GRANTA 127. JAPAN – vv.aa.

Cuando leí el número 131 de Granta me quedó claro que iba a volver a acercarme a esta revista literaria. Buceando en una tienda de segunda mano encontré este número sobre Japón, poco después de decidir que iba a visitar el país este año. Lo llevé conmigo y comencé a leerlo en el avión. Sin embargo, el primer relato me resultó tan profundamente desasosegante que lo dejé de lado al poco de empezar porque, en fin, yo deseaba tener una buena impresión de los lugares que iba a visitar. Una vez de vuelta lo retomé.

La calidad literaria de todas las piezas es alta y, en algunas, muy alta. La mayor parte de los escritos que componen la publicación son relatos cortos, aunque hay también cruces entre fragmentos biográficos y ensayos, al igual que dos reportajes fotográficos bastante interesantes -que me abstraeré de comentar dada la naturaleza literaria de este espacio- y un poema. Aunque las traducciones de escritores japoneses dominan la selección, aparecen algunos originales anglosajones y una traducción del español. El tema en común de todas las piezas es el Japón contemporáneo; los relatos aluden a la sociedad de hoy y a cómo puede desarrollarse en un futuro próximo. Incluso los relatos más históricos no van más allá del siglo XX y parecen anticipar la sociedad nipona actual.

A Clean Marriage“, de Sayaka Murata, me molestó con su desasosiego y su inquietud. Me resultó un relato desagradable y a pesar de todo brillante. Narra los esfuerzos de una pareja de Tokio por tener un hijo sin hacer uso del sexo, ya que entienden el sexo y el matrimonio como elementos diferenciados e irreconciliables. “Breakfast“, de Michael Emmerich, sigue la visita relámpago de una mujer a Tokio para visitar a su exmarido, a quien ha abandonado en su huida al sur, lo más lejos posible de Fukushima, tras la catástrofe nuclear. Se trata de un relato interesante y bien hilado, aunque carece de la ambición de otros de esta selección. Ambición le sobra a “Variations on a Theme by Mister Donut“, de David Mitchell -cuyo libro más conocido, “Cloud Atlas“, pasó por mis manos en 2013-, un relato muy interesante e incluso divertido, bien contado, con una estructura muy cuidada y cuya única falta es, en mi opinión, aclarar en ciertas líneas el fondo del relato cuando éste ya era evidente.

Linked“, de Ruth Ozeki, me resultó entrañable y resultón, aunque quizá excesivamente humilde al contraponer a la autora con el recuerdo de su abuelo, mientras que “Things Remembered and Things Forgotten“, de Kyoko Nakajima, describe la relación entre dos hermanos de una manera algo desconcertante. “Final Fantasy III“, de Tao Lin, es un relato un tanto extraño que mira a Japón desde la perspectiva de la emigración. “Blue Moon“, de Hiromi Kawakami, es una narración madura sobre la perspectiva de la muerte, alejada tanto del sentimentalismo como de la épica personal.

The Japanese Firefly Squid“, firmado por Kimiho Hahn, es el único poema del volumen y está cargado de referencias a Japón a pesar de su corta extensión. A partir de “Spider Lilies“, de Hiroko Oyamada, muchos textos me resultaron un poco más caóticos, bien con estructuras ligeramente desorganizadas o con argumentos que precisan de una mayor extensión para poder desarrollarse plenamente, y tuve la impresión de que ya había leído los mejores relatos del libro. La historia de “Spider Lilies“, en concreto, incide mucho en dos temas -la muerte y la capacidad productora del pecho materno- que en mi opinión no consigue -o intenta siquiera- reconciliar. “The Beauty of the Package“, de Pico Iyer, es un relato curioso sobre la tradición occidental de las bodas japonesas contemporáneas. “Pig Skin“, de Andrés Felipe Solano, es una lectura entretenida que cruza el relato detectivesco con la intriga. Acaso el relato más ambicioso sea “Printable“, de Toh Enfoe, cuya ciencia ficción nos transporta a un futuro en que las impresoras 3D pueden imprimir cualquier cosa. A mis ojos, el problema del relato es que este tema se junta con otros temas difíciles -la naturaleza de las traducciones, la emigración-, cada uno de los cuales requeriría un relato aparte. El resultado final es un texto denso e intrincado, difícil de seguir y que, a pesar de la claridad de sus ideas, no consigue transmitir todo lo que desea y llegar a un final original.

David Peace me dejó bastate indiferente con “After the War, Before the War“, inspirado en el viaje real de un afamado escritor japonés al Shangái colonial. El estilo del relato se me hizo por momentos insufrible y no pude dilucidar qué trataba de contar Peace exactamente, aunque quizá la culpa sea del editor, ya que no se trata de un relato cuyo fin esté en sí mismo sino del extracto de una novela. Adam Johnson narra sus impresiones de Corea del Norte en “Scavengers” desde una perspectiva occidental. Creo que su relato me hubiera impresionado si no hubiera estado interesado en este tema anteriormente y hubiera visto videologs de otros viajeros contando experiencias similares.

The Dogs” es una historia distópica muy abierta, que engendra muchas preguntas y ofrece pocas respuestas. Al igual que “A Clean Marriage”, este relato de Yukiko Motoya me resultó inquietante y desagradable, y me pareció sin embargo bien contado y de buena calidad. “Arrival Gates” es el ensayo algo melancólico y bastante poético de Rebecca Solmit, basado en su visita al templo de Fushimi Inari. Honesto y bien escrito, aunque quizá no demasiado original, contiene algunas de las mejores líneas de toda la antología. “Pink“, de Tomoyuki Hoshino, me desconcertó. No sé muy bien qué pensar de esta historia de mujeres que dan vueltas sobre sí mismas para huir de una ola de calor. Casi todo el relato me encantó; llegando al final, sin embargo, me volvió a desconcertar -esta vez, decididamente, de manera negativa- el acercamiento súbito del desenlace. El desenlace en sí mismo, con su relación entre los conceptos de espacio y tiempo, me gustó, pero creo que al relato le hubiera ido bien un final más abstracto y abierto al estilo de “The Dogs”.

Lo más curioso de este número es que pude entender perfectamente las historias escritas por occidentales, sin importar su país de procedencia. Sabía muy bien de dónde venían, comprendía las estructuras, la filosofía que unía los relatos y el por qué de los inicios, los finales y el estilo. Las historias japonesas, por otro lado, me desconcertaron casi todas. ¿Por qué esta referencia, este cambio de ritmo, este tema, esta distopía, este final? Incluso después de haber estado allí no logro comprenderlos del todo. El haberlo leído después de mi viaje y no antes, por otro lado, lo considero un acierto. Creo que he disfrutado mucho más de los relatos por conocer algunos de los lugares en los que se ambientan los y habiendo visto un poco de la sociedad japonesa. En conjunto, este volumen me parece interesante y recomendable, y es probable que vuelva a leer otro número de Granta en el futuro.

escrito en japonés, inglés y español | leído en inglés

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA – josé saramago

Hace ya dieciséis días que terminé de leer este libro maravilloso. Poco después me embarqué en un viaje que me llevó a recorrer buena parte de la isla de Honshu en Japón, de Tokio a Hiroshima pasando por los Alpes japoneses y la región de Kansai, y no ha sido hasta ahora, a la vuelta del viaje, que he tomado el libro de nuevo en mis manos para escribir esta reseña.

¿Qué se puede decir de un libro que se ha leído hace algún tiempo en un sitio como éste? La extensión de estos pequeños artículos no permite desarrollar un análisis profundo, mientras que las primeras impresiones se desvanecen con rapidez. Recuerdo que tenía muchas ganas de leer este libro, y que me esperaba algo diferente. Recuerdo también que, al principio, el argumento me recordó a las novelas de ciencia ficción; una catástrofe súbita, una actuación gubernamental, muchas preguntas y ninguna respuesta. Recuerdo que me gustó muchísimo la manera en que los sucesivos protagonistas iban apareciendo, y el estilo llano y analítico de la prosa, no tan llano siempre, que invita a reflexiones constantes con guiños a todo lo que el lenguaje dice de nuestra opinión de la ceguera. La ironía del argumento se volvió pronto oscura; los actos tienen consecuencias, la tragedia es tragedia aunque el narrador evite poetizarla para realzar el horror, y la veleidad humana está siempre presente; también la bondad.

Es un libro raro, un libro donde la ciencia ficción está al servicio de los mejores y peores valores humanos de una sociedad moderna convencional, mediterránea. Ciertamente, me ha parecido un libro muy bueno; es interesante, engancha, está bien escrito, tiene ambición, provoca reflexiones y sentimientos encontrados, y contiene un final donde las respuestas las proporciona el lector. ¿Recomendable? Segurísimo.

escrito en portugués | leído en español

LOLITA – vladimir v. nabokov

Lo, Lola, Lolita, aviesa chiquilla que inspira lástima y desconcierto, muchachita lumia y pervertida, niña al fin. Lolita me ha sorprendido; no es exactamente el libro que esperaba, no lo encuentro pornográfico tampoco. Sí lo encuentro, durante la primera de sus dos partes, algo repulsivo y abominable; falto de vergüenza, conocedor de los ultrajes que va revelando; pero pornográfico, eso no. Vamos descubriendo el amor de un hombre, que va entrando en la mediana edad, con una colegiala. Un amor de verdad; psicópata e ilícito, lujurioso y físico, pero amor al fin. La segunda parte es distinta, histriónica, crítica, menos centrada en revolver las tripas del lector, acostumbrado ya a leer una historia brillantemente amoral.

El estilo es florido, con múltiples referencias culturales y, sin embargo, fluido. Lleno de digresiones, de citas en francés, de una ocasional palabra de origen alemán, de juegos de palabras. Modernista, dicen. La edición que he leído, la de Seix Barral de 1983, es una traducción buena y neutra, aunque decididamente no española; me atrevo a decir que es mejicana.

En un epílogo escrito en 1956, Nabokov declara que el objeto de su novela es el placer estético mientras deniega comentar el tema. Pues bien, el placer estético que produce la novela y el tema que desarrolla son, en mi opinión, antagónicos. De manera que, leyéndola, se produce la paradoja de tener sensaciones agradables derivadas del estilo y desagradables, del tema. Es algo curioso. ¿Es una buena novela? Oh sí, ¡leedla!

escrito en inglés | leído en español

CORAZÓN TAN BLANCO – javier marías

No he querido saber, pero he sabido“. El arranque del libro provoca ya un escalofrío y sintetiza su espíritu: la ignorancia, el conocimiento; apenas unas pocas palabras después, aún parte de la misma frase rápida y rebuscada y pensada para atrapar al lector, “no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas” -el matrimonio como otro de los grandes temas del libro- y, sin dar por finalizada la frase, “se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre“, la muerte y la familia, últimos grandes temas de la novela.

Una narración atrapante y excesiva. Excesiva hasta encandilar y, al cabo de unas pocas páginas, odiar. Entendí perfectamente por qué hay quien detesta a Marías. Pensé que un estilo tan abigarrado y barroco -algunos dirían tan refinada y contemporáneamente español- no podría prolongarse más allá de las cincuenta páginas sin comenzar a soltar lastre. Y así fue; llegado al punto de odiar el estilo Marías, las repeticiones comenzaron a espaciarse y, si bien los vaivenes de la historia siguieron la misma línea, me pareció que el estilo del autor se relajó un tanto, alejándose del preciosismo florido e hiperrealista del principio para concentrarse en la historia.

Ahí, en la historia, yace en mi opinión el valor más palpable de este libro por doble motivo. Primero, porque armar una trama mediante una serie de anécdotas y hechos circunstanciales vagamente relaccionados, algo común, aunque tratado de otro modo, en las novelas de detectives, me ha parecido bastante original. Segundo, porque la habilidad de Marías para usar ciertas palabras e imágenes y anticiparse a las sensaciones que crean, así como ligeros saltos temporales, el uso de la ignorancia y el azar, y una reminiscencia sutil del stream of consciousness, crean una serie de sensaciones en el lector -o al menos las han creado en mí- que enriquecen la novela.

Aun tomándome la lectura como un juego, precisamente por la serie de anécdotas y hechos vagamente relacionados, casi relatos en sí mismos y sin embargo, cuyas imágenes tanto sentido cobran en el desenlace, la atención y la intriga han sido constantes. Desde luego me ha gustado. Mucho. No sé si tanto como para encumbrar a Marías al Olimpo de la literatura contemporánea como hacen en algunas partes -hay tantos escritores, y tantos tan buenos-, pero suficiente como para tenerlo en alta estima. Y sobre todo y más importante, he disfrutado muchísmo de la lectura.

escrito en español | leído en español

LOGICOMIX – vv.aa.

51BcN5kdI8L._AC_SY400_¿Una novela gráfica sobre matemáticas o filosofía? ¿Por qué no? Logicomix nos acerca a la historia personal de los matemáticos y filósofos que, a comienzos del siglo XX, sacudieron los cimientos de la lógica y comenzaron a poner otros nuevos. Bertrand Russel, Georg Cantor y Ludwig Wittgenstein, entre otros, desfilan entre sus páginas. La historia es, además, metaliteraria, tal y como la gran Maus.

Comenzar a leer esta historia me ha resultado sencillo y entretenido. Una vez metido en harina, más o menos mediado el libro, me asaltaron las dudas: ¿adónde quieren llegar los autores? ¿Pesa más la realidad o la ficción? ¿Hasta qué punto la historiografía de la lógica tiene importancia y hasta dónde es solamente una excusa para contar una historia? Para más inri, los líos lógicos comenzaron a enrevesarse y, entonces, traté de disfrutar la lectura sin comerme más el coco. Quizá justamemte por eso me ha gustado. Me ha entretenido, me ha enseñado alguna cosa nueva y me ha despertado la curiosidad, aunque creo que la historia no está bien resuelta del todo y que la metaliteratura tiene un peso por encima de lo que debería, llegando a ser un recurso socorrido para cuando la historia en sí no es capaz de explicarse a sí misma, por sí misma.

escrito en inglés | leído en inglés 

 

EL LOBO ESTEPARIO – hermann hesse

Raro de narices: esta impresión me he llevado mientras leía este relato surrealista y fantástico. Con su no saber por dónde avanzará el hilo argumental y su patetismo, comenzó gustándome más bien poco. Sólo continué la lectura empujado por su prosa sencilla y los pocos puntos luminosos en la larga secuencia gris del relato. De repente, todo comienza a cambiar y el tedio de la vida se mezcla con la novedad, la fiesta y la bacanal, para terminar en un espectáculo ciertamente surrealista que explora la forja de la personalidad y las múltiples posibilidades que tiene el ser humano para conducir la propia vida y sentirse satisfecho de ella, con sus bondades, sus consecuencias y sus vicios; vivir, al cabo.

Mucho me ha recordado a otros libros, o quizá sea al revés y sea Hesse, ampliamente leído durante el siglo XX, el que ha escrito obras influyentes. Las referencias a los inmortales me han recordado al relato breve homónimo de Borges, donde Homero y otros grandes campan en un paraje surrealista; el teatro mágico de El lobo estepario tiene un aire al aleph de El Aleph, también de Borges, y la dualidad entre Harry y Armanda, lo culto y lo inculto, la represión interna y la manera sencilla de entender el mundo, tiene su eco en la Rayuela de Cortázar; también ese diálogo interno acerca de las motivaciones del suicidio suena a algo conocido, a El mito de Sísifo de Camus. Sospecho que, de conocer mejor a Nietzche, encontraría también referencias a su obra.

Quizá se trate, ante todo, de una novela psicológica que explora la formación de la personalidad y su carácter cambiante. Libro hijo de su tiempo y de una ideología anti-nacionalista, critica duramente a la burguesía, la sociedad y el nacionalismo alemán. Es, a fin de cuentas, un libro difícil de resumir y de difícil asimilación pese a la claridad con que las ideas están expuestas y a lo fácil que resulta leerlo. Incluso, sorprende que un libro de contenido tan denso sea tan sorprendentemente fácil de leer. Quizá todo el mundo debiera leerlo.

escrito en alemán | leído en español

FOE – j. m. coetzee

Mi primera aproximación a Coetzee ha resultado extraña como extraño es el inicio del libro. Se toma prestada la figura de Daniel Defoe, el escritor británico conocido por haber escrito “Robinson Crusoe“, así como su novela. Sólo que no es Defoe sino Foe -un juego de palabras a lo que parece, ya que foe en inglés significa “enemigo” o “adversario”-, y Cruso en lugar de Crusoe, los personajes que pueblan su novela. Sólo Viernes continúa siendo Viernes, aunque uno muy distinto al novelado por Defoe.

La isla está desierta y es aburrida, desprovista de caníbales y peligros. La voz narradora no es la de Crusoe sino la de una mujer llamada Susan Barton que arriba a la isla que Cruso ya habita con Viernes. No conocemos sino retazos de su historia y ella se empeña en negárnosla, centrándose en las de Cruso y Viernes. La isla, al cabo, no es sino un pasaje de la novela yuxtapuesto a otros, de tal manera que me ha recordado al ideal novelístico expuesto por Milan Kundera en “El arte de la novela“. La historia de Susan y Viernes, la mujer náufraga y el esclavo africano, se mezclan entonces con las del escritor Foe. Todo resulta en un embrollo y una búsqueda y una disertación literaria y existencial irresoluta.

No sé qué impresión sacar de este relato. Empezó gustándome mucho, con todas sus referencias a “Robinson Crusoe“, historia que leí con once años. Contraponiendo todo lo contraponible a la novela clásica, Coetze utiliza un estilo propio; su literatura ha tenido en mí el curioso efecto de creerme leyendo una novela de fondo más moderno que su edad real y, sin embargo, con un vocabulario propio de historias más antiguas. Aunque mis expectativas respecto a la trama eran otras. Pensé que la reproducción de la novela de Defoe desde una perspectiva contemporánea y, sin embargo, en su tiempo histórico, serviría como excusa para hilvanar la novela completa. Después descubrí que era excusa, sí, aunque para comenzar una novela diferente. Tras leer la primera parte me había ido imaginando algo distinto; algo similar, si se quiere, al “Pierre Menard, autor de El Quijote” de Borges.

Aún así, he pasado un buen rato leyendo este libro. Los adjetivos que me vienen a la cabeza para describirlo son extraño, original, atrevido y raro.

escrito en inglés | leído en inglés