista que terminó siendo usada por los fundamentalistas, el cambio en la sociedad civili iraní, los presos políticos y otros temas de gran calado para Irán, me ha mostrado mi gran ignorancia sobre este país. Parte de la novela recoge la experiencia del emigrado, una situación con la que puedo identificarme y que en el caso de Satrapi es especialmente dura.

El dibujo, algo cercano a la caricatura periodística, es sencillo y a blanco y negro. No pretende ser realista, ya que confunde perspectivas de manera consciente (aunque esto tiende a formalizarse en los últimos capítulos), deja líneas sueltas sin unir y recurre con cierta frecuencia a comparaciones simplistas para explicar datos importantes, contraponiendo dos viñetas similares. Los fondos muestran únicamente el detalle imprescindible y la narración se apoya mucho en el texto, que aparece en un número muy limitado de bocadillos. Algunas viñetas me han parecido un ejercicio interesantísimo de abstracción. Así y todo, para mí el valor de Persepolis reside en su concepción como novela gráfica, con las consecuencias narrativas que el formato conlleva, y en la propia historia, más que en el dibujo.

escrito en francés | leído en inglés

SOLDADOS DE SALAMINA – javier cercas

Los números prefiguran que éste será -probablemente- el año menos lector desde que tengo uso de razón. En fin, ¡otras cosas he hecho! Sorprendentemente, es también un año en que las lecturas de autores españoles están pesando bastante. He tenido épocas en que me ha dado fuerte por la literatura anglosajona, por la lationamericana…; pero, ¿por la española? Quizá sea la primera vez.

Acaso el gran acierto de “Soldados de Salamina” sea la gran mentira de la novela que se hace a sí misma, del autor que nos engaña explicándonos cómo la escribe; la metanovela. Luego, sí, está el argumento: la guerra civil. Soy demasiado joven para valorar la trascendencia y puntualidad de la temática en la sociedad española que dio luz verde a la ley de memoria histórica, porque mis opiniones políticas apenas comenzaban entonces a fomarse, y solamente puedo valorar los aspectos literarios de la novela. ¿Es buena? Bueno, depende de qué se tome por bueno. El autor, al hablar de Sánchez Mazas, repite bastante aquello de que “fue un buen escritor, pero no un gran escritor”. Me inclino a pensar lo mismo de Cercas; y ojo, sin acritud. Me parece una novela buena, muy entretenida, con bastantes puntos fuertes y sutilezas, una ambición patente pero controlada, una ingeniosa inclusión del género periodístico y la metaliteratura, buenas yuxtaposiciones de historia y cambios de ritmo. Tan curioso como la novela me ha parecido el prólogo a la edición de 2015. Más que por la explicación que el autor da de la novela cuando dice que tratará de no dar ninguna, por sus influencias literarias declaradas que, ¡oh!, resultan ser muy similares a las mías. Y así, veo en sus yuxtaposiciones de género las teorías de Milan Kundera, en su ligero posmodernismo las estructuras de Italo Calvino, a Kafka en su sencillez, quizá, en su sencillez narrativa, y a mi querido Jorge Luis Borges, al que al parecer Cercas también adora, bueno, no lo he apreciado en su escritura ni falta que hace, porque la novela de Cercas se mueve en unos parámetros distintos a los relatos borgianos. Aunque pensándolo mejor, el propio tema de encontrar al salvador de Sánchez Mazas tiene un ligero matiz borgiano, ¿no? Leedla y opinad por vosotros mismos.

escrito en español | leído en español

TEATRO (1) – breve reseña

Este cuaderno de bitácora tiene una sección prácticamente vacía dedicada al teatro. Si bien creo firmememente que la dramaturgia contiene valores inherentes a su lectura, lo suyo es ver las obras en escena. Hasta hace unos dos años podía contar con los dedos las obras de teatro que había visto. Todo eso cambió más o menos de repente y ahora, de media, veo representar una obra a la semana. No le hago ascos a casi nada: obras clásicas, versionadas y modernas; teatro de masas y alternativo; conceptos tradicionales, espectáculos, conciertos con lectura teatralizada, musicales, fusiones de teatro con medios audiovisuales; salas de teatros de concepción clásica, modernas y actuaciones al aire libre. Sobre los escenarios teatrales escucho también música clásica, opereta y ópera. Casi todo en Londres, la ciudad donde he descubierto el teatro. Y casi todo en inglés, aunque también obras sueltas en español y alemán. He decidido recordar algunas de las obras que he visto en los últimos dos años y plasmar aquí mis impresiones. Porque hay obras que no debería olvidar.

Si tuviera que elegir una obra, una sola, que haya tocado todas mis fibras, creo que ésa sería The Inheritance (Part I), la primera parte de una monumental obra escrita por Matthew López y dirigida por Stephen Daldry basada en la novela “Howards End” de E. M. Forster, escritor al que todavía no he tenido el gusto de leer. Arrolladora, chocante, profunda, superficial, actual y morbosa, la obra comienza con una suerte de clase en que unos chicos aprenden a escribir. El posible tema de sus escritos lleva a la comparación entre el mundo que hoy se han formado los hombres homosexuales y aquél que vivió la generación anterior en los tiempos de la rápida y letal expansión del sida. La obra es, simplemente, perfecta: la actuación de los personajes, el tema, el desarrollo, los cambios de ritmo, las reflexiones, los chistes; todo. Tres horas más media de descanso que se hacen cortas. Hablando de cambios de ritmo, siempre recordaré aquella escena en que uno de los personajes, apenas un niño, relata su experiencia en un cuarto oscuro de Praga. La escena, que rompe con el tono jocoso anterior, se vuelve misteriosa; después, sensual e incluso sexual, y sospecho que muchos de los allí presentes sintieron ganas de estar en otra parte; después, de repente, el horror. Un horror que paraliza y provoca un sudor frío. Me pareció increíble que tal cantidad de sensaciones intensas pudiera condensarse en apenas unos minutos. Tuve la suerte de ver esta obra en las sesiones previas a su estreno oficial en el Young Vic, el día en que está presente la prensa. Después de eso, lleno total y traslado al West End.

Hay, claro, otras muchas obras que me han causado gran impresión. Ahí está Trainspotting, la obra basada en la novela de Irvine Welsh cuya historia, emplazada en el Edimburgo de los años ’80, cuando la adicción a la heroína era un problema de primer orden, es sencillamente brutal. Su trabajosa interpretación para todos aquellos que no estamos familiarizados con el dialecto scots no es dificultad para disfrutar del humor hilarante de su primera parte y de la brutalidad absoluta de su segunda mitad. Y ahí reside la fuerza de esta obra, en el horror y la violencia, en no creer que lo que estás viendo sea posible y en empezar a creer que no se trata de una simple actuación sino de algo real que sucede delante de tus ojos, apenas a unos palmos de distancia. Ahí entra la magia de un teatro recogido y próximo, The Vaults, con su escena central y alargada, y de una puesta en escena que interactúa groseramente con los asistentes.

Hablando de teatros alargados y pequeños y de obras donde el horror y la pena juegan un papel principal, un clásico: Mother Courage and Her Children, la cumbre del drama alemán escrita por Bertolt Brecht, interpretada en el Southwark Playhouse. Madre Coraje, siempre en movimiento, trata de sobrevivir en esa Polonia devastada por la Segunda Guerra Mundial. Sirviéndose del contrabando y de sus malas artes, porque todo vale para sobrevivir, trata de salvar a sus tres hijos. Arrastra sus pertenencias en un carro, aquél que se convirtió en el símbolo del éxodo germano poco después. Ella logra salvarse mientras sus hijos corren suertes diversas. Este largo alegato antibelicista es difícil de disfrutar. Mantiene alerta y causa lástima.

Cambiando de tercio, una de las obras más originales que he visto ha sido Our Great Tchaikovsky, en The Other Palace. Hershey Felder, único personaje sobre el escenario, hace las veces de narrador y personaje principal. Pianista, repasa los episodios más notables de la biografía del compositor a la vez que interpreta extractos de las piezas que compuso en esos momentos de su vida. La música y las palabras casan a la perfección y, de pronto, en la música de Tchaikovsky cobran sentido sus avatares y sentimientos. Las ganas de superación, la petulancia, el hastío, la homosexualidad forzosamente oculta, el amor, la fama; todo está en su música.

Otra pequeña gran obra: Midnight, un musical casi inverosímil representado en el Union Theatre. Adoro este teatro, pequeñísimo, casi íntimo, donde la obra sucede prácticamente ante tus narices y casi para solamente para ti. Las obras que aquí he visto me han parecido buenas todas, aunque ésta se ha llevado la palma. En la Nochevieja de 1937, una pareja del Azerbayán soviético se dispone a celebrar la entrada en el año nuevo cuando llaman a la puerta. Alguien ha caído por la ventana poco antes y un agente de la NKVD, la policía secreta de Stalin, se persona y pregunta a la pareja si puede descansar un momento en su piso. Lúgubre e ingeniosa, la obra me pareció un auténtico tesoro oculto. Lo mejor, la actuación. Cuatro actores que actúan, cantan, bailan y tocan instrumentos clásicos, todo a la vez y como si fuera lo más natural del mundo.

Esta entrada es ya más larga de lo que había previsto y hay todavía varias obras en el tintero de las que merece la pena acordarse. Volveré con más en una segunda parte.

producido en inglés, alemán | visto en inglés

CINCO HORAS CON MARIO – miguel delibes

Chapó. Una novela de aúpa, con una profundidad enorme, un argumento genial, una estructura muy organizada y una técnica incomparable. ¿Por qué no habré leído a Delibes antes?

Prólogo: Mario ha muerto. El féretro está en su despacho, su mujer y sus hijos se encuentran presentes y los allegados han comenzado a llegar. Se nos presentan en rápida sucesión los pesonajes, las tramas y los recursos técnicos que el resto de la obra va a desarrollar. Cuerpo: Una vez Carmen, la viuda, está sola velando el cadáver, toma la Biblia, libro que Mario leía la noche en que murió, y lee los párrafos subrayados por él. Cada párrafo es el comienzo de un capítulo y hace a Carmen desvariar en monólogos íntimos y reproches hacia el muerto. A través de sus palabras -las repeticiones temáticas y literales que encabalgan los capítulos y muestran el reflujo constante del pensamiento, los modismos, interjecciones, anhelos y contradicciones- adivinamos primero y descubrimos después, no solamente las vidas de Mario, de Carmen y de las personas que les rodean, sino los espíritus irreconciliables de dos maneras de entender el mundo entre las que media un abismo; ahí está el reflejo entre la España de izquierdas y la de derechas mostrado sin acritud, la modernidad y la tradicción, en los pensamientos de una mujer que, creyéndose educada, es muy sencilla. Epílogo: Habiendo despuntado el alba y llegado la hora de la conducción del féretro al cementerio, un narrador impersonal apunta al legado de aquellas dos Españas enfrentadas, sintetizadas en personas distintas.

¡Ay, pobre Mario! ¡Y pobre también Carmen! La belleza de la novela no esconde la brutalidad de la realidad que describe. Seguiré leyendo a Delibes; ya me han recomendado “El camino”

escrito en español | leído en español

BOOK OF LONGING – leonard cohen

Repaso rápido: Leonard Cohen, además de un cantautor genial, algunas de cuyas canciones han sido versionadas muchas veces -“Hallellujah“-, fue también otras cosas, entre ellas novelista y poeta, además de aficionado al dibujo.

He tenido mis “épocas Cohen”. Me gustaba tocar y cantar “Who by Fire” -porque mi limitada habilidad con la guitarra no me permitía tocar “The Partisan“, a pesar de que es una canción sencilla. Cuando vi este “Book of Longing“, una antología de su poesía, creo, tardía, no sabía muy bien si me iba a gustar; al fin y al cabo, Cohen para mí era un cantante y no tanto un poeta. He de decir que el libro me ha gustado; a ratos, incluso, me ha gustado mucho. Es un libro curioso, cuyos poemas me han atraído con el misterio tan propio de su autor y con sus mensajes vagamente descifrables. Su estilo me ha parecido algo infantil, porque su lenguaje es ligero, la rima sencilla y constante, el tono parece poco madurado y los temas tan universales como propios de la adolescencia: eso, acaso, sea algo que comparte con el estilo pop. Y sin embargo esta infantilidad, en Cohen, no es un demérito. El ritmo suele estar muy bien marcado, los juegos de palabras son constantes, hay -aunque contados- encabalgamientos geniales, su falta o aparente falta de madurez añade frescura. Sobre todo, son poemas con los que uno puede indentificarse y que pueden hacer pensar, o simplemente hacer pasar un buen rato. Y eso, para mí, lo hace un buen libro.

La presentación del libro es también curiosa, con dibujos de Cohen por todas partes que, a veces, obligan a los poemas a evitarlos e incluso serpentear entre ellos. Aunque la idea me ha parecido buena, si vuelvo a ver el mismo dibujo repetido una vez más con sombras de Photoshop o marca de agua, muerdo a alguien. No estoy seguro si el resultado le hace un favor o un feo al libro. Cada cual que juzgue por sí mismo.

escrito en inglés | leído en inglés