MEISTERNOVELLEN – stefan zweig

Hace más o menos un año, escruté la primera página de esta antología de novelas cortas de Stefan Zweig y decidí que la lectura no parecía tan difícil. Entonces principiaba las clases del nivel B1 en alemán. Ahora que he terminado el libro un año después, apenas empiezo el B2. Stefan Zweig es un autor culto y, para más inri, austriaco o más exactamente, austrohúngaro. Evidentemente me comporté como un necio pero, oye, le eché huevos.

Cada vez me gusta más Zweig. “Novela de ajedrez” fue la primera obra suya que leí, en español; después llegó una colección de tres relatos cortos que leí en alemán, “Novellen“. Sus historias atrapan al lector desde el principio, dando información a cuentagotas y desarrollando tramas complejas basadas en los sentimientos, sensaciones y pensamientos de los protagonistas, donde el misterio y el suspense tienen un papel principal. Los hechos suelen desarrollarse en atmósferas aristocráticas o cuanto menos pudientes y el discurso, donde los diálogos son escasos, es exquisito. Quizá lo más sorprendente es el detalle y la importancia de los personajes femeninos en las novelas de Zweig, que cuentan con una profundidad como pocas conozco en autores de su época.

Brennendes Geheimnis” es el relato que abre el libro. Admito que lo leí muy despacio, porque me resultaba difícil de entender, especialmente al principio. Repito que fui un necio por escoger un libro tan difícil para practicar alemán aunque, por otro lado, ¿cómo aprender sino con material que nos divierta? La historia es absolutamente genial y está contando desde el punto de vista de un niño que, en su inocencia, pasa por fases contradictorias donde la amistad, el odio y todos sus intermedios se suceden a resultas de comportamientos adultos que no puede comprender. “Der Amokläufer“, algo más sencillo de leer, aunque también menos interesante, cuenta la relación de un médico europeo en la Indonesia neerlandesa con otros colonos y, en especial, con una mujer. “Brief einer Unbekannten” es una pasada por cómo está escrito y por su desarrollo. La historia parece clásica y sospecho que su origen puede estar en este relato. Un hombre recibe una larga carta de una mujer a la que no conoce y que, poco a poco, le muestra su propia vida vista a través de los ojos y en relación a sus sentimientos. “Die Frau und die Landschaft” me pareció un relato eminentemente poético, donde las descripciones adquieren una importancia capital y la metáfora de una tormenta rige el desarrollo de la trama. “Verwirrung der Gefühle” me pareció, con mucha diferencia, el relato idiomáticamente más complejo (Nota mental: sustituir indescifrable por complejo).  ¿Aprendéis alemán? Absteneos de leerlo; creo que lo habría disfrutado mucho más en español. Ahora bien, es un muy buen relato que cuenta la vida universitaria de un joven y donde, de nuevo, la importancia no está en sus acciones sino en sus sentimientos y sensaciones, y las lecciones que va extrayendo de sus experiencias. Lo que viene a ser una historia de iniciación a la vida adulta con, además, sorpresa final. “Vierundzwanzig Stunden aus dem Leben einer Frau” es un relato relativamente sencillo -¿o será que mi conocimiento del idioma se ha ampliado mucho desde que comencé el libro? En un casino de Monte Carlo, una dama abandona a su familia para huir con un desconocido. Los cotilleos no tardan en surgir y, cuando una anciana se posiciona a favor de la mujer huida, su interlocutor no la comprende hasta que ésta se decide a contarle su propia historia.

Los dos últimos relatos abordan temas, en especial el libertinaje y la libertad sexual, desde una perspectiva que considero moderna. En general, todos los relatos me han sorprendido por su uso del lenguaje, por su capacidad para mantener la tensión del lector y por la calidad de las ideas expresadas por sus personajes. Los últimos relatos contenidos en el libro, “Episode am Genfer See“, “Die unsichtbare Sammlung” y “Schachnovelle” ya los leí y comenté con anterioridad.

En suma, el libro es más que recomendable y sumamente entretenido, diría que adictivo sino fuera porque mi alemán sólo me ha permitido leer de corrido el último relato.

escrito en alemán | leído en alemán

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STONER – john williams

Corría el año 2014 y yo me encontraba en Londres. “Stoner”, una novela publicada en la década de 1960, había sido reeditada cincuenta años después y se había convertido en un fenómeno de ventas y de crítica. Nadie se explicaba su éxito repentino ni su olvido absoluto dentro del canon literario del siglo XX. Decidí comprarla.

El verano de 2014 fue difícil. Lo pasé recorriendo lugares históricos de Inglaterra, casi siempre sin compañía, en mi cabeza le daba vueltas y vueltas a ciertas cosas y me sentía solo. No me apetecía leer una novela cuyo primer párrafo, magnífico pero desazonador, evocaba imágenes de resignación y futilidad. Coloqué el libro en la estantería y me olvidé de él hasta que, con curiosidad y un cierto rechazo, decidí abrirlo hace unos días.

Y me encantó. La prosa, sin asomo de ostentación, como queriendo reflejar la poca ambición de su protagonista, fluye entre las páginas de una novela que ha necesitado muy poco para atraparme. Creo que es una de las historias más sencillas que he leído en inglés, a veces incluso he dudado de su calidad literaria y, sin embargo, ¿cómo dudar? “Stoner” enfrenta los problemas de la vida misma. Y aunque quizá, para mi gusto, se centra demasiado en lo negativo, cuando en realidad no tiene por qué ser así, positividad y negatividad están presentes en las situaciones más mundanas y, por eso mismo, la novela me parece muy humilde y humana. Los grandes temas de la vida, los que nos importan, están aquí: el final de la niñez, el estudio, el descubrimiento de la pasión por lo que uno hace o produce, el tedio del trabajo, la satisfacción con el trabajo bien hecho, la amistad, el amor, el matrimonio, las rencillas personales, la carrera profesional, el buen y el mal decir de la gente sobre uno, la paternidad, la soledad, la frustración, la resignación, el sentido de la vida y su falta de sentido, el conocerse poco a poco a uno mismo y sorprenderse con las cosas que uno jamás hubiera pensado ser capaz de hacer, buenas o malas. No hay temas grandilocuentes. Ningún cambio brusco de guión, ningún golpe de mano puramente novelesco.

Tampoco, casi, grandes disertaciones existenciales o moralistas. Y cuando, de repente, aparecen, tocan el alma: “In his forty-third year William Stoner learned what others, much younger, had learned before him: that a person one loves at first is not the person one loves at last, and that love is not an end but a process through which one person attempts to know another“.

escrito en inglés | leído en inglés

MAP – wisława szymborska

Al escribir esta entrada me doy cuenta de este blog no refleja la cantidad de poesía que leo. Antologías poéticas completas o escogidas como las de Neruda, Darío o Cernuda, la última ya terminada, las voy leyendo poco a poco, al igual que algunos libros de relatos cortos. Muchos de ellos son mis libros-de-volver-a-casa, de volver al hogar, tomarlos de la estantería y sentarme a leer como en la adolescencia, cuando aún no me había marchado de casa. O como en la primera juventud, cuando disfrutaba de las largas vacaciones de la universidad. También leo muchos poemas por internet (la página imprescindible es, sin duda, amediavoz). Lo sé, dejar los libros a media es un vicio que intento dejar de lado. A veces, ¡ay!, es difícil.

Casi todos los poemas de “Map” los había leído con anterioridad; algunos, incluso, muchas veces. Los libros “Instante” y “Dos puntos” forman parte de mis estanterías. La antología en español “Paisaje con grano de arena” la leí hace algo más de tres años. ¿Y qué le voy a hacer, si nunca me canso de Szymborska?

Szymborska es, hasta ahora, mi poeta predilecta. Su ironía, sus juegos de palabras, su capacidad para la sorpresa y su sencillez me alegran y me admiran. “Map” me ha descubierto, sin embargo, una faceta más oscura: los poemas en torno al tema de la muerte. No tenía conciencia de que este asunto estuviera tan arraigado en Szymborska; quizás he evitado releerlos a menudo o quizá esta antología se centre mucho en ellos. Dudo de lo último, puesto que más que antología parece un compendio de su obra.

El libro es, sin duda, una maravilla. Lo he leído despacio durante varios meses y he podido ver el advenimiento del genio de la autora, su  sencillez cada vez más acusada, su finura. He preferido, en general, las traducciones españolas, muchas de las cuales tenía en mi cabeza, a las inglesas. Creo -es un acto de fe, por más que un argumento leído y escuchado- que el polaco es un idioma sencillo y accesible en manos de Szymborska; no así en las versiones inglesas, que echam mano demasiado a menudo de palabras enrevesadas y latinismos. Como en todo, hay excepciones.

Map” se ha hecho un hueco primordial en mi biblioteca. Me veo cogiéndolo muchas veces, pasando sus páginas en momentos alegres, en momentos difíciles, y leyendo a la gran poeta.

escrito en polaco | leído en inglés

LA TÍA TULA – miguel de unamuno

Algo debe de cambiar en los colegios e institutos para que se inculque la curiosidad hacia nuestros libros clásicos. Miguel de Unamuno, uno de los grandes genios de la Generación del ’98, tantas veces estudiada, a mí, el gran lector, que de niño devoraba todo lo que se me ponía por delante con más de dos frases, me tenía una pinta de tipo aburrido de mucho cuidado. Y cuando al fin he leído algo suyo, “La tía Tula“, me ha gustado tanto que me ha sorprendido muchísimo.

Tula, diminutivo de Gertrudis, es muchas cosas; entre ellas virgen y sobre todo madre. Esta contradicción es el eje del relato, que gira en torno a Tula casi con exclusividad. Todos los otros personajes son secundarios e importan en cuanto a su relación con Tula. El mundo interior de Tula es contradictorio sin ser del todo negro o blanco: lo carnal se enfrenta a lo espiritual, lo materno a lo paterno, lo masculino a lo femenino, la religión al pecado…; y sin embargo, es un mundo que tiene un objetivo claro: criar a sus hijos según los más puros preceptos cristianos. ¡Ay! La que con esta premisa lía Unamuno, un tipo simpático debió de ser.

Me ha sorprendido el libro por muchas razones, y creo que todas ellas gratas. Desde mi perspectiva actual, me ha llamado la atención cierto olorcillo a feminismo (¿feminismo en un hombre de su época?). En fin, no digo más. Léanlo. Si se escoge la edición de los Clásicos españoles de El País, recomiendo encarecidamente saltarse la introducción o leerla tras terminar el libro. Es un SPOILER así, con mayúsculas.

escrito en español | leído en español

GRANTA 131. THE MAP IS NOT THE TERRITORY – vv.aa.

Granta es una revista creada por la universidad de Cambridge que pretende ser referente de las nuevas tendencias literarias y aúna la ficción con la poesía, el ensayo, la crónica, el teatro y la fotografía. Este número es el primero que leo y me llamó la atención porque su título me recordó a The Map and the Territory (“El mapa y el territorio“), de Michel Houellebecq. Nada más lejos de la realidad, pues el título parece ser mera coincidencia. Como aclara su introducción, “The phrase was coined by the scholar Alfred Korzybski in the early 1930s (…) [and] the pieces in this issue of Granta are all concerned, in one way or another, with the difference between the world as we see it and the world as it actually is“.

He encontrado en esta revista relatos de gran calidad, la mayoría de los cuales me han enganchado desde el principio. “The Gentlest Village” de Jesse Ball, extracto de su novela “A Cure for Suicide“, es un interasante diálogo entre alguien que descubre el mundo tras haber perdido la memoria y su maestra; temas mundanos están enfocados desde la inocencia y la curiosidad de maneras que atraen por chocantes. “Dreamed in Stone“, de Jon Fosse, cuenta con un gran componente lírico que toma de base una avalancha que nadie ha visto. “Her Lousy Shoes“, de Tracy O’Neill, es un relato que me ha parecido muy americano; de alguna manera me ha recordado a las novelas de Updike. Critica con ironía mordaz las modas que en este siglo XXI invitan a mejorar sin descanso, física, mental y saludablemente. Aunque me costó entrar en la historia, terminó por ser una de las que más me ha gustado e invitado a reflexionar. “The Florida Motel” es un relato algo más duro firmado por Kevin Canty. Cuenta la visita de una viuda al lugar donde murió su marido y sus trabajos para descubrir algo más sobre la vida de este último. “Nothing Ever Happens Here“, de Ottessa Moshfegh, relata la historia de un joven de Utah que se dirige a Los Ángeles para tratar de convertirse en un actor exitoso, prestando atención a su inmadurez y a su curiosa combinación de ambición y resignación. Finalmente, “The Buzzard’s Egg” es una bella parábola de China Miéville sobre la guerra y la derrota.

Las obras de no-ficción no se quedán atrás en intensidad y quizá sean lo mejor de este número de Granta. La mayoría son muy duras de leer. “Life and Breasts“, de Ludmila Ulitskaya, relata la odisea de la autora para operarse y recuperarse tras ser diagnosticada de cáncer de mama. Es también una crítica a la corrupción del sistema de salud ruso. “Mother’s House“, de Raja Shehadeh, es una invitación a reflexionar sobre la eutanasia desde la perspectiva de un hijo que desea que su madre tenga una muerte digna. “After Zero Hour“, de Janine di Giovanni, narra experiencias de la periodista y gente de su entorno en Bagdad antes, durante y después de la guerra de Iraq; recoge la frágil razón de ser de la nación iraquí y explica por qué la guerra ha dividido a los iraquíes y ha destruido, probablemente, ese concepto. “The Battle for Kessab“, de Charles Glass, es una interesante crónica de la asombrosa invasión turca a Kessab durante la todavía vigente guerra de Siria. Kessab es la única ciudad siria de mayoría armenia y le sirve a Glass para repasar la historia reciente del pueblo armenio.

Los poemas recogidos en este volumen me han parecido de calidad inferior a las historias ya mencionadas. Me han hecho sonreír y contienen algunos hallazgos formales, pero no me han obligado a pararme a releerlos ni se han fijado a mi memoria ni me han sorprendido demasiado. Con esto no quiere decir que sean malos, sino que algunos de los relatos y la mayoría de obras de no-ficción han sabido llegar más hondo. Son obras de John Ashbery, Kathryn Maris, Peter Gizzi y Sandra Simonds.

Respecto a los dos reportajes fotográficos contenidos aquí, me ha gustado mucho “Traces II“, de Ian Teh, que documenta las consecuencias de la contaminación a lo largo del curso del río Amarillo en 2014 con bellísimas fotografías desvaídas acompañadas de textos breves. “Observatoires“, de “Noémie Goudal, explora la emoción estética de formas arquitectónicas brutalistas sacadas de contexto.

Además de estas obras, Granta 131 incluye una obra teatral, “Krapp Hour (Act 2)“, de Anne Carson. Empezando por el título, estamos ante un experimento formal que parece tratar de expandir los límites del lenguaje y de la inteligibilidad del mensaje. Está también “The Archive“, de Sebastià Jovani, que presenta un método para analizar narraciones de ficción de manera visual.

En conjunto, Granta me ha parecido un hallazgo maravilloso. Encuentro muy interesante la mezcla de géneros y de idiomas, pues aunque la revista se publica íntegramente en inglés, recoge historias escritas originalmente en varios idiomas y provenientes de diversas partes del mundo. Me parece una lectura muy recomendable e intentaré conseguir otros números.

escrito en inglés, noruego, español, ruso | leído en inglés

LA IMPARABLE MARCHA DE LOS ROBOTS – andrés ortega

la-imparable-marcha-de-los-robotsAndrés Ortega, un enamorado de las nuevas tecnologías y los avances científicos, resume y presenta en este libro, de forma amena e interesante, los ultimísimos avances en robótica, inteligencia artificial, automatización y autonomía; nos presenta la proyección que tienen en el futuro inmediato y de qué maneras pueden cambiar las sociedades o las están cambiando ya, para terminar defendiendo la construcción de una nueva antropología que nos ayude a abordar sus consecuencias.

El libro está estructurado en varios capítulos con nombres de deidades grecolatinas entremetidas entre un prólogo que nos retrotrae a R.U.R. (Robots Universales Rossum), la famosa obra de teatro del checo Karel Čapek que introdujo el término “robot” en 1920, y una conclusión en la que se aboga por la redefinición de la antropología. Así, la divulgación de los avances y la compilación de ideas sobre cómo podrían cambiarnos y cómo abordarlos se dejan al patrocinio de Eros, Circe, Minerva, Vulcano, Hermes y Marte. Respectivamente, los capítulos corresponden a las relaciones entre máquinas y humanos en los campos de la afectividad y las emociones, el cambio de pensamiento y la posibilidad de una inteligencia más poderosa que la humana, el desarrollo de una inteligencia digital capaz de aprender por sí sola y, por tanto, de emanciparse; los problemas que emanan en el mundo laboral y del propio concepto de trabajo, la geopolítica y, finalmente, la guerra.

Creo que el libro ofrece una buena perspectiva de la dirección y el paso del mundo hacia la automatización y robotización de las sociedades en muchos campos, y de cómo los avances del big data y la computación se aúnan con los de la biología y la nanotecnología. Me ha resultado muy interesante que la filosofía, en especial la ética, estén presentes a lo largo del libro; porque Andrés Ortega no se limita a contarnos la dimensión técnica del mundo actual ni a darnos augurios sobre el futuro como los periódicos españoles vienen haciendo últimamente, sino que nos presenta las posibles consecuencias y visiones de quienes estudian este tema, las buenas y las no tan buenas. En suma, a mí me ha parecido un libro muy interesante y bastante recomendable a neófitos en el tema que quieran echar un vistazo a nuestro futuro próximo. Si real o imaginado, eso habrá que verlo.

escrito en español | leído en español

PALESTINE – joe sacco

joe-sacco2Hace un año leí Maus, mi primera obra gráfica en varios años. Maus, con sus viñetas apenas esbozadas y su relato duro e íntimo de la segunda guerra mundial en Auswitch, me enterneció y me metió de lleno en una historia que, contada en otros formatos, quizá me hubiera resultado manida. Maus, que entremezcla la vida del autor con la de su padre, mezcla tiempos y circunstancias personales, y tiene la habilidad de introducir el lenguaje coloquial de un inmigrante cuya lengua nativa no es el inglés, me demostró que la novela gráfica es un género literario muy válido al cual no le he prestado merecida atención.

Es quizá irónico que ahora, un año después, me haya sentido atraido por Palestine, una crónica periodística en primera persona del maltés-australiano-estadounidense Joe Sacco en los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza durante la primera intifada. Como en Maus, de nuevo una historia de opresión, un dibujo en blanco y negro de trazo manierista y un lenguaje personal y coloquial; de nuevo el propio autor retratado en la historia y de nuevo las entrevistas a terceros como base de la misma. Sacco huye de los tópicos y se lanza a vivir durante dos meses en campos de refugiados, conociendo el modo de vida de los palestinos y realizando entrevistas y pesquisas sobre sus vidas, los sucesos de la guerra y las fuentes del odio entre árabes e israelíes. Los asentamientos ilegales de Israel en territorio palestino, los múltiples toques de queda, la confianza o desconfianza en líderes nacionalistas, el grado de seguimiento  de preceptos religiosos, la demolición clandestina de casas y la destrucción de huertos, la economía sumergida, las redadas, el terrorismo, el ejército y sobre todo el té, el té solo, el té sin azúcar o sobreazucarado que todos los árabes ofrecen, ricos o pobres, a Sacco.

A mí me ha sorprendido, sobre todo, la lluvia. Las noches de viento, las grandes tormentas y las calles anegadas en agua en una tierra mediterránea que siempre imaginé soleada y seca durante todo el año. Ahora pienso que sabía muy poco de Palestina, pues desconocía que, también allí, llueve.

escrito en inglés | leído en inglés