CHILD 44 – tom rob smith

Es inhabitual que yo lea un súperventas de este tipo, un libro trepidante repleto de acción que me fue regalado por una buena amiga, con una portada atractiva y una historia interesante y fácil de seguir.

La cosa es que este tipo de libros se centra precisamente en eso, en hilos narrativos donde la acción no falta y el lector se queda enganchado mientras la historia -en este caso, la de unos crímenes- se resuelve. Hay también un contexto, la Unión Soviética estalinista, que domina la narración hasta el punto de que el estado de locura social provocado por el terror gubernamental es en sí mismo un personaje, y ahí reside, para mí, el punto fuerte de la novela y lo que provoca afición. El resto es facilón, más si cabe que en libros semejantes. Los personajes, excepto el protagonista, son bastante planos. El lector se enfrenta, por otro lado, a nombres de personajes que apenas tienen qué decir en el conjunto de la historia, como si su mero nombre pudiera humanizarlos; sin conocer sus pensamientos o conociéndolos solamentre a través de las reacciones descritas por un narrador impersonal. El estilo es descaradamente simple; diseñado para serlo, sí, pero muchas veces rayano en lo simplón. Da la sensación de estar leyendo una versión simplificada del idioma, deliberadamente acortada, con las palabras restringidas a su primera acepción. El curso de la acción y la descripción de ésta, junto con la escritura desbrozada del autor, crean una atmósfera de guión de Hollywood; el libro tiene menos de novela que de película.

Ahora bien, es un libro entretenido, perfecto para dejar de pensar en la rutina y leer en cualquier parte. Y la historia, aunque tiene giros cogidos con pinzas, es sugerente y se deja leer bien. Leyéndolo he pasado buenos ratos y, aunque no me haya provocado placer estético, sí que me ha servido para pasar el tiempo y disfrutarlo.

escrito en inglés | leído en inglés

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LUCHARON POR LA PATRIA – mijail shólojov

Mediada la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiran rápidamente desde el este de Ucrania hasta el río Don, poco antes del famoso sitio a Stalingrado. Ya cerca del Don, la narración nos traslada a un regimiento de veteranos, diezmado y batiéndose en retirada. A través de sus recuerdos, sus batallas y aventuras en busca de comida, sus muchas pullas y discusiones llenas de ironía y mala leche, podemos acercarnos a los infortunios de la soldadesca. La narración no está exenta de épica, acentuada por el odio al alemán y el valor de ciertos soldados, no siempre del todo verosímil. Escrito en 1942, en plena guerra, su autor fue un destacado político comunista que llegó a ganar el premio Nobel.

En su conjunto, el libro me ha recordado más al guión de una película (de hecho, fue adaptado al cine) que a una novela. Es ameno y sencillo de leer; exuda un humor que se agradece, aunque es un humor ruso que a veces no termina de moverme a risa. Me ha resultado un libro agradable para pasar el rato, fácil de leer y dejar de leer para retomarlo más tarde. Creo que estoy lejos de los ideales nacionales e ideológicos a los que, sin duda, la novela también apela, y quizá eso ha evitado que sintiera más emociones al leerlo.

escrito en ruso | leído en español

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS – vicente blasco ibáñez

Adaptado dos veces al cine en Hollywood, este libro fue uno de los grandes superventas globales de principios del siglo XX. Escrito en París durante la Primera Guerra Mundial, la idea original fue parcialmente auspiciada por el presidente francés como ayuda a su causa, si hemos de creer la breve introducción del autor. Precisamente, la novela se presenta como un panfleto político donde los franceses son buenos buenísimos y los alemanes malos malísimos. ¡Qué decepción! Blasco Ibáñez me había impresionado con La barraca, cuya marca continúa indeleble en mi memoria, y para panfletos antigermánicos yo me quedo con The Moon is Down, de una sutileza y un estilo exquisitos.

El primer tercio me sorprendió por insulso. La vida de un francés en Argentina, tratando de hacer fortuna, y después con su familia de vuelta a Europa, transcurre con una frivolidad de novela ligera salpicada de opiniones políticas absolutamente topificadas. La calidad de esta parte era, si no me engaño, mucho peor que la del Blasco Ibáñez que yo recordaba. Así y todo, la historia era sencilla y entretenida y seguí leyendo. Ya en Francia, donde acontecen la mayor parte de los sucesos narrados, la novela se torna más interesante. La guerra vista desde el mundo civil, lejos de ella y, después, dentro de la misma, me aportó una perspectiva que ningún otro libro me había dado: la inseguridad, la exaltación ciudadana subrayada por el miedo, las rutinas que continúan y las que no. También las imágenes elegidas sin mala fe para dar a entender el miedo -la homosexualidad como degeneración, el color de la pie para expresar brutalidad y subdesarrollo-, a cuya causa original sirven hoy más bien poco y dicen mucho de la moral de la época, habiendo sido escritas por un autor poco sospechoso de afrentar las causas progresistas. Al final, muy al final y acaso demasiado al final, lo que parecía un alegato guerrero se vuelve más humano, se critica, y el libro se torna antibélico. Un poco antes ya había despuntado el Blasco Ibáñez de La barraca, con su no sé si fatalismo o simple realismo salvaje.

En conjunto, me ha resultado un libro entretenido, llamativo en algunos aspectos. Mejorable, también; aunque sé que su autor puede volver a sorprenderme con otros de sus muchos libros, como ya hizo en el pasado.

escrito en español | leído en español

RIÑA DE GATOS – eduardo mendoza

Eduardo Mendoza era el último premiado por el Cervantes cuando yo me paseaba por Alcalá de Henares la pasada primavera. Bajo una llovizna que se tornaba lluvia por momentos, me acerqué a uno de los puestos de la plaza central para comprar algo de Mendoza. No fue difícil, ya que todos los puestos tenían algún libro suyo en puestos bien visibles; sin embargo, no di con el libro que había ido a buscar: “Sin noticias de Gurb“. Me conformé con “Riña de gatos“, del que había oído muy buenas críticas, aunque también había oído que era de algún modo distinto al resto de la obra de su autor.

¿Qué tal está el libro? Bueno, en mi opinión tiene puntos fuertes, débiles y otros que no sé muy bien cómo clasificar. Lo primero que hay que decir es que se trata de un libro entretenido; es una novela de aventuras con una trama de espías ambientada justo antes del estallido de la Guerra Civil, salpicada de humor y mucha ironía, que nunca se hace pesada y sirve para disfrutar leyendo. Desde luego, esto es algo positivo. Sin embargo, el modo en que se hilvana el libro, la profundidad de los personajes e incluso el lenguaje utilizado recuerdan a otros superventas de la literatura española de este siglo y es muy, digamos, propio del premio Planeta, que por cierto mereció en el año 2010. ¿Es esto bueno o malo? No lo sé, lo dejo a juicio de cada lector. Yo agradezco este tipo de lecturas de tanto en tanto, rápidas, interesantes, entretenidas; pero también superficiales en cierta manera o faltas de ambición. Si compruebo “Riña de gatos” con “Crematorio“, por ejemplo, me parece que la última es mucho más rompedora, y acaso más ajustada a lo que yo pienso que puede premiar el Cervantes.

Leeré “Sin noticias de Gurb” cuando tenga la oportunidad. Releyendo el párrafo precedente, me parece que no he subrayado lo suficiente que el libro de Mendoza me ha gustado. Porque me ha gustado, aunque quizá esperaba algo ligeramente diferente.

escrito en español | leído en español

FOE – j. m. coetzee

Mi primera aproximación a Coetzee ha resultado extraña como extraño es el inicio del libro. Se toma prestada la figura de Daniel Defoe, el escritor británico conocido por haber escrito “Robinson Crusoe“, así como su novela. Sólo que no es Defoe sino Foe -un juego de palabras a lo que parece, ya que foe en inglés significa “enemigo” o “adversario”-, y Cruso en lugar de Crusoe, los personajes que pueblan su novela. Sólo Viernes continúa siendo Viernes, aunque uno muy distinto al novelado por Defoe.

La isla está desierta y es aburrida, desprovista de caníbales y peligros. La voz narradora no es la de Crusoe sino la de una mujer llamada Susan Barton que arriba a la isla que Cruso ya habita con Viernes. No conocemos sino retazos de su historia y ella se empeña en negárnosla, centrándose en las de Cruso y Viernes. La isla, al cabo, no es sino un pasaje de la novela yuxtapuesto a otros, de tal manera que me ha recordado al ideal novelístico expuesto por Milan Kundera en “El arte de la novela“. La historia de Susan y Viernes, la mujer náufraga y el esclavo africano, se mezclan entonces con las del escritor Foe. Todo resulta en un embrollo y una búsqueda y una disertación literaria y existencial irresoluta.

No sé qué impresión sacar de este relato. Empezó gustándome mucho, con todas sus referencias a “Robinson Crusoe“, historia que leí con once años. Contraponiendo todo lo contraponible a la novela clásica, Coetze utiliza un estilo propio; su literatura ha tenido en mí el curioso efecto de creerme leyendo una novela de fondo más moderno que su edad real y, sin embargo, con un vocabulario propio de historias más antiguas. Aunque mis expectativas respecto a la trama eran otras. Pensé que la reproducción de la novela de Defoe desde una perspectiva contemporánea y, sin embargo, en su tiempo histórico, serviría como excusa para hilvanar la novela completa. Después descubrí que era excusa, sí, aunque para comenzar una novela diferente. Tras leer la primera parte me había ido imaginando algo distinto; algo similar, si se quiere, al “Pierre Menard, autor de El Quijote” de Borges.

Aún así, he pasado un buen rato leyendo este libro. Los adjetivos que me vienen a la cabeza para describirlo son extraño, original, atrevido y raro.

escrito en inglés | leído en inglés

BAILÉN – benito pérez galdós

Bailén es el segundo Episodio nacional que leo y lo he disfrutado muchísimo más que Trafalgar pues, aunque éste me gustó también, lo abordé con expectativas diferentes. Por contra, he encontrado en Bailén más humor, más picardía y, creo, un estilo más refinado. Me ha servido para afianzar a Galdós como uno de mis escritores de cabecera y para querer leer otros Episodios nacionales.

La novela es divertida y pone del revés el Antiguo Régimen a la vez que defiende la identidad patria. Es una novela crítica, desenfadada, y entiendo que a algunos no les gustara en su momento. Es también un intento de enseñar historia sin enseñar, mostrándola a gente que no sabe demasiado de las guerras napoleónicas. Mezcla a la perfección el hilo argumental personal con el universal, sin olvidar la psicología del protagonista y, en menor medida, de otros personajes, y utiliza multitud de recursos parar mantener el interés del lector.

Leyendo Bailén, recordé una clase de bachiller cuando el profesor de historia explicó que Napoleón había caído por tres lados: España, Rusia e Inglaterra. Lo que yo no sabía es que Bailén había sido su primera gran derrota, como afirma Galdós. Hoy en día todo el mundo tiene en boca la batalla de Waterloo y pocos recuerdan glorias más cercanas y que nos tocan más de cerca.

En fin, un libro muy recomendable y accesible. Ojalá muchos más hispanohablantes se acercasen a Galdós.

escrito en español | leído en español

ÁYAX – sófocles

Áyax, además de un equipo de fútbol holandés, es el nombre de un héroe homérico. Enfrentado a Héctor en la guerra de Troya, su historia es retomada por Sófocles en una de sus primeras tragedias. Áyax es un guerrero poderoso y se vanagloria de ello. Su orgullo le lleva a desdeñar la importancia de la ayuda divina, granjeándose la enemistad de la diosa Atenea. Ésta, cuando Áyax se dirige a matar a Odiseo y su séquito, le enajena para que crea ver hombres en carneros. Vuelto a la lucidez tras realizar una matanza con el rebaño, Áyax se siente avergonzado hasta la exasperación y comienza a desear el suicidio, que su esposa y amigos tratan de impedir.

El honor, la valentía y el temor a los dioses son temas de esta obra teatral. En general, el papel de la religión y la moral hacen acto de presencia, así como, en ocasiones, la filosofía, presente en ciertas preguntas profundas que los personajes se hacen.

Hacía tiempo que quería leer la obra de Sófocles. Al comenzar la lectura sucedió que, no sé, esperaba quizá leer una historia diferente. Ya metido en la historia, cuando todo devenía en tragedia, la lectura me atrapó y comencé a disfrutarla. Creo que me gustará leer las obras más maduras de Sófocles en el futuro, Edipo Rey y Electra entre ellas.

escrito en griego antigua | leído en español