KOALA – lukas bärfuss

Incapaz de encontrar una razón que explique el suicidio de su hermano, el protagonista de Koala se obsesiona con un recuerdo de niñez asociado al koala, lo cual le lleva a rastrear la historia de este animal y, por extensión, la del continente australiano.

Koala” es la yuxtaposición de dos historias. La primera es un relato corto que nos muestra lo difícil que es lidiar con el suicidio de un ser querido. La segunda es una suerte de mito de fundación que recorre la Australia primigenia, aborigen y colonial. El lenguaje es muy bello y la historia, muchas veces, mueve a compasión de una manera un tanto brutal con un relato donde la injusticia, la enfermedad y la coprofagia se narran como simples hechos.

Me gustó mucho empezar a leerlo. Me enganchó enseguida, para mi sorpresa, con un tema y una historia que no parecían tener los alicientes necesarios para engancharme. Me encandiló la magia de lo que llamo “mito fundacional”, a falta de una expresión mejor; trazas que me recordaron a las transcripciones de historias subsaharianas anteriores a la época colonial y a ciertos pasajes del realismo mágico. Quizá esta segunda parte peque por extensa y profusa en detalles. Quizá el final sea un poco abrupto y la ligazón entre las dos partes de la novela sea demasiado débil. Una ligazón más fuerte acaso hubiera caído en tópicos morales o moralejas. No lo sé. El libro me ha gustado mucho, aunque su final me ha resultado abrupto.

escrito en alemán | leído en alemán

LA MONTAÑA MÁGICA – thomas mann

Ésta es la historia de una panda de zánganos que pierden el tiempo en un sanatorio.

No, en serio.

En serio. El señor Mann hubo de tener una experiencia traumática en su visita a un sanatorio suizo, en Davos para más señas -lugar extraño, o quizá muy adecuado, para el Foro Económico Mundial que allí se reúne-, para escribir casi 1050 páginas sobre un montón de burgueses infantiles, vanos e inútiles que comen, descansan en una tumbona -oh sí, esa tumbona de la portada-, pasean durante diez minutos, vuelven a comer, descansan, comen, pasean durante veinte o treinta minutos, descasan, comen, descansan, comen y duermen, y que cuando intentan mantener una conversación sobre los temas más variados y profundos que la filosofía y la teología han parido, los argumentos grandilocuentes se mezclan de tal manera que no hay forma de sacar nada en claro y que, cuando parece que por fin sacas algo en claro, el narrador te dice que en realidad está todo mezclado. Pero bueno, tú sigues leyendo porque, en el fondo, la narración se deja leer y la historia tiene algo de interesante y no-pude-ser-siempre-igual. En efecto, cambia. Lentamente. Muuuuy lentamente. Y cuando parece que va a suceder algo, te lo cuentan en francés porque, claro, la buena sociedad habla de temas pudorosos en francés. Y te encuentras leyendo 15 páginas en francés, idioma que no entiendes, preguntándote por qué maldita razón no te habías lanzado con el original en alemán, si total ibas a entender lo mismo.

Ay, señor Mann, cuánto me gustó su “Muerte en Venecia“. Claro que en aquella época yo estaba interesadísimo en la estética como disciplina filosófica, tema en que su libro incidía sin yo saberlo. A “La montaña mágica” me he acercado sin prejuicios y como aquella primera vez, desconociendo su argumento. Sabía que encontraría disquisiciones de índole filosófica, casi diría ensayística; pero no creía que fueran embrolladas y contradictorias, sino  claras y con un objetivo relativamente claro. Pues no, parece que la intención era la opuesta. Muy bien, riámonos pues. Nos podemos reír una vez o dos (me reí una vez o dos), ¿pero cuántas veces son mil páginas?

¿De qué trata esta montaña del libro? Pues trata del tiempo, así en abstracto y si te atragantas, bebe agua. Es un muy buen tema y, francamente, está bien conseguido. Pero no sé si justifica tamaño volumen. Me parece que García Márquez logró una buena concepción del tiempo en “Crónica de una muerte anunciada“; me parece también que, sobre la relación entre el tiempo y la memoria, Borges hizo un trabajo exquisito con “Funes el memorioso“. Este último relato me vino a la mente al leer cierto párrafo de “La montaña mágica”. Me pregunto si el cuento, publicado con posterioridad a la novela, estuvo inspirado por ese párrafo.

Menuda relación de amor-odio he desarrollado con este libro. Aunque he querido resaltar lo que me ha sacado de quicio, en el fondo -a veces muy en el fondo- “La montaña mágica” me ha gustado. Está repleta de ironía, a ratos hace pensar, a ratos engancha y cuando no, desespera; pero dejemos eso aparte.

Quiero comentar dos cosas más: la imagen de España en el libro y la traducción.

España está sobrerrepresentada en el libro en comparación con otros países, y sin embargo jamás se habla de ella de primera mano. España, para Mann, no es un país sino una metáfora de los valores caducos y retrógrados de Occidente. Sin embargo, las acusaciones son veladas la mayoría de las veces; no quedan claras, no hay personajes principales que encarnen los valores asociados a España plenamente; cuando parece que los hay, entendemos que su relación con España es muy indirecta y que tergiversan sus valores a conciencia. Cuando parece que estos valores son objeto de burla, por fuerza se respetan.

La traducción es la de Isabel García para Edhasa. No me cabe duda de que ha hecho un buen trabajo y de que el libro se lee con facilidad; creo que ése era el objetivo de la nueva traducción: acercar esta historia al lector moderno. He ojeado algunas críticas, tanto buenas como malas. No conozco ninguna otra traducción de esta obra y no he leído el texto original, de manera que no puedo opinar en ese sentido. En general, la traducción me ha parecido buena, y ha conseguido soslayar problemas difíciles que tienen que ver con la fonología y la manera de funcionar del idioma alemán, como el tuteo y otros temas que son recursos importantes en el libro. Y sin embargo, la traducción chirría, en concreto durante las primas y últimas 200 páginas, por alguna razón. Me explico. Aparte del error aislado aunque garrafal del “o otra vez” (página 796), hay elecciones gramaticales extrañas. Casi no se notan y, sin embargo, me hicieron detenerme en la lectura. Por ejemplo, en oraciones largas con varios sustantivos de referencia, se hace concordar a un adjetivo en género o número con un sustantivo que, en principio, no parece lógico aunque sea gramaticalmente aceptable. Algunas (aunque muy pocas) elecciones semánticas también me han parecido raras; por ejemplo escribir “no tenía vigor” en lugar de “no tenía vigencia” o “no estaba en vigor”. Cierto es que mil páginas son muchas y que por otro lado la edición está cuidadísima y prácticamente está libre de erratas.

Pero no pretendo aburrir a mis lectores y este artículo ya es demasiado largo. En suma, ahora entiendo aquello de Borges sobre preferir las obras cortas a las largas, incluidas las de los mejores escritores. “La montaña mágica” me ha gustado, me ha entretenido y la considero además una obra ideal para el confinamiento. Confinado en casa, casi te puedes sentir como un visitante del sanatorio. Sin embargo, creo que disfruté mucho más de “Muerte en Venecia“, que leí hace ya once años. Creo que esto se debe a mi mayor interés sobre los temas tratados, pero también por la claridad de la narración y por la extensión de la obra.

escrito en alemán | leído en español

EIN FLIEHENDES PFERD – martin walser

Hace algún tiempo me quejé en un foro de internet que suelo frecuentar sobre la dificultad de encontrar libros en alemán. Una chica me contestó, preguntando si había probado en Oxfam. Le respondí que sí, y que justamente allí había encontrado libros en varios idiomas, pero apenas unos pocos en alemán. Me dijo que trabajaba en una de las tiendas de Oxfam y que, si le decía cuál frecuentaba yo, intentaría que adquirieran algunos. Resultó que la tienda a la que yo iba era justamente donde ella trabajaba, y a los pocos días me encontré con una gran selección de libros en alemán. Compré “Ein fliehendes Pferd” y pude agradecerle el gesto personalmente.

Anécdotas aparte, el nombre de Martin Walser me era totalmente desconocido. Compré el libro por varias razones: por la prosa sencilla de la primera página (que luego resultó no serlo tanto en el resto del libro), por el buen estado de la edición y por el título, atrayente y enigmático. El libro ha sido traducido al español como “Un caballo en fuga“. Todo un hallazgo de traducción, mucho más bonita que mi traducción mental de “un caballo que huye”. Resulta que una breve búsqueda en internet nos dice que Martin Walser es un autor comparable a otros como -¡atención!- Heinrich Böll y Günter Grass; ahí es nada. Por lo visto, también con Siegfried Lenz, otro autor que me era desconocido hasta que leí “Ein Krigsende“.

Pero metámonos en harina. El libro es interesante y la prosa es preciosa. Un matiz: El uso de la repetición me ha parecido ligeramente excesivo. La repetición, como recurso poético, es bonita; su exceso puede resultar burdo. Aunque en este caso está muy cerca de lo primero, creo que se abusa un poco de ella.

¿Y de qué trata la historia? Nos transporta al lago Constanza, donde un hombre de mediana edad, amigo de la filosofía y el buen yantar, pasa las vacaciones con su mujer. Su vida es rutinaria y falta de emociones. Allí se encuentra con un compañero de clase al que no ha visto en veinte años y del que apenas se acuerda, quien también está allí de vacaciones con su pareja. Las dos parejas no podrían ser más antagónicas, especialmente los hombres, y se sucede un juego de atracción y desprecio que contrapone los estilos de vida y los sentimientos de los cuatro protagonistas. La tensión se mantiene a través de juicios de valor que nunca decaen en un juicio moral o moraleja. El final de la historia, por otra parte, me ha parecido francamente bueno.

En conjunto, es un libro que me ha gustado. Ha despertado en mí diversas sensaciones de manera discreta pero real. Me ha enganchado bastante a ratos, aunque no durante toda la lectura. Como lectura en alemán ha supuesto un desafío debido al bello lenguaje del que hace uso, pero un desafío superable; si no fuera por eso, diría que es una novela fácil de leer, sencilla en el desarrollo y con bastante fondo.

escrito en alemán | leído en alemán

UNSTERBLICH SIND DIE LIEBENDEN – klaus kühl

La única razón por la que he leído este libro es porque lo encontré a punto de ser tirado a la basura. Le eché un vistazo, me pareció un alemán no demasiado complicado y lo guardé hasta alcanzar un manejo del idioma que me permitiera no solamente entenderlo, sino también disfrutarlo. Así ha sido. Un año después puedo decir que he leído mi primer poemario en alemán, que lo he entendido, sí, pero también disfrutado, y que me ha gustado.

El poemario trata de temas universales: el amor, el desamor, la muerte, la soledad y el sentido de la vida. ¿Muy denso? Pues no, porque la poesía es sencilla y salvo unas pocas palabras cultas que me han mandado al diccionario, donde he encontrado los significados precedidos por la abreviatura “elev.” de “lenguaje elevado”, los poemas son muy fáciles de leer y de seguir; la lírica también ayuda, pues Kühl usa la rima y la aliteración con frecuencia.

A decir verdad, algunos poemas son algo ñoños y han sido tratados por muchos otros autores con más originalidad. El tono de los primeros poemas es alegre o neutro, pero después se vuelve bastante deprimente y se abusa de metáforas tomadas de la naturaleza, de lugares comunes y de palabras manidas. Los últimos poemas muestran una cierta actitud de sufridor que debe continuar encarando el futuro pese a todos los golpes. Quizá, en el fondo, no sea tan diferente de la poesía de Leonard Cohen. Qué puedo decir, no sé si el libro me ha gustado más por los poemas en sí o por la euforia de poder leer poesía en alemán; pero me ha gustado.

escrito en alemán | leído en alemán

DER RICHTER UND SEIN HENKER – friedrich dürrenmatt

41hS2EuGYfLNovela policíaca de trama rápida y corta, bastante sencilla, aunque muy entretenida y bien escrita. No la hubiera leído de no haber sido propuesta por mi profesor de alemán. Merece la pena leerla para pasar un buen rato sin esfuerzos mentales.

Puedo decir muy poco sin desvelar la trama. La historia comienza con el asesinato de un policía en el cantón de Berna quien, al parecer, investigaba a un peso pesado de la zona. La trama se centra en la investigación y en los policías que la lideran, el comisario y su ayudante, personajes dispares cuyas opiniones son a menudo opuestas.

¡Eso es todo cuanto puedo decir! Una lectura entretenida que no require mucha concentración. A no ser que se lea en el original, en cuyo caso requiere algo de calma y la ayuda puntual -sin exagerar- de un diccionario.

escrito en alemán | leído en alemán

DIE VERMESSUNG DER WELT – daniel kehlmann

Humboldt y Gauß (o Gauss) fueron dos grandes personalidades de la historia germana. El primero fue un famoso aventurero y hombre de ciencia; el segundo, uno de los mejores matemáticos de la historia, que se internó en el campo de la astronomía. Dedicaron buena parte de sus vidas, cada uno a su manera, a medir el mundo (“Die Vermessung der Welt” significa literalmente “la medida -o medición- del mundo”). Llevaron a cabo sus grandes obras sin conocerse, alabándose mutuamente cuando sabían del otro a través de periódicos y cartas, y terminaron por encontrarse en Europa. Gauss apenas salió de su tierra, Humboldt apenas recaló en ella.

Con una ironía fina que anatematiza sus defectos y amoralidades, la novela los junta y los separa, siguiendo sus vidas desde su juventud más tierna hasta su lejana madurez. La narración es buena, aunque se hace algo pesada a ratos; la acción, frecuente; la estructura es, a mi juicio, la debilidad del libro, porque intercala un capítulo de Gauss y otro de Humboldt desde el comienzo hasta el momento de conocerse, en el cual ambos hilos argumentales se confunden en el mismo capítulo…; pero siguen contando historias separadas. Esa yuxtaposición de historias me ha desconcertado, porque parecía que la novela iba a tener una finalidad o síntesis argumental unitaria que en realidad, más allá de las conclusiones que el lector extraiga de un final abierto, no existe. La naturaleza bicéfala del libro lleva a expectativas que no pueden cumplirse. Más allá de esto, sí: el libro es una muy bien escrita y entretenida novela de aventuras.

escrito en alemán | leído en alemán

DIE MÄRCHEN – hermann hesse

Además de novelas como El lobo estepario y Siddharta, Herman Hesse escribió cuentos para niños, algunos bastante largos y que, aunque están escritos a la manera de los cuentos de hadas, con grandes dosis de fantasía, y tramas y ejemplos que buscan entroncar con la tradición del género, contienen reflexiones muy adultas.

Las historias se ubican en tiempos y lugares indeterminados que a menudo recuerdan a la Alemania preindustrial, pero que buscan confundirse con cualquier lugar. Hay aldeas y mercados, reyes, sabios y campesinos, montañas mágicas, hechizos y muchos animales. Las preocupaciones son preocupaciones de todas las edades, de ésas en las que uno se ocupa toda la vida, y que tienen que ver con la búsqueda del sentido de las cosas. El lenguaje, aun siendo el de los cuentos, lo he encontrado algo difícil. Creo que me resulta más fácil leer una novelita en alemán que estos cuentos. Por momentos es poético y juega con la rima, y hace florituras que no muchos prosistas se permiten.

En conjunto me han gustado, aunque algunos cuentos se me han hecho difíciles, y me han descubierto una faceta de Hesse que desconocía.

escrito en alemán | leído en alemán

DREI MÄNNER IM SCHNEE – erich kästner

Cuando en 2011 hacía mi primeros pinitos en alemán, iluso de mí, compré este libro en la Fnac de Coruña con la inocente idea de leerla de cabo a rabo. Desde entonces he intentado leerlo tres veces y no ha sido hasta ahora que he decidido volverlo a empezar y lo he leído hasta el final. Incluso ahora me ha costado leerlo, me ha sido difícil entrar en la historia. Quizá parte de la razón sea que es un libro humorístico, un cuento adulto sobre el dinero y el amor cuyo objetivo principal es hacer reír; y la risa presupone un entendimiento relativamente profundo del idioma. La otra parte, por supuesto, es que cuando lo compré no estaba en absoluto preparado para leerlo.

Dos hombres ganan un concurso de escritura cuyo premio es una estancia en un hotel de lujo en los Alpes. Uno de ellos es uno de los multimillonarios más ricos de Europa; el otro, un académico en paro. El primero, habiendo escogido un pseudónimo, pretende hacerse pasar por pobre en el hotel y así conocer el mundo desde una perspectiva diferente. Le acompaña uno de sus sirvientes, que se hace pasar por otro de los huéspedes. Los tres llegan por separado al hotel. La hija del multimillonario, por su parte, avisa a la dirección del hotel de que su padre será su huésped, sin dar señas suficientemente claras para identificarle. A partir de aquí se suceden una serie de malentendidos que implican a los tres hombres, sus familias, la dirección y el resto de huéspedes.

El objetivo del libro es la diversión, aunque el debate moral sobre la riqueza y el comportamiento de la gente ante ella está presente a lo largo de la obra. Obviando su dificultad en alemán para los no nativos, se trata de un libro divertido y ligero, muy entretenido y que no levanta dolores de cabeza sin dejar de ser buena literatura. Desconozco si está traducido al español. Si habláis alemán -¡ojo con vuestro nivel del idioma!- lo recomiendo.

escrito en alemán | leído en alemán

TEATRO (1) – breve reseña

Este cuaderno de bitácora tiene una sección prácticamente vacía dedicada al teatro. Si bien creo firmememente que la dramaturgia contiene valores inherentes a su lectura, lo suyo es ver las obras en escena. Hasta hace unos dos años podía contar con los dedos las obras de teatro que había visto. Todo eso cambió más o menos de repente y ahora, de media, veo representar una obra a la semana. No le hago ascos a casi nada: obras clásicas, versionadas y modernas; teatro de masas y alternativo; conceptos tradicionales, espectáculos, conciertos con lectura teatralizada, musicales, fusiones de teatro con medios audiovisuales; salas de teatros de concepción clásica, modernas y actuaciones al aire libre. Sobre los escenarios teatrales escucho también música clásica, opereta y ópera. Casi todo en Londres, la ciudad donde he descubierto el teatro. Y casi todo en inglés, aunque también obras sueltas en español y alemán. He decidido recordar algunas de las obras que he visto en los últimos dos años y plasmar aquí mis impresiones. Porque hay obras que no debería olvidar.

Si tuviera que elegir una obra, una sola, que haya tocado todas mis fibras, creo que ésa sería The Inheritance (Part I), la primera parte de una monumental obra escrita por Matthew López y dirigida por Stephen Daldry basada en la novela “Howards End” de E. M. Forster, escritor al que todavía no he tenido el gusto de leer. Arrolladora, chocante, profunda, superficial, actual y morbosa, la obra comienza con una suerte de clase en que unos chicos aprenden a escribir. El posible tema de sus escritos lleva a la comparación entre el mundo que hoy se han formado los hombres homosexuales y aquél que vivió la generación anterior en los tiempos de la rápida y letal expansión del sida. La obra es, simplemente, perfecta: la actuación de los personajes, el tema, el desarrollo, los cambios de ritmo, las reflexiones, los chistes; todo. Tres horas más media de descanso que se hacen cortas. Hablando de cambios de ritmo, siempre recordaré aquella escena en que uno de los personajes, apenas un niño, relata su experiencia en un cuarto oscuro de Praga. La escena, que rompe con el tono jocoso anterior, se vuelve misteriosa; después, sensual e incluso sexual, y sospecho que muchos de los allí presentes sintieron ganas de estar en otra parte; después, de repente, el horror. Un horror que paraliza y provoca un sudor frío. Me pareció increíble que tal cantidad de sensaciones intensas pudiera condensarse en apenas unos minutos. Tuve la suerte de ver esta obra en las sesiones previas a su estreno oficial en el Young Vic, el día en que está presente la prensa. Después de eso, lleno total y traslado al West End.

Hay, claro, otras muchas obras que me han causado gran impresión. Ahí está Trainspotting, la obra basada en la novela de Irvine Welsh cuya historia, emplazada en el Edimburgo de los años ’80, cuando la adicción a la heroína era un problema de primer orden, es sencillamente brutal. Su trabajosa interpretación para todos aquellos que no estamos familiarizados con el dialecto scots no es dificultad para disfrutar del humor hilarante de su primera parte y de la brutalidad absoluta de su segunda mitad. Y ahí reside la fuerza de esta obra, en el horror y la violencia, en no creer que lo que estás viendo sea posible y en empezar a creer que no se trata de una simple actuación sino de algo real que sucede delante de tus ojos, apenas a unos palmos de distancia. Ahí entra la magia de un teatro recogido y próximo, The Vaults, con su escena central y alargada, y de una puesta en escena que interactúa groseramente con los asistentes.

Hablando de teatros alargados y pequeños y de obras donde el horror y la pena juegan un papel principal, un clásico: Mother Courage and Her Children, la cumbre del drama alemán escrita por Bertolt Brecht, interpretada en el Southwark Playhouse. Madre Coraje, siempre en movimiento, trata de sobrevivir en esa Polonia devastada por la Segunda Guerra Mundial. Sirviéndose del contrabando y de sus malas artes, porque todo vale para sobrevivir, trata de salvar a sus tres hijos. Arrastra sus pertenencias en un carro, aquél que se convirtió en el símbolo del éxodo germano poco después. Ella logra salvarse mientras sus hijos corren suertes diversas. Este largo alegato antibelicista es difícil de disfrutar. Mantiene alerta y causa lástima.

Cambiando de tercio, una de las obras más originales que he visto ha sido Our Great Tchaikovsky, en The Other Palace. Hershey Felder, único personaje sobre el escenario, hace las veces de narrador y personaje principal. Pianista, repasa los episodios más notables de la biografía del compositor a la vez que interpreta extractos de las piezas que compuso en esos momentos de su vida. La música y las palabras casan a la perfección y, de pronto, en la música de Tchaikovsky cobran sentido sus avatares y sentimientos. Las ganas de superación, la petulancia, el hastío, la homosexualidad forzosamente oculta, el amor, la fama; todo está en su música.

Otra pequeña gran obra: Midnight, un musical casi inverosímil representado en el Union Theatre. Adoro este teatro, pequeñísimo, casi íntimo, donde la obra sucede prácticamente ante tus narices y casi para solamente para ti. Las obras que aquí he visto me han parecido buenas todas, aunque ésta se ha llevado la palma. En la Nochevieja de 1937, una pareja del Azerbayán soviético se dispone a celebrar la entrada en el año nuevo cuando llaman a la puerta. Alguien ha caído por la ventana poco antes y un agente de la NKVD, la policía secreta de Stalin, se persona y pregunta a la pareja si puede descansar un momento en su piso. Lúgubre e ingeniosa, la obra me pareció un auténtico tesoro oculto. Lo mejor, la actuación. Cuatro actores que actúan, cantan, bailan y tocan instrumentos clásicos, todo a la vez y como si fuera lo más natural del mundo.

Esta entrada es ya más larga de lo que había previsto y hay todavía varias obras en el tintero de las que merece la pena acordarse. Volveré con más en una segunda parte.

producido en inglés, alemán | visto en inglés

PAYBACK – frank schirr macher

A medio camino entre la divulgación y el ensayo, Schirr Macher nos alerta de los peligros que conlleva la digitalización de todos los aspectos de nuestras vidas, con especial atención a la transformación de nuestro cerebro en cuando a la pérdida de atención. Divulgación, porque describe un buen puñado de experimentos científicos relativos al comportamiento humano, y ensayo porque defiende la existencia de un problema complejo, la pérdida de valoración de la información que nos llega, y apunta tímidamente posibles soluciones.

Por pasos. El libro se subtitula “Warum wir im Imformationszeitalter gezwungen sind zu tun, was wir nicht tun wollen, und wie wir die Kontrolle über unser Denken zurückgewinnen“. Aunque la cita no es suya, define muy bien el contenido del libro. Si no me equivoco, podemos traducirlo así: “Por qué en la era de la información nos vemos forzados a hacer lo que no queremos hacer, y cómo recuperar el control sobre nuestro pensamiento”. Básicamente, el autor defiende que la información es algo así como una droga de la que siempre se quiere más y cuyo conocimiento, además de no saciarnos, nos impide distinguir entre lo que es importante y lo que no, lo que hace que cometamos errores profesional y personalmente. El hecho de que la información sea hoy omnipresente desdobla nuestro carácter entre el cuerpo y la nube, algo para lo que nuestro cerebro no está preparado, lo que a su vez nos produce dejadez y ansiedad y hace que, efectiva,ente, terminemos por no hacer lo que queremos. Tras analizar por encima el funcionamiento de Internet y los conceptos base de la inteligencia artificial, se concluye que algunas soluciones pasarían por un nuevo modelo de enseñanza y la adaptación humana¿Más o menos? Bueno, aunque el libro es más complejo, creo que lo anterior sirve como un pequeño resumen de la cuestión central que aborda.

Tremendista aunque el autor, dándose cuenta de su tono, niega que lo sea, el libro es fuerte en abordar los problemas y débil en apuntar soluciones. Es sin embargo interesante, y la disposición de los capítulos lo vuelve fácil de leer a pesar de la aridez de su temática. Encontré este libro en el Goethe Institut, gratis para quien quisiera recogerlo, y la verdad es que no me arrepiento de habérmelo llevado, aunque es cierto que a veces el autor se repite de manera que el libro se vuelve algo machacón.

escrito en alemán | leído en alemán