LA GUERRA DE LAS GALIAS – julio césar

Guerra, diplomacia, tortura, intrigas. Un narrador que presenta grandes batallas y salpica la trama con audacias y desgracias de héroes concretos, quienes exponen su vida de manera dudosa para lograr el bien de la República. Aunque podría ser el guión de una película de Hollywood, son las cartas en las que Julio César describe sus esfuerzos por pacificar la Galia. Guerras verdaderas, contadas de primero mano -aunque su honestidad y objetividad para con César mismo han sido puestas en duda-, donde encontramos a un César inteligente, vencedor casi siempre, capaz de aceptar también, llegado el caso, la superioridad enemiga; cauto, mangnánimo casi siempre, cruel cuando cree no tener opción. Un libro que, francamente, no tiene desperdicio y es toda una sorpresa.

Víctor Saltero, en la insufrible y horrorosamente imparcial introducción a la versión de Freeditorial que he leído, alaba sin ambages su -al parecer propia, aunque en el e-book no queda claro- traducción. Decidió prescindir del lenguaje almibarado de las traducciones clásicas, para presentar un texto limpio y llano, que llega al extremo de llamar a tribus y lugares geográficos por sus nombres contemporáneos. El caso es que, pese a parecer -y ser- una ñoñería que los hispanos se llamen españoles o los helvecios, suizos…, ¡la idea funciona! La lectura es muy amena y entretenida y pese al ocasional rechinar de dientes mental con los nombres, es muy fácil crearse un mapa mental de las guerras y seguir las andanzas de César. La traducción me ha parecido, por lo tanto, muy buena.

En fin, un libro muy recomendable, con un ritmo ameno y un lenguaje sencillo; una manera fácil de acercarse a la literatura latina.

escrito en latín | leído en español

DIE VERMESSUNG DER WELT – daniel kehlmann

Humboldt y Gauß (o Gauss) fueron dos grandes personalidades de la historia germana. El primero fue un famoso aventurero y hombre de ciencia; el segundo, uno de los mejores matemáticos de la historia, que se internó en el campo de la astronomía. Dedicaron buena parte de sus vidas, cada uno a su manera, a medir el mundo (“Die Vermessung der Welt” significa literalmente “la medida -o medición- del mundo”). Llevaron a cabo sus grandes obras sin conocerse, alabándose mutuamente cuando sabían del otro a través de periódicos y cartas, y terminaron por encontrarse en Europa. Gauss apenas salió de su tierra, Humboldt apenas recaló en ella.

Con una ironía fina que anatematiza sus defectos y amoralidades, la novela los junta y los separa, siguiendo sus vidas desde su juventud más tierna hasta su lejana madurez. La narración es buena, aunque se hace algo pesada a ratos; la acción, frecuente; la estructura es, a mi juicio, la debilidad del libro, porque intercala un capítulo de Gauss y otro de Humboldt desde el comienzo hasta el momento de conocerse, en el cual ambos hilos argumentales se confunden en el mismo capítulo…; pero siguen contando historias separadas. Esa yuxtaposición de historias me ha desconcertado, porque parecía que la novela iba a tener una finalidad o síntesis argumental unitaria que en realidad, más allá de las conclusiones que el lector extraiga de un final abierto, no existe. La naturaleza bicéfala del libro lleva a expectativas que no pueden cumplirse. Más allá de esto, sí: el libro es una muy bien escrita y entretenida novela de aventuras.

escrito en alemán | leído en alemán

ODISEA – homero

Leer la “Odisea” depara muchas sorpresas. La primera y más importante… ¡engancha! Y mucho. Ante todo y más allá de su valor puramente literario o estético, difícil de analizar en profundidad sin conocer alguna lengua helénica; y del metaliterario, como fuente de inspiración de un sinnúmero de referencias en la cultura occidental, las aventuras de Odiseo o Ulises -según se utilice el vobablo griego o el latino- componen un relato épico que contiene todos los ingredientes de una buena narración: amor, venganza, viajes, gloria y desdicha, aventura a discreción, miedo, ironía y un rango amplísimo de emociones que discurren entre acciones muy humanas unas, fantásticas otras, engarzadas en una historia no lineal -segunda sorpresa-, ya que se utilizan recursos que permiten la subversión de los tiempos narrativos, y plagada de dificultudes que atrapan al lector para guiarlo hacia un final álgido y, dados los últimos augurios de los dioses a Ulises, relativamente abierto, lo cual constituye para mí otra gran sorpresa.

Ulises es un personaje complejo que me ha suscitado diferentes simpatías a lo largo del relato. Al principio me produjo lástima; después lo descubrí taimado y embaucador como un zorro, para terminar siendo iracundo y vengador. Muchos otros personajes no le andan muy a la zaga, mostrando cambios de actitud muy humanos, según los intereses variables de cada situación. Las situaciones en sí, incluso con intervención divina de por medio, muestran también la complejidad humana; acaso el summum sea la reunión de Ulises con Penélope tras veinte años de ausencia, cuando Homero impide a Penélope reconocer a su esposo, evitando un encuentro propio de los cuentos de hadas y propiciando una situación mucho más compleja y realista que sorprende por su profundidad emocional.

Muchas de las escenas de este extenso poema, que yo he leído en prosa merced a la edición de Edimat Libros de 2010, son de sobra conocidas y las había visto en dibujos, series de televisión y películas, representadas en obras de arte, y leído sobre ellas a través de autores de juventud. Estas escenas, sin embargo, se me han presentado como novedosas. El encuentro con el cíclope Polifemo me inspiró temor; me sorprendió vivamente que la celebrada escena del canto de las sirenas durara apenas media página; la magia de Circe despertó mi recelo… Otras escenas me sorprendieron por ignorancia, en especial los primeros cantos, dedicados a Telémaco, hijo de Ulises, de los cuales no tenía ni idea, y los últimos, una vez Ulises ha retornado a Ítaca y reconoce la isla tras dos décadas de ausencia.

En resumen, la “Odisea” me ha gustado mucho más de lo que nunca hubiera pensado. Es original, moderna y de lectura rápida y emocionante; de publicarse hoy en día sería acaso un best seller. La edición de Edimat que he leído contiene errores tipográficos, insuficientes para impedir una lectura fluida pero notorios en algunos cantos, y muy pocas anotaciones. Aunque no disfruto de los libros académicos, plagados de preámbulos y notas al pie, sí he echado de menos algunas explicaciones que pudieran explicarme el uso recurrente de algunas expresiones y el significado de ciertas imágenes. Aún así, me ha parecido una edición correcta y suficiente, aunque no excelente, para disfrutar de una obra que recomiendo encarecidamente.

escrito en griego antiguo | leído en español

CHILD 44 – tom rob smith

Es inhabitual que yo lea un súperventas de este tipo, un libro trepidante repleto de acción que me fue regalado por una buena amiga, con una portada atractiva y una historia interesante y fácil de seguir.

La cosa es que este tipo de libros se centra precisamente en eso, en hilos narrativos donde la acción no falta y el lector se queda enganchado mientras la historia -en este caso, la de unos crímenes- se resuelve. Hay también un contexto, la Unión Soviética estalinista, que domina la narración hasta el punto de que el estado de locura social provocado por el terror gubernamental es en sí mismo un personaje, y ahí reside, para mí, el punto fuerte de la novela y lo que provoca afición. El resto es facilón, más si cabe que en libros semejantes. Los personajes, excepto el protagonista, son bastante planos. El lector se enfrenta, por otro lado, a nombres de personajes que apenas tienen qué decir en el conjunto de la historia, como si su mero nombre pudiera humanizarlos; sin conocer sus pensamientos o conociéndolos solamentre a través de las reacciones descritas por un narrador impersonal. El estilo es descaradamente simple; diseñado para serlo, sí, pero muchas veces rayano en lo simplón. Da la sensación de estar leyendo una versión simplificada del idioma, deliberadamente acortada, con las palabras restringidas a su primera acepción. El curso de la acción y la descripción de ésta, junto con la escritura desbrozada del autor, crean una atmósfera de guión de Hollywood; el libro tiene menos de novela que de película.

Ahora bien, es un libro entretenido, perfecto para dejar de pensar en la rutina y leer en cualquier parte. Y la historia, aunque tiene giros cogidos con pinzas, es sugerente y se deja leer bien. Leyéndolo he pasado buenos ratos y, aunque no me haya provocado placer estético, sí que me ha servido para pasar el tiempo y disfrutarlo.

escrito en inglés | leído en inglés

LUCHARON POR LA PATRIA – mijail shólojov

Mediada la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiran rápidamente desde el este de Ucrania hasta el río Don, poco antes del famoso sitio a Stalingrado. Ya cerca del Don, la narración nos traslada a un regimiento de veteranos, diezmado y batiéndose en retirada. A través de sus recuerdos, sus batallas y aventuras en busca de comida, sus muchas pullas y discusiones llenas de ironía y mala leche, podemos acercarnos a los infortunios de la soldadesca. La narración no está exenta de épica, acentuada por el odio al alemán y el valor de ciertos soldados, no siempre del todo verosímil. Escrito en 1942, en plena guerra, su autor fue un destacado político comunista que llegó a ganar el premio Nobel.

En su conjunto, el libro me ha recordado más al guión de una película (de hecho, fue adaptado al cine) que a una novela. Es ameno y sencillo de leer; exuda un humor que se agradece, aunque es un humor ruso que a veces no termina de moverme a risa. Me ha resultado un libro agradable para pasar el rato, fácil de leer y dejar de leer para retomarlo más tarde. Creo que estoy lejos de los ideales nacionales e ideológicos a los que, sin duda, la novela también apela, y quizá eso ha evitado que sintiera más emociones al leerlo.

escrito en ruso | leído en español

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS – vicente blasco ibáñez

Adaptado dos veces al cine en Hollywood, este libro fue uno de los grandes superventas globales de principios del siglo XX. Escrito en París durante la Primera Guerra Mundial, la idea original fue parcialmente auspiciada por el presidente francés como ayuda a su causa, si hemos de creer la breve introducción del autor. Precisamente, la novela se presenta como un panfleto político donde los franceses son buenos buenísimos y los alemanes malos malísimos. ¡Qué decepción! Blasco Ibáñez me había impresionado con La barraca, cuya marca continúa indeleble en mi memoria, y para panfletos antigermánicos yo me quedo con The Moon is Down, de una sutileza y un estilo exquisitos.

El primer tercio me sorprendió por insulso. La vida de un francés en Argentina, tratando de hacer fortuna, y después con su familia de vuelta a Europa, transcurre con una frivolidad de novela ligera salpicada de opiniones políticas absolutamente topificadas. La calidad de esta parte era, si no me engaño, mucho peor que la del Blasco Ibáñez que yo recordaba. Así y todo, la historia era sencilla y entretenida y seguí leyendo. Ya en Francia, donde acontecen la mayor parte de los sucesos narrados, la novela se torna más interesante. La guerra vista desde el mundo civil, lejos de ella y, después, dentro de la misma, me aportó una perspectiva que ningún otro libro me había dado: la inseguridad, la exaltación ciudadana subrayada por el miedo, las rutinas que continúan y las que no. También las imágenes elegidas sin mala fe para dar a entender el miedo -la homosexualidad como degeneración, el color de la pie para expresar brutalidad y subdesarrollo-, a cuya causa original sirven hoy más bien poco y dicen mucho de la moral de la época, habiendo sido escritas por un autor poco sospechoso de afrentar las causas progresistas. Al final, muy al final y acaso demasiado al final, lo que parecía un alegato guerrero se vuelve más humano, se critica, y el libro se torna antibélico. Un poco antes ya había despuntado el Blasco Ibáñez de La barraca, con su no sé si fatalismo o simple realismo salvaje.

En conjunto, me ha resultado un libro entretenido, llamativo en algunos aspectos. Mejorable, también; aunque sé que su autor puede volver a sorprenderme con otros de sus muchos libros, como ya hizo en el pasado.

escrito en español | leído en español

RIÑA DE GATOS – eduardo mendoza

Eduardo Mendoza era el último premiado por el Cervantes cuando yo me paseaba por Alcalá de Henares la pasada primavera. Bajo una llovizna que se tornaba lluvia por momentos, me acerqué a uno de los puestos de la plaza central para comprar algo de Mendoza. No fue difícil, ya que todos los puestos tenían algún libro suyo en puestos bien visibles; sin embargo, no di con el libro que había ido a buscar: “Sin noticias de Gurb“. Me conformé con “Riña de gatos“, del que había oído muy buenas críticas, aunque también había oído que era de algún modo distinto al resto de la obra de su autor.

¿Qué tal está el libro? Bueno, en mi opinión tiene puntos fuertes, débiles y otros que no sé muy bien cómo clasificar. Lo primero que hay que decir es que se trata de un libro entretenido; es una novela de aventuras con una trama de espías ambientada justo antes del estallido de la Guerra Civil, salpicada de humor y mucha ironía, que nunca se hace pesada y sirve para disfrutar leyendo. Desde luego, esto es algo positivo. Sin embargo, el modo en que se hilvana el libro, la profundidad de los personajes e incluso el lenguaje utilizado recuerdan a otros superventas de la literatura española de este siglo y es muy, digamos, propio del premio Planeta, que por cierto mereció en el año 2010. ¿Es esto bueno o malo? No lo sé, lo dejo a juicio de cada lector. Yo agradezco este tipo de lecturas de tanto en tanto, rápidas, interesantes, entretenidas; pero también superficiales en cierta manera o faltas de ambición. Si compruebo “Riña de gatos” con “Crematorio“, por ejemplo, me parece que la última es mucho más rompedora, y acaso más ajustada a lo que yo pienso que puede premiar el Cervantes.

Leeré “Sin noticias de Gurb” cuando tenga la oportunidad. Releyendo el párrafo precedente, me parece que no he subrayado lo suficiente que el libro de Mendoza me ha gustado. Porque me ha gustado, aunque quizá esperaba algo ligeramente diferente.

escrito en español | leído en español