LOGICOMIX – vv.aa.

51BcN5kdI8L._AC_SY400_¿Una novela gráfica sobre matemáticas o filosofía? ¿Por qué no? Logicomix nos acerca a la historia personal de los matemáticos y filósofos que, a comienzos del siglo XX, sacudieron los cimientos de la lógica y comenzaron a poner otros nuevos. Bertrand Russel, Georg Cantor y Ludwig Wittgenstein, entre otros, desfilan entre sus páginas. La historia es, además, metaliteraria, tal y como la gran Maus.

Comenzar a leer esta historia me ha resultado sencillo y entretenido. Una vez metido en harina, más o menos mediado el libro, me asaltaron las dudas: ¿adónde quieren llegar los autores? ¿Pesa más la realidad o la ficción? ¿Hasta qué punto la historiografía de la lógica tiene importancia y hasta dónde es solamente una excusa para contar una historia? Para más inri, los líos lógicos comenzaron a enrevesarse y, entonces, traté de disfrutar la lectura sin comerme más el coco. Quizá justamemte por eso me ha gustado. Me ha entretenido, me ha enseñado alguna cosa nueva y me ha despertado la curiosidad, aunque creo que la historia no está bien resuelta del todo y que la metaliteratura tiene un peso por encima de lo que debería, llegando a ser un recurso socorrido para cuando la historia en sí no es capaz de explicarse a sí misma, por sí misma.

escrito en inglés | leído en inglés 

 

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MEDIEVAL ARCHITECTURE – nicola coldstream

Leer este libro ha sido una delicia. Porque su edición está muy cuidada, porque abundan fotografías de buena calidad y, por supuesto, porque la autora ha hecho un trabajo increíble para explicarnos lo que hoy llamamos vulgarmente Gótico como nunca nos lo habían explicado antes.

Y es que el Gótico, las historias convencionales lo han explicado de muchas maneras: desde el punto de vista estructural, desde el simbólico y ornamental, el místico, el espacial y lumínico; desde el apogeo de ciertos territorios y órdenes religiosas; desde las distintas áreas geográficas. Sin embargo, el mayor valor que encuentro en este libro es que el desarrollo de la arquitectura gótica está ligado a la aparición, desarrollo y desapareción de la figura del maestro cantero, al oficio de éste, sus funciones, forma empresarial -por decirlo de alguna manera- y procesos normales del oficio, y muy especialmente su relación con los clientes y la influencia de los requerimientos de éstos en la obra; lo cual, a mi modo de ver, es una manera muy británica de ver las cosas.

Aunque es un libro denso, no se me ha hecho nunca pesado. Quizá haya sido en parte porque la historia de la arquitectura no me es desconocida, y en parte porque he visitado muchos -¡creo que la mayoría!- de los sitios que se mencionan en el libro. Me he sorprendido aprendiendo cosas sobre detalles de edificios que, en su momento, me llamaron la atención y nadie me supo explicar. Es más, iba leyendo este libro en un tren camino de Brujas sin saber que, varias páginas más adelante y ya de vuelta a casa, leería en él acerca de la iglesia de Jerusalén, que visité durante mi viaje y cuyo extraño remate del torreón no supe entender. Por eso alabo el trabajo de la autora, Nicola Coldstream, a la vez que entiendo que quizá no sea un libro adecuado para cualquier interesado en arquitectura medieval. Por mi parte, creo que volveré a echar mano de la colección “Oxford History of Art“, de la que este volumen forma parte.

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CIEN AÑOS DE SOLEDAD – gabriel garcía márquez

Quería escribir una buena entrada en el blog para este libro y entonces, ¡pum!, perdí el libro en un tren. Cuando mi padre me dijo que andaría por casa y no pude encontrarlo, y me dijo entonces que buscara en las baldas de mi tía y tampoco lo encontré, debí haber sospechado que algo había en este libro de ausencia, de repetición, acaso de fatalidad. Traspapelado el primer libro y perdido el segundo, tuve que comprar un tercero por Internet. Entonces sí, pude terminar las escasas páginas que me quedaban por leer y atontarme ante una escritura tan sencilla como maravillosa.

Lo real y lo maravilloso se entremezclan en la novela como en ninguna otra. El tono de sus primeras páginas me recordaron a “El siglo de las luces“,  una novela que disfruté como un enano en su momento y cuyo autor, Alejo Carpertier, definió lo real maravilloso que caracterizaría la literatura latinoamericana del periodo. Hay en esas primeras páginas de García Márquez esperanza y dulzura, una atmósfera imbuida de misterios primigenios que envuelven la fundación mítica de Macondo junto a lo prosaico y lo banal, como en aquel poema borgiano, “Fundación mítica de Buenos Aires“. En el Macondo de la fundación no existían siquiera palabras suficientes para nombrar los objetos que abarcaba la vista, de modo que debían ser señalados con el dedo.

La fórmula de lo banal y lo mágico ya no abandona la novela, que sin embargo se vuelve más oscura por momentos. A la inocencia iletrada de los primeros pobladores de Macondo su aislamiento les sucede el poder y la riqueza, la guerra y la política, el capitalismo de las grandes compañías, el abandono y el olvido. Las referencias al futuro y al pasado vertebran la novela, confundiendo los tiempos, como sucede también en “Crónica de una muerte anunciada“, cuyo título anuncia el desenlace. Más aún lo hacen la figura omnipresente de Melquíades, el sabio gitano que asombra a Macondo con el descubrimiento del hielo, y las figuras femenina de Úrsula y Pilar Ternera. Estas últimas son, en mi opinión, los personajes más logrados de la novela. Para mí, pensar en este libro es pensar en Úrsula, en sus logros, sus manías y sus cuidados, por encima de la ristra mareante de Arcadios y Aurelianos.

Hay muchas capas de significado superpuestas en la acción. O quizá no haya ninguna, y es todo un simple juego de espejos. He creído ver una historia oculta de Colombia, acaso de América: una fundación mitificada y una independencia creciente al ritmo de la ruina de un viejo galeón español, la llegada del poder estatal, los desmanes de los terratenientes, la riqueza, la perversión corrupta de las multinacionales y acaso de un incipiente narcotráfico, las tiranías, las guerras civiles. Más allá, una historia universal de las pasiones, simple y brutal. Sea como fuere, la habilidad para explicar reacciones comunes ante temas complejos es sencillamente genial. En especial, la distinción del coronel Aureliano Buendía, un completo ignorante político, entre izquierdas y derechas, me pareció tan triste como brillante.

Bien, en algún momento debo escribir el último párrafo de esta reseña. El libro es de sobra conocido, la trama puede buscarse en internet y no quiero repetirla porque, de todos modos, en ella no está el quid de la cuestión. Me interesa decir que este libro es intenso, duro, repetitivo y sin embargo, permeable a la iteración. Que me ha producido muchas sensaciones distintas. Y que acaso, algún día, vuelva a leerlo.

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LOW RISE – HIGH DENSITY. HORIZONTALE VERDICHTUNGSFORMEN IM WOHNBAU – helmut schramm

Cuando vivía en Ámsterdam, su arquitectura me maravillaba tanto que cada semana trataba de visitar un edificio nuevo, o área, y me extasiaba en su contemplación. Recorrí varias veces las islas de Java, Borneo y Sporenburg, situadas relativamente cerca de la estación central, tanto en bici como a pie. Precisamente su desarrollo es uno de los ejemplos de este libro, regalo de mis jefas en Ámsterdam y que, a diferencia de otros libros que adquirí entonces, no he podido leer hasta ahora ya que está escrito en alemán.

Helmut Schramm, con ejemplos casi siempre centroeuropeos, repasa algunas urbanizaciones insignies (las famosas Siedlungen) y sintetiza su historia, características y calidad. Las clasifica según su tipología edificatoria, atendiendo a si tienen patios y de tenerlos, cuántos y dónde, y a la posición de las escaleras. Aquí he echado de menos que no se intentara una clasificación mayor atendiendo a su insertación en la trama urbana. Finalmente, una última sección contienen los planos y las fotografías de las urbanizaciones analizadas.

El trabajo, de muy buena calidad, se centra únicamente en urbaniaciones de alta densidad edificatoria, que permiten albergar grandes poblaciones en áreas reducidas sin renunciar a la privacidad de la casa individual. La idea, profundamente europea y opuesta al desarrollo de grandes bloques, se ilustra con ejemplos de arquitecturas construidas que me han parecido magníficos, y también con proyectos sacados de los concursos Europan, lo cual me ha parecido también una muy buena idea.

escrito en alemán | leído en alemán

SEÑAS DE IDENTIDAD – juan goytisolo

Cuando comencé a leer este libro Juan Goytisolo vivía. Yo no había leído nada suyo y su nombre resonaba en mi cabeza desde hacía tiempo. Leí, en alguna parte, que “Señas de identidad” abordaba el tema de la emigración y me puse a leerlo. La primavera iba dando paso al verano y comenzó una época intensa, un verano todavía no terminado cargado de viajes, de reencuentros y caras nuevas, pero también de despedidas amargas y de ansiedad. Terciado el libro, decidí cambiarlo por una lectura más ligera en mi viaje a República Checa a comienzos de junio; después lo seguí posponiendo en mi periplo por media Europa y no ha sido hasta recientemente que lo he abordado con las ganas que merece.

Se trata de un libro complejo y oscuro. Atractivo por su formalismo experimental (aquí, de nuevo, mi cabeza se llena de referencias al juego entre las dos partes de la “Rayuela” de Cortázar y a la idea de la yuxtaposición literaria que Kundera describe en “El arte de la novela“; libros los dos de mi etapa universitaria que me dejaron honda impronta), es sin embargo vago en la delimitación de su argumentación. En ese sentido huye de la novela en sí y, con todo, no destruye completamente el concepto de la idea de fondo y de la secuencialidad novelesca, aunque sí las retuerce cuanto puede.

Para mí, lo más difícil y lo más interesante del libro ha sido la mirada permanente a España desde el punto de vista de quien reside en el extranjero. Muchas veces me he sentido identificado con la experiencia de estar fuera, con la que ya había conectado en aquel “Season of Migration to the North” de Tayeb Sali cuya trama, a pesar de todo, apenas recuedo; la experiencia de hablar de España con los que se encuentran en situaciones similares a la tuya; y con la experiencia de volver, como quien dice, de turista. Esto es, probablemente, el fondo del libro y el poso que deja en quienes comparten experiencias similares. Y a pesar de todo, el libro es denso y aburre y enardece y poco a poco, a ratos, te impide despegar los ojos de sus párrafos; a veces te sacude con inserciones de textos completamente ajenos a la ficción y otras languidece con largos monólogos en lenguas extranjeras. Un libro cuanto menos curioso, hijo de su tiempo y, aún así, siniestramente vigente.

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EL LOBO ESTEPARIO – hermann hesse

Raro de narices: esta impresión me he llevado mientras leía este relato surrealista y fantástico. Con su no saber por dónde avanzará el hilo argumental y su patetismo, comenzó gustándome más bien poco. Sólo continué la lectura empujado por su prosa sencilla y los pocos puntos luminosos en la larga secuencia gris del relato. De repente, todo comienza a cambiar y el tedio de la vida se mezcla con la novedad, la fiesta y la bacanal, para terminar en un espectáculo ciertamente surrealista que explora la forja de la personalidad y las múltiples posibilidades que tiene el ser humano para conducir la propia vida y sentirse satisfecho de ella, con sus bondades, sus consecuencias y sus vicios; vivir, al cabo.

Mucho me ha recordado a otros libros, o quizá sea al revés y sea Hesse, ampliamente leído durante el siglo XX, el que ha escrito obras influyentes. Las referencias a los inmortales me han recordado al relato breve homónimo de Borges, donde Homero y otros grandes campan en un paraje surrealista; el teatro mágico de El lobo estepario tiene un aire al aleph de El Aleph, también de Borges, y la dualidad entre Harry y Armanda, lo culto y lo inculto, la represión interna y la manera sencilla de entender el mundo, tiene su eco en la Rayuela de Cortázar; también ese diálogo interno acerca de las motivaciones del suicidio suena a algo conocido, a El mito de Sísifo de Camus. Sospecho que, de conocer mejor a Nietzche, encontraría también referencias a su obra.

Quizá se trate, ante todo, de una novela psicológica que explora la formación de la personalidad y su carácter cambiante. Libro hijo de su tiempo y de una ideología anti-nacionalista, critica duramente a la burguesía, la sociedad y el nacionalismo alemán. Es, a fin de cuentas, un libro difícil de resumir y de difícil asimilación pese a la claridad con que las ideas están expuestas y a lo fácil que resulta leerlo. Incluso, sorprende que un libro de contenido tan denso sea tan sorprendentemente fácil de leer. Quizá todo el mundo debiera leerlo.

escrito en alemán | leído en español

FOE – j. m. coetzee

Mi primera aproximación a Coetzee ha resultado extraña como extraño es el inicio del libro. Se toma prestada la figura de Daniel Defoe, el escritor británico conocido por haber escrito “Robinson Crusoe“, así como su novela. Sólo que no es Defoe sino Foe -un juego de palabras a lo que parece, ya que foe en inglés significa “enemigo” o “adversario”-, y Cruso en lugar de Crusoe, los personajes que pueblan su novela. Sólo Viernes continúa siendo Viernes, aunque uno muy distinto al novelado por Defoe.

La isla está desierta y es aburrida, desprovista de caníbales y peligros. La voz narradora no es la de Crusoe sino la de una mujer llamada Susan Barton que arriba a la isla que Cruso ya habita con Viernes. No conocemos sino retazos de su historia y ella se empeña en negárnosla, centrándose en las de Cruso y Viernes. La isla, al cabo, no es sino un pasaje de la novela yuxtapuesto a otros, de tal manera que me ha recordado al ideal novelístico expuesto por Milan Kundera en “El arte de la novela“. La historia de Susan y Viernes, la mujer náufraga y el esclavo africano, se mezclan entonces con las del escritor Foe. Todo resulta en un embrollo y una búsqueda y una disertación literaria y existencial irresoluta.

No sé qué impresión sacar de este relato. Empezó gustándome mucho, con todas sus referencias a “Robinson Crusoe“, historia que leí con once años. Contraponiendo todo lo contraponible a la novela clásica, Coetze utiliza un estilo propio; su literatura ha tenido en mí el curioso efecto de creerme leyendo una novela de fondo más moderno que su edad real y, sin embargo, con un vocabulario propio de historias más antiguas. Aunque mis expectativas respecto a la trama eran otras. Pensé que la reproducción de la novela de Defoe desde una perspectiva contemporánea y, sin embargo, en su tiempo histórico, serviría como excusa para hilvanar la novela completa. Después descubrí que era excusa, sí, aunque para comenzar una novela diferente. Tras leer la primera parte me había ido imaginando algo distinto; algo similar, si se quiere, al “Pierre Menard, autor de El Quijote” de Borges.

Aún así, he pasado un buen rato leyendo este libro. Los adjetivos que me vienen a la cabeza para describirlo son extraño, original, atrevido y raro.

escrito en inglés | leído en inglés