DREI MÄNNER IM SCHNEE – erich kästner

Cuando en 2011 hacía mi primeros pinitos en alemán, iluso de mí, compré este libro en la Fnac de Coruña con la inocente idea de leerla de cabo a rabo. Desde entonces he intentado leerlo tres veces y no ha sido hasta ahora que he decidido volverlo a empezar y lo he leído hasta el final. Incluso ahora me ha costado leerlo, me ha sido difícil entrar en la historia. Quizá parte de la razón sea que es un libro humorístico, un cuento adulto sobre el dinero y el amor cuyo objetivo principal es hacer reír; y la risa presupone un entendimiento relativamente profundo del idioma. La otra parte, por supuesto, es que cuando lo compré no estaba en absoluto preparado para leerlo.

Dos hombres ganan un concurso de escritura cuyo premio es una estancia en un hotel de lujo en los Alpes. Uno de ellos es uno de los multimillonarios más ricos de Europa; el otro, un académico en paro. El primero, habiendo escogido un pseudónimo, pretende hacerse pasar por pobre en el hotel y así conocer el mundo desde una perspectiva diferente. Le acompaña uno de sus sirvientes, que se hace pasar por otro de los huéspedes. Los tres llegan por separado al hotel. La hija del multimillonario, por su parte, avisa a la dirección del hotel de que su padre será su huésped, sin dar señas suficientemente claras para identificarle. A partir de aquí se suceden una serie de malentendidos que implican a los tres hombres, sus familias, la dirección y el resto de huéspedes.

El objetivo del libro es la diversión, aunque el debate moral sobre la riqueza y el comportamiento de la gente ante ella está presente a lo largo de la obra. Obviando su dificultad en alemán para los no nativos, se trata de un libro divertido y ligero, muy entretenido y que no levanta dolores de cabeza sin dejar de ser buena literatura. Desconozco si está traducido al español. Si habláis alemán -¡ojo con vuestro nivel del idioma!- lo recomiendo.

escrito en alemán | leído en alemán

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TEATRO (1) – breve reseña

Este cuaderno de bitácora tiene una sección prácticamente vacía dedicada al teatro. Si bien creo firmememente que la dramaturgia contiene valores inherentes a su lectura, lo suyo es ver las obras en escena. Hasta hace unos dos años podía contar con los dedos las obras de teatro que había visto. Todo eso cambió más o menos de repente y ahora, de media, veo representar una obra a la semana. No le hago ascos a casi nada: obras clásicas, versionadas y modernas; teatro de masas y alternativo; conceptos tradicionales, espectáculos, conciertos con lectura teatralizada, musicales, fusiones de teatro con medios audiovisuales; salas de teatros de concepción clásica, modernas y actuaciones al aire libre. Sobre los escenarios teatrales escucho también música clásica, opereta y ópera. Casi todo en Londres, la ciudad donde he descubierto el teatro. Y casi todo en inglés, aunque también obras sueltas en español y alemán. He decidido recordar algunas de las obras que he visto en los últimos dos años y plasmar aquí mis impresiones. Porque hay obras que no debería olvidar.

Si tuviera que elegir una obra, una sola, que haya tocado todas mis fibras, creo que ésa sería The Inheritance (Part I), la primera parte de una monumental obra escrita por Matthew López y dirigida por Stephen Daldry basada en la novela “Howards End” de E. M. Forster, escritor al que todavía no he tenido el gusto de leer. Arrolladora, chocante, profunda, superficial, actual y morbosa, la obra comienza con una suerte de clase en que unos chicos aprenden a escribir. El posible tema de sus escritos lleva a la comparación entre el mundo que hoy se han formado los hombres homosexuales y aquél que vivió la generación anterior en los tiempos de la rápida y letal expansión del sida. La obra es, simplemente, perfecta: la actuación de los personajes, el tema, el desarrollo, los cambios de ritmo, las reflexiones, los chistes; todo. Tres horas más media de descanso que se hacen cortas. Hablando de cambios de ritmo, siempre recordaré aquella escena en que uno de los personajes, apenas un niño, relata su experiencia en un cuarto oscuro de Praga. La escena, que rompe con el tono jocoso anterior, se vuelve misteriosa; después, sensual e incluso sexual, y sospecho que muchos de los allí presentes sintieron ganas de estar en otra parte; después, de repente, el horror. Un horror que paraliza y provoca un sudor frío. Me pareció increíble que tal cantidad de sensaciones intensas pudiera condensarse en apenas unos minutos. Tuve la suerte de ver esta obra en las sesiones previas a su estreno oficial en el Young Vic, el día en que está presente la prensa. Después de eso, lleno total y traslado al West End.

Hay, claro, otras muchas obras que me han causado gran impresión. Ahí está Trainspotting, la obra basada en la novela de Irvine Welsh cuya historia, emplazada en el Edimburgo de los años ’80, cuando la adicción a la heroína era un problema de primer orden, es sencillamente brutal. Su trabajosa interpretación para todos aquellos que no estamos familiarizados con el dialecto scots no es dificultad para disfrutar del humor hilarante de su primera parte y de la brutalidad absoluta de su segunda mitad. Y ahí reside la fuerza de esta obra, en el horror y la violencia, en no creer que lo que estás viendo sea posible y en empezar a creer que no se trata de una simple actuación sino de algo real que sucede delante de tus ojos, apenas a unos palmos de distancia. Ahí entra la magia de un teatro recogido y próximo, The Vaults, con su escena central y alargada, y de una puesta en escena que interactúa groseramente con los asistentes.

Hablando de teatros alargados y pequeños y de obras donde el horror y la pena juegan un papel principal, un clásico: Mother Courage and Her Children, la cumbre del drama alemán escrita por Bertolt Brecht, interpretada en el Southwark Playhouse. Madre Coraje, siempre en movimiento, trata de sobrevivir en esa Polonia devastada por la Segunda Guerra Mundial. Sirviéndose del contrabando y de sus malas artes, porque todo vale para sobrevivir, trata de salvar a sus tres hijos. Arrastra sus pertenencias en un carro, aquél que se convirtió en el símbolo del éxodo germano poco después. Ella logra salvarse mientras sus hijos corren suertes diversas. Este largo alegato antibelicista es difícil de disfrutar. Mantiene alerta y causa lástima.

Cambiando de tercio, una de las obras más originales que he visto ha sido Our Great Tchaikovsky, en The Other Palace. Hershey Felder, único personaje sobre el escenario, hace las veces de narrador y personaje principal. Pianista, repasa los episodios más notables de la biografía del compositor a la vez que interpreta extractos de las piezas que compuso en esos momentos de su vida. La música y las palabras casan a la perfección y, de pronto, en la música de Tchaikovsky cobran sentido sus avatares y sentimientos. Las ganas de superación, la petulancia, el hastío, la homosexualidad forzosamente oculta, el amor, la fama; todo está en su música.

Otra pequeña gran obra: Midnight, un musical casi inverosímil representado en el Union Theatre. Adoro este teatro, pequeñísimo, casi íntimo, donde la obra sucede prácticamente ante tus narices y casi para solamente para ti. Las obras que aquí he visto me han parecido buenas todas, aunque ésta se ha llevado la palma. En la Nochevieja de 1937, una pareja del Azerbayán soviético se dispone a celebrar la entrada en el año nuevo cuando llaman a la puerta. Alguien ha caído por la ventana poco antes y un agente de la NKVD, la policía secreta de Stalin, se persona y pregunta a la pareja si puede descansar un momento en su piso. Lúgubre e ingeniosa, la obra me pareció un auténtico tesoro oculto. Lo mejor, la actuación. Cuatro actores que actúan, cantan, bailan y tocan instrumentos clásicos, todo a la vez y como si fuera lo más natural del mundo.

Esta entrada es ya más larga de lo que había previsto y hay todavía varias obras en el tintero de las que merece la pena acordarse. Volveré con más en una segunda parte.

producido en inglés, alemán | visto en inglés

PAYBACK – frank schirr macher

A medio camino entre la divulgación y el ensayo, Schirr Macher nos alerta de los peligros que conlleva la digitalización de todos los aspectos de nuestras vidas, con especial atención a la transformación de nuestro cerebro en cuando a la pérdida de atención. Divulgación, porque describe un buen puñado de experimentos científicos relativos al comportamiento humano, y ensayo porque defiende la existencia de un problema complejo, la pérdida de valoración de la información que nos llega, y apunta tímidamente posibles soluciones.

Por pasos. El libro se subtitula “Warum wir im Imformationszeitalter gezwungen sind zu tun, was wir nicht tun wollen, und wie wir die Kontrolle über unser Denken zurückgewinnen“. Aunque la cita no es suya, define muy bien el contenido del libro. Si no me equivoco, podemos traducirlo así: “Por qué en la era de la información nos vemos forzados a hacer lo que no queremos hacer, y cómo recuperar el control sobre nuestro pensamiento”. Básicamente, el autor defiende que la información es algo así como una droga de la que siempre se quiere más y cuyo conocimiento, además de no saciarnos, nos impide distinguir entre lo que es importante y lo que no, lo que hace que cometamos errores profesional y personalmente. El hecho de que la información sea hoy omnipresente desdobla nuestro carácter entre el cuerpo y la nube, algo para lo que nuestro cerebro no está preparado, lo que a su vez nos produce dejadez y ansiedad y hace que, efectiva,ente, terminemos por no hacer lo que queremos. Tras analizar por encima el funcionamiento de Internet y los conceptos base de la inteligencia artificial, se concluye que algunas soluciones pasarían por un nuevo modelo de enseñanza y la adaptación humana¿Más o menos? Bueno, aunque el libro es más complejo, creo que lo anterior sirve como un pequeño resumen de la cuestión central que aborda.

Tremendista aunque el autor, dándose cuenta de su tono, niega que lo sea, el libro es fuerte en abordar los problemas y débil en apuntar soluciones. Es sin embargo interesante, y la disposición de los capítulos lo vuelve fácil de leer a pesar de la aridez de su temática. Encontré este libro en el Goethe Institut, gratis para quien quisiera recogerlo, y la verdad es que no me arrepiento de habérmelo llevado, aunque es cierto que a veces el autor se repite de manera que el libro se vuelve algo machacón.

escrito en alemán | leído en alemán

LOW RISE – HIGH DENSITY. HORIZONTALE VERDICHTUNGSFORMEN IM WOHNBAU – helmut schramm

Cuando vivía en Ámsterdam, su arquitectura me maravillaba tanto que cada semana trataba de visitar un edificio nuevo, o área, y me extasiaba en su contemplación. Recorrí varias veces las islas de Java, Borneo y Sporenburg, situadas relativamente cerca de la estación central, tanto en bici como a pie. Precisamente su desarrollo es uno de los ejemplos de este libro, regalo de mis jefas en Ámsterdam y que, a diferencia de otros libros que adquirí entonces, no he podido leer hasta ahora ya que está escrito en alemán.

Helmut Schramm, con ejemplos casi siempre centroeuropeos, repasa algunas urbanizaciones insignies (las famosas Siedlungen) y sintetiza su historia, características y calidad. Las clasifica según su tipología edificatoria, atendiendo a si tienen patios y de tenerlos, cuántos y dónde, y a la posición de las escaleras. Aquí he echado de menos que no se intentara una clasificación mayor atendiendo a su insertación en la trama urbana. Finalmente, una última sección contienen los planos y las fotografías de las urbanizaciones analizadas.

El trabajo, de muy buena calidad, se centra únicamente en urbaniaciones de alta densidad edificatoria, que permiten albergar grandes poblaciones en áreas reducidas sin renunciar a la privacidad de la casa individual. La idea, profundamente europea y opuesta al desarrollo de grandes bloques, se ilustra con ejemplos de arquitecturas construidas que me han parecido magníficos, y también con proyectos sacados de los concursos Europan, lo cual me ha parecido también una muy buena idea.

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EIN SCHNÄPPCHEN NAMENS DDR – günter grass

Günter Grass es uno de los autores alemanes más reconocidos y, quizá, más problemáticos. Ganador del premio Nobel, pocos años antes de su fallecimiento en abril de 2015 se anunciaron pruebas de que había colaborado con el régimen nazi. Su mayor obra es la novela “El tambor de hojalata” y, para mí, era y sigue siendo un gran desconocido.

Resulta que en Semana Santa de 2015 yo me encontraba en Alemania. Fui a visitar a una amiga y a dedicar 5 días a viajar por la región de Renania del Norte. Era mi primer viaje al país y me sentí muy orgulloso de poder entender retazos de conversaciones y escritos y de ser capaz de preguntar direcciones a los locales. Hacía unos años había estudiado alemán básico por mi cuenta pero, después de irme a vivir por una temporada a Países Bajos, mi cabeza se hizo un lío con los dos idiomas y dejé el alemán por imposible. En el momento de coger el tren en la estación de Colonia con dirección a Bruselas, decidí que nada más volver iba a volver a estudiar alemán y que esa vez lo iba a hacer en serio (como, en efecto, ha sido). Y como no conozco manera mejor de aprender vocabulario que leer, me metí en la librería de la estación y compré “Ein Schnäppchen names DDR. Letzte Reden vorm Glockengeläut“, atraído por el nombre su autor y la finura del libro. Pensé que qué mejor que unos relatos cortos de Grass para estimular mi motivación.

Cuando, ya de vuelta, abrí la primera página y no entendí nada, el libró pasó a decorar mi estantería y ha dormido el sueño de los justos hasta que lo he sacado el otro día. ¡Imaginaos mi desilusión cuando vi que no se trata de relatos cortos sino de piezas políticas! Discursos políticos escritos desde un temperamento ciertamente agrio, crítico y negativista, aunque también realista y con cierto fundamento, que giran en torno al tema de la reunificación alemana en los noventa del pasado siglo.

Los discursos o Reden, aparecidos en distintos periódicos alemanes en 1990, muestran nostalgia, asustan con previsiones de desempleo, capitalismo desenfrenado y un nuevo centralismo, critican la Constitución y recuerdan que la Alemania histórica, era además del Este y el Oeste, partes hoy pertenecientes a Polonia como Pomerania y Silesia. El propio autor nació en Dánzig, una ciudad hoy polaca. Están articulados en torno a una idea o metáfora principal y escritos desde la cercanía del autor que, para darlos, se desplaza de un lugar a otro de Alemania del Este y contempla sus paisajes y a sus habitantes. Dos imágenes se repiten constantemente, e imagino que fuesen habituales en el debate político coetáneo: la atracción del D-Markt o marco de Alemania Occidental, símbolo del progreso germano tal y como leí en “Germany. Memories of a Nation“, del cual el autor advierte que no trae sólo ventajas sino también muchos inconvenientes, y el tren en el que todos suben y nadie puede impedir que salga de la estación – a lo que Günter Grass añade, nadie puede frenar tampoco.

A fin de cuentas a resultado un librito interesante. Ha sido, desde luego, una sorpresa. ¿El Günter Grass más literario? Bueno, aún tendré que esperar un poco para conocerlo.

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MEISTERNOVELLEN – stefan zweig

Hace más o menos un año, escruté la primera página de esta antología de novelas cortas de Stefan Zweig y decidí que la lectura no parecía tan difícil. Entonces principiaba las clases del nivel B1 en alemán. Ahora que he terminado el libro un año después, apenas empiezo el B2. Stefan Zweig es un autor culto y, para más inri, austriaco o más exactamente, austrohúngaro. Evidentemente me comporté como un necio pero, oye, le eché huevos.

Cada vez me gusta más Zweig. “Novela de ajedrez” fue la primera obra suya que leí, en español; después llegó una colección de tres relatos cortos que leí en alemán, “Novellen“. Sus historias atrapan al lector desde el principio, dando información a cuentagotas y desarrollando tramas complejas basadas en los sentimientos, sensaciones y pensamientos de los protagonistas, donde el misterio y el suspense tienen un papel principal. Los hechos suelen desarrollarse en atmósferas aristocráticas o cuanto menos pudientes y el discurso, donde los diálogos son escasos, es exquisito. Quizá lo más sorprendente es el detalle y la importancia de los personajes femeninos en las novelas de Zweig, que cuentan con una profundidad como pocas conozco en autores de su época.

Brennendes Geheimnis” es el relato que abre el libro. Admito que lo leí muy despacio, porque me resultaba difícil de entender, especialmente al principio. Repito que fui un necio por escoger un libro tan difícil para practicar alemán aunque, por otro lado, ¿cómo aprender sino con material que nos divierta? La historia es absolutamente genial y está contada desde el punto de vista de un niño que, en su inocencia, pasa por fases contradictorias donde la amistad, el odio y todos sus intermedios se suceden a resultas de comportamientos adultos que no puede comprender. “Der Amokläufer“, algo más sencillo de leer, aunque también menos interesante, cuenta la relación de un médico europeo en la Indonesia neerlandesa con otros colonos y, en especial, con una mujer. “Brief einer Unbekannten” es una pasada por cómo está escrito y por su desarrollo. La historia parece clásica y sospecho que su origen puede estar en este relato. Un hombre recibe una larga carta de una mujer a la que no conoce y que, poco a poco, le muestra su propia vida vista a través de sus ojos y en relación a sus sentimientos. “Die Frau und die Landschaft” me pareció un relato eminentemente poético, donde las descripciones adquieren una importancia capital y la metáfora de una tormenta rige el desarrollo de la trama. “Verwirrung der Gefühle” me pareció, con mucha diferencia, el relato idiomáticamente más complejo (Nota mental: sustituir indescifrable por complejo).  ¿Aprendéis alemán? Absteneos de leerlo; creo que lo habría disfrutado mucho más en español. Ahora bien, es un muy buen relato que narra la vida universitaria de un joven y donde, de nuevo, la importancia no está en sus acciones sino en sus sentimientos, sensaciones, y las lecciones que va extrayendo de sus experiencias. Lo que viene a ser una historia de iniciación a la vida adulta con, además, sorpresa final. “Vierundzwanzig Stunden aus dem Leben einer Frau” es un relato relativamente sencillo -¿o será que mi conocimiento del idioma se ha ampliado mucho desde que comencé el libro? En un casino de Monte Carlo, una dama abandona a su familia para huir con un desconocido. Los cotilleos no tardan en surgir y, cuando una anciana se posiciona a favor de la mujer huida, su interlocutor no la comprende hasta que ésta se decide a contarle su propia historia.

Los dos últimos relatos abordan temas, en especial el libertinaje y la libertad sexual, desde una perspectiva que considero moderna. En general, todos los relatos me han sorprendido por su uso del lenguaje, por su capacidad para mantener la tensión del lector y por la calidad de las ideas expresadas por sus personajes. Los últimos relatos contenidos en el libro, “Episode am Genfer See“, “Die unsichtbare Sammlung” y “Schachnovelle” ya los leí y comenté con anterioridad.

En suma, el libro es más que recomendable y sumamente entretenido, diría que adictivo si no fuera porque mi alemán sólo me ha permitido leer de corrido el último relato.

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EL LOBO ESTEPARIO – hermann hesse

Raro de narices: esta impresión me he llevado mientras leía este relato surrealista y fantástico. Con su no saber por dónde avanzará el hilo argumental y su patetismo, comenzó gustándome más bien poco. Sólo continué la lectura empujado por su prosa sencilla y los pocos puntos luminosos en la larga secuencia gris del relato. De repente, todo comienza a cambiar y el tedio de la vida se mezcla con la novedad, la fiesta y la bacanal, para terminar en un espectáculo ciertamente surrealista que explora la forja de la personalidad y las múltiples posibilidades que tiene el ser humano para conducir la propia vida y sentirse satisfecho de ella, con sus bondades, sus consecuencias y sus vicios; vivir, al cabo.

Mucho me ha recordado a otros libros, o quizá sea al revés y sea Hesse, ampliamente leído durante el siglo XX, el que ha escrito obras influyentes. Las referencias a los inmortales me han recordado al relato breve homónimo de Borges, donde Homero y otros grandes campan en un paraje surrealista; el teatro mágico de El lobo estepario tiene un aire al aleph de El Aleph, también de Borges, y la dualidad entre Harry y Armanda, lo culto y lo inculto, la represión interna y la manera sencilla de entender el mundo, tiene su eco en la Rayuela de Cortázar; también ese diálogo interno acerca de las motivaciones del suicidio suena a algo conocido, a El mito de Sísifo de Camus. Sospecho que, de conocer mejor a Nietzche, encontraría también referencias a su obra.

Quizá se trate, ante todo, de una novela psicológica que explora la formación de la personalidad y su carácter cambiante. Libro hijo de su tiempo y de una ideología anti-nacionalista, critica duramente a la burguesía, la sociedad y el nacionalismo alemán. Es, a fin de cuentas, un libro difícil de resumir y de difícil asimilación pese a la claridad con que las ideas están expuestas y a lo fácil que resulta leerlo. Incluso, sorprende que un libro de contenido tan denso sea tan sorprendentemente fácil de leer. Quizá todo el mundo debiera leerlo.

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