POESÍA ESPAÑOLA 1935-2000 – vv.aa.

Esta antología, que llevaba durmiendo el sueño de los justos en una estantería desde que la comprara en Coruña en 2009 o 2010, ha resultado una grata sorpresa.

Planteada como una antología didáctica que, de hecho, incluye una sección de ejercicios escolares, hace un repaso por la producción poética española posterior a la Generación del ’27 a través de 47 autores y 258 poemas, distribuidos cronológicamente en cuatro grupos o “generaciones”. Sospecho que las muestras breves y bastante homogéneas de cada autor responden a una convención más o menos injustificada de clasificarlos en una u otra generación, por otro lado muy próximas en el tiempo, sin atender realmente a la trayectoria total de cada poeta. Quizá esto haya provocado ausencias notables de las que no me he percatado. Además, como corresponde a una concepción prudente, los autores más antiguos y, por tanto, más asentados en la crítica, son mayoría; un efecto resultante es que la selección parece demasiado tradicional.

Con todo, la antología me ha parecido muy didáctica, me ha gustado y me ha descubierto algunos autores con los que he disfrutado mucho y que desconocía o a los que, al menos, no recuerdo haber leído con anterioridad. Aquí destaco a Carlos Edmundo de Ory, José Agustín Goytisolo, Miguel d’Ors y Luis Alberto de Cuenca.

escrito en español | leído en español

Anuncios

EPICEDIO AL PADRE – orlando mondragón

La primera vez que leí a Orlando, él era un crío. Los dos lo éramos. Nos conocimos en cierto portal poético hace ahora diez años y, en aquel primer poema suyo, sus prisas y sus faltas palidecían ante su ambición y, sobre todo, ante una sensibilidad poética singular que me atrajo desde el principio. Sus poemas rebosaban lirismo hasta el punto de que daban ganas de zarandearle y pedirle contención y, sin embargo, su belleza era innegable. Comenzamos a hablar sobre poesía. De Orlando he aprendido muchas cosas; él me enseñó a Wislawa Szymborska y también a Sharon Olds, aunque quizá su mayor influencia sobre mí no tenga relación alguna con la poesía.

Ha llovido mucho desde entonces y la poesía de Orlando ha cambiado notablemente. Su lirismo adolescente se refinó primero con metáforas propias y localismos -la figura recurrente de los pájaros, el paisaje lírico mejicano-, para moderarse después con cualidades narrativas más contenidas. A esta última fase pertenece su “Epicedio al padre“, donde desgrana las impresiones que le merece la relación entre su padre, enfermo de alzhéimer y que no acepta su homosexualidad, y él mismo, que no sabe cómo comportarse ante el derrumbamiento físico y psíquico de su progenitor, cuya decadencia en cierta medida desmitifica su figura. La obra ha merecido el IV premio de poesía joven Alejandro Aura de Méjico.

Quizá siguiendo el ejemplo de las coplas de Manrique -Orlando, sé que las has leído-, el libro es tanto una oda sentida a la figura paterna como un diario introsprectivo donde cabe la cavilación y la duda; quizá, también un cierto arrepentimiento. Ahora que caigo, en diez años de conversaciones Orlando me ha hablado de algunos miembros de su familia, pero jamás de su padre. He tenido que esperar una década para saber algo de él, así, de esta manera.

escrito en español | leído en español

BRIDE OF ICE: NEW SELECTED POEMS – marina tsvetaeva

A. me recomendó leer  a Tsvetaeva y yo, que jamás había oído hablar de ella, le pedí que me prestara algún libro. Pero A. es italiana y yo no hablo italiano, así que la cosa quedó ahí. Apenas unos pocos meses después y de pura casualidad, me topé con esta antología en inglés cuya traducción, además, viene avalada por por la Poetry Book Society.

Los primeros poemas no me gustaron. Tsvetaeva comenzó a escribir muy joven y pronto se hizo un nombre en su Rusia natal. A mí todo me resultaba complicado en sus poemas; me parecían un batiburrillo de imágenes y figuras con, además, multitud de referencias a cuentos y leyendas rusas acerca de las que no sé nada. Mi impresión es que había demasiado; demasiado de todo, demasiada ficción y demasiados saltos. Así, en general.

La traducción no ayudaba y me empecé a preguntar por qué venía recomendada por la Poetry Book Society, así que me puse a leer las notas de traducción que aparecen al comienzo y al final del libro. Fue un acierto. Aunque no son ni mucho menos extensas, el mero hecho de entender que la métrica y muchos de los efectos poéticos de Tsvetaeva tiene la sintaxis como base, ayuda. Recordé que el ruso tiene 6 casos gramaticales y esto es imposible de traducir al inglés. Además, por lo que sé de otros idiomas eslavos, es probable que sea muy versátil, de manera que el orden de los sintagmas es increíblemente flexible y cada organización predispone una impresión estética distinta. Esto, de nuevo, es intraducible al más rígido inglés en muchos casos. Había más, y lo leí todo. Después leí la biografía de la autora (muy interesante) y volví a la lectura de sus poemas con una comprensión y una paciencia mayores.

Y se obró el milagro. Poco a poco me fueron gustando más. He de decir que no disfruté demasiado con “On a Red Horse“, ciclo poético de uno de cuyos versos se extrae el título del libro. Me sorprendieron, aunque no me gustaron mucho, los poemas extraídos de “Girlfriend“, que fueron escritos entre 1914 y 1915 y abordan el amor lésbico. Sí disfruté, y mucho, con los ciclos poéticos “Poem of the Mountain“, “Poem of the End” y “Poems to a Son“,  y con el poema suelto “An Attempt at Jelousy”, que me parecieron lo mejor de esta antología. Los dos primeros ciclos y el poema suelto hablan del final del amor, del sentimiento de pérdida y de las ganas de volver a algo que ya no está. Creo que Tsvetaeva fue una maestra en transmitir estos sentimientos. Acaso escribiera para purgarlos.

escrito en ruso | leído en inglés

STAG’S LEAP – sharon olds

Sharon Olds escribió este libro a consecuencia de la ruptura de su matrimonio, después de treinta años junto a su pareja. He de confesar que he evitado su lectura durante algún tiempo y, ahora que paso también por una situación dura, quizá a manera de expurgación o de cura o simplemente comprensión, lo he leído de una tacada.

Pese a que su estilo, a veces, se me atraganta un poco (esa prosa exagerada hasta la falta de lirismo, esos encabalgamientos continuos, ese descuido con las asonancias), el poemario me ha gustado -y creo que ayudado- por su sinceridad extrema, sus verdades como puños, su sentimiento y su aceptación, a veces, de lo ilógico. Y sobre todo por su visión sincera de las cosas y por su no callarse nada. También, claro, hay poemas, hay versos, que son una delicia. Me han tocado muchísimo aquellas dos últimas dos últimas estrofas de “Last Look” (and I saw, again, how blessed my life has been, / first, to have been able to love, / then, to have the parting now behind me, / (…) / and not to have lost him when he loved me, and not to have / lost someone who could have loved me for life), o aquellos finales de “Discadied” o de “Slowly he Starts” e infinidad de versos sueltos, afilados como puñales.

Quizá relea sus poemas. No lo sé; resultan tan duros.

escrito en inglés | leído en inglés

MAP – wisława szymborska

Al escribir esta entrada me doy cuenta de este blog no refleja la cantidad de poesía que leo. Antologías poéticas completas o escogidas como las de Neruda, Darío o Cernuda, la última ya terminada, las voy leyendo poco a poco, al igual que algunos libros de relatos cortos. Muchos de ellos son mis libros-de-volver-a-casa, de volver al hogar, tomarlos de la estantería y sentarme a leer como en la adolescencia, cuando aún no me había marchado de casa. O como en la primera juventud, cuando disfrutaba de las largas vacaciones de la universidad. También leo muchos poemas por internet (la página imprescindible es, sin duda, amediavoz). Lo sé, dejar los libros a media es un vicio que intento dejar de lado. A veces, ¡ay!, es difícil.

Casi todos los poemas de “Map” los había leído con anterioridad; algunos, incluso, muchas veces. Los libros “Instante” y “Dos puntos” forman parte de mis estanterías. La antología en español “Paisaje con grano de arena” la leí hace algo más de tres años. ¿Y qué le voy a hacer, si nunca me canso de Szymborska?

Szymborska es, hasta ahora, mi poeta predilecta. Su ironía, sus juegos de palabras, su capacidad para la sorpresa y su sencillez me alegran y me admiran. “Map” me ha descubierto, sin embargo, una faceta más oscura: los poemas en torno al tema de la muerte. No tenía conciencia de que este asunto estuviera tan arraigado en Szymborska; quizás he evitado releerlos a menudo o quizá esta antología se centre mucho en ellos. Dudo de lo último, puesto que más que antología parece un compendio de su obra.

El libro es, sin duda, una maravilla. Lo he leído despacio durante varios meses y he podido ver el advenimiento del genio de la autora, su  sencillez cada vez más acusada, su finura. He preferido, en general, las traducciones españolas, muchas de las cuales tenía en mi cabeza, a las inglesas. Creo -es un acto de fe, por más que un argumento leído y escuchado- que el polaco es un idioma sencillo y accesible en manos de Szymborska; no así en las versiones inglesas, que echam mano demasiado a menudo de palabras enrevesadas y latinismos. Como en todo, hay excepciones.

Map” se ha hecho un hueco primordial en mi biblioteca. Me veo cogiéndolo muchas veces, pasando sus páginas en momentos alegres, en momentos difíciles, y leyendo a la gran poeta.

escrito en polaco | leído en inglés

AHORA ES LA NOCHE – carlos alcorta

gdDividido en cuatro partes de títulos sugerentes, veintinueve poemas semejantes en forma y estilo narran las contradicciones de un hombre. Escribo narran porque su estilo, alejado de rimas, rico en encabalgamientos y términos tomados del argot científico, se asemeja a la prosa; escribo un hombre porque un buen número de poemas se ocupan del yo particular del autor, bien que otros se abran, al final, a un hombre más abstracto y universal.

Es la primera vez que leo algo de Alcorta y lo he hecho siguiendo una recomendación. El tono intimista de los poemas me ha gustado. Algunos me han parecido demasiado oscuros, a mí, que huyo de lo oscuro y busco la luz; otros, sin embargo, contienen mensajes más amables. Quizá la palabra que mejor describa el poemario es la contradicción, aceptada como propia y descrita como medio para entenderla. Como crítica, porque apenas hay lecturas sin críticas, no he podido fijarme en las rimas internas no planificadas, que a veces despuntan en un texto que evita la rima. Me pregunto si los otros libros del autor seguirán un patrón similar, o variarán en forma y contenido.

escrito en español | leído en español

CANTAR DE LOS CANTARES – anónimo

san-pabloDe niño fui un lector voraz. Recuerdo que a veces, en el pueblo, mis amigos no estaban y yo leía mucho, sentado afuera bajo alguna sombra o en casa cuando el tiempo no acompañaba. Leía muchísimo; los libros que me regalaban, los que tomaba prestados de la biblioteca, los que había en casa de mis abuelos y en la de mis tíos y también, cuando me quedaba sin libros y había todavía mucho día por delante, cuando ya había dibujado durante horas, cuando el tiempo no era bueno para salir a jugar afuera y empezaba a sentir las punzadas del aburrimiento, leía algunos pasajes de la Biblia. Iba a por los pasajes cuyos títulos espoleaban más mi imaginación: el Génesis, el Éxodo, el Apocalipsis. Ya adolescente, cautivado por la historia antigua de Mesopotamia, me interesé por los libros de Isaías y Daniel.

Esos tiempos quedan ya distantes y hasta ayer no había leído ningún pasaje bíblico en muchos años. He elegido leer, probablemente, el menos bíblico de todos, el Cantar de los Cantares, en el cual la palabra “Dios” o cualquiera de sus sinónimos bíblicos no aparece una sola vez. El Cantar es una serie de 8 poemas de amor cantados que forman un ciclo; es decir, leídos en orden desarrollan una historia. La tradición ve en ellos una alegoría del amor divino al pueblo israelí. Sea esto cierto o no, los poemas han sido siempre considerados de enorme calidad lírica.

Sorprende la fuerza con que algunos pasajes expresan el amor, ya simbólico o carnal, entre un hombre y una mujer que se quieren. Se buscan y se encuentran, se separan y aspiran esperanzados a volver a verse y vivir juntos para siempre. Me ha sorprendido, a título personal, que la figura de la mujer sea morena y de cabellos, imagino, oscuros, intuyéndose que esto pudiera parecer algo negativo, mientras que el hombre es rubio, “uno entre miles“. Hay gran cantidad de símiles y se requiere cierto conocimiento de la época para entender muchos de ellos; yo he entendido algunos, al menos a un cierto nivel: las referencias al faraón, el templo de Salomón, los cedros del Líbano, Tarsis, Jerusalén, la vegetación y el pastoreo; mientras que me he perdido en otros: Galaad, Tirsá, el monte Amaná, Aquilón y Austro. Los poemas están llenos de referencias vegetales y geográficas. Al final, lo que importa y lo que sobresale es el poder del amor, porque “Aguas inmensas no podrían apagar el amor, / ni los ríos ahogarlo”.

escrito en hebreo | leído en español