ATONEMENT – ian mcewan

Briony es una niña al filo de la adolescencia, quizá algo mimada, cuyo interés por la literatura le lleva a preparar una de sus obra de teatro -algo pedantes y siempre con finales felices de cuento de hadas- para recibir a su hermano mayor que, al igual que su hermana, un amigo de la casa y un amigo de su hermano, están a punto de llegar a casa en el verano de 1935. Poco antes llegan también sus primos, dos chicos gemelos y una chica algo mayor que Briony, que pasarán el verano en la casa y a quienes Briony azuza para representar su muy querida obra de teatro. Pero Briony verá algo que cambiará el curso de la obra y marcará su carrera futura y su relación con la fa milia, algo que su edad no le permite entender bien y cuyo testimonio, una vez escuchado por el mundo adulto que le rodea, se convertirá en una culpa que tratará de expiar durante toda su vida.

Esta magnífica novela se divide en cuatro partes. La primera, la más larga y estilísticamente perfeccionista, narra las circunstancias que llevan a Briony a cometer su “crimen”. Leyéndola, es difícil no recordar la técnica del flujo de conciencias y los hilos conductores salpicados de trivialidades que desarrolló Virginia Woolf en libros como “The Waves“, que el propio autor cita más adelante en un pasaje metaliterario en una historia que, desde el principio, parece anunciar una convicción literaria arraigada en su autor; al menos, eso es lo que se nos hace pensar en una novela que juega con la verdad, la ficción y la metaliteratura, aunque sin hacer de este juego su razón de ser principal. A pesar de que el autor no lo menciona, diría que también hay técnicas importadas de Hollywood, tanto en esta primera parte como en la última. En la primera parte sobresalen los saltos temporales hacia el futuro, que nos transportan rápidamente hacia pasajes de la historia cuyos detalles aún desconocemos, sólo para volver hacia atrás y releer lo que ya sabemos desde perspectivas diferentes; a veces parece que hay una voz en off hollywoodense que guía la trama y la dota de sentido.

El resto del libro se desarrolla en un tono y estilo distintos. Una vez comentido el crimen, con Briony ya adulta, no hay necesidad de expresar con las mismas técnicas momentos históricos -la Segunda guerra mundial- y maneras de ser -el entendimiento adulto en lugar del infantil- diferentes y por tanto la novela cambia; cambia incluso bruscamente. La segunda parte mantiene la intriga no a través de ligeros saltos hacia el futuro con billete de vuelta sino mendiante una historia lineal cuya huida parece alargarse y no terminar nunca. La tercera parte es, quizá, la más confusa. Tiene perfecto sentido y, más que ninguna otra parte del libro, desarrolla un argumento. A pesar de todo, dice muy poco que el lector no sepa ya o no intuya. La cuarta parte o epílogo es pura metaliteratura y, de nuevo, voz en off.

La novela tiene el sabor de un clásico en cada página. Me ha parecido, al mismo tiempo, profundamente desfasada y rabiosamente moderna. Me ha sorprendido la profundidad de los personajes femeninos; de todos ellos, mucho mejor caracterizados que los masculinos. Y desde luego su trama no me ha dejado indiferente. Se trata de una historia tratada con gusto y un ánimo discretamente rompedor. El tiempo dirá si pasa a considerarse una novela canónica o simplemente una buena novela pero, sea cual sea el veredicto, merece leerse como una de las grandes novelas que se están publicando en el siglo XXI.

escrito en inglés | leído en inglés

ANNA KARÉNINA – lev tolstói

1144 páginas. Punto y a parte.

Impresiones positivas: Muchas. La facilidad y ligereza de la lectura, el salto de narración entre tramas complementarias, de manera que ninguna llega a hacerse pesada. Ante todo, la complejidad psicológica de los personajes -sus intransigencias, sus debilidades, pasiones e innumerables pequeñas faltas y contradicciones-, el ansia ante el qué dirán y el qué haré, la preocupación por los temas más diversos, aquellos que nos sobrevuelan a todos en algún momento, explicados de la forma más sencilla y humana y, claro, la vigencia temática de esta aproximación. El realismo en estado puro, universal, que desprende la novela y atrapa al lector, centrado en las pequeñas desgracias y alegrías del día a día y del conjunto de los días al mismo tiempo que, para mí, es el punto más fuerte y la esencia misma de la novela.

Impresiones neutras: Algunas, porque hay cosas que no parecen suficientemente explicadas y que, sin embargo, una vez explicadas aportarían muy poco al fondo de la novela. La falta de contexto histórico e incluso, a veces, social. Un ejemplo: de no ser aficionado a la historia nunca habría adivinado que la mención de pasada a Montenegro se refiere a la revuelta de los montenegrinos contra los otomanos. Otro: de no haber visitado Karlóvy Vary, conocer su antiguo nombre alemán -Carlsbad- y haberme relacionado con checos, probablemente no habría podido identificar el lugar y comprender la importancia que esta ciudad balneario tenía y tiene para la alta sociedad rusa. Sin embargo, nada de esto afecta de veras la comprensión del libro. Otro rasgo del libro que me ha causado cierta impresión es el uso de paralelismos; mientras que algunas veces iluminan la narración, otras presuponen una estupidez del lector que la afea.

Impresiones negativas: La traducción terrible y plagada de errores tipográficos de Feedbooks. ¡Por favor! Acaso, también, el final de la parte séptima del libro, generador de cierto malestar, y la falta de recursos estilísticos generadores de tensión que, en cuanto a la transmisión eficaz de sentimientos humanos poderosos, ya estaban disponibles en época de Tolstói tal y como puede verse en “Cumbres borrascosas“.

Pero…, ¿de qué trata “Anna Karénina” (o “Ana Karenina“)? Unas veces de religión y otras de moral; también de la decadencia aristocrática, de las ideas en boga que llevaron -aunque eso el autor no podía saberlo- a la Revolución de Octubre; de Rusia, la urbana y cosmopolita y la rural y campesina; de las instituciones sociales que pueden tanto ayudarnos como aprisionarnos -la familia, la sociedad próxima de cada cual, el matrimonio, la iglesia-, las obsesiones individuales, la descendencia, la riqueza o la falta de ella; las diferentes actitudes ante la vida. Trata de personas con ideas, problemas y proyectos de futuro. Trata de Ana, una mujer inmersa en su propia red de incoherencias y contradicciones con quien es imposible no simpatizar y desesperarse.

1144 páginas recomendables si se leen con paciencia y ahínco, que apelan a los sentimientos, consiguen describir la razón mejor que el corazón y, si transmiten algo, es el vaivén y la zozobra de ambos, que el lector comprenderá en función de lo ya vivido.

escrito en ruso | leído en español

HIROSHIMA MON AMOUR – marguerite duras

Me encanta la colección de clásicos contemporáneos que Seix Barral fue sacando a mediados de la década de 1980, y que mi madre fue adquiriendo -y leyendo- número tras número. Cuando vuelvo a casa, muchas veces leo uno o varios tomos, y prácticamente todos me han llegado muy hondo. En esta ocasión decidí leer esta obra de Marguerite Duras. Una obra extraña porque se trata de un guión de cine. Había leído teatro antes; pero, ¿cine? Esto era algo nuevo.

Duras publicó el guión de la película homónima, incluyendo las partes que no fueron utilizadas y las descripciones de personajes y lugares. El efecto para un lector que, como yo, no esté acostumbrado a leer guiones de cine, es cuanto menos curioso. La obra es sencilla, como no puede ser de otra manera en este formato. Es también poética, y nos avisa de antemano de lo que va a suceder sin que impida disfrutar de lo que ocurre; estas dos cualidades son, quizá, más propias de la literatura que del cine. Me doy cuenta de que esta apreciación es discutible.

La obra trata de un adulterio, una aventura de una noche entre dos personas casadas, en la Hiroshima reconstruida después de la guerra. A propósito del adulterio, el siguiente diálogo me pareció bastante agudo: “-Soy de dudosa moralidad, ¿sabes? / Sonríe. / -¿A qué llamas tú una dudosa moralidad? / Tono muy ligero. / A dudar de la moralidad de los demás“.

Me ha gustado. Acaso me ha gustado de una manera extraña que no alcanzo a definir. Hablo, claro, de la historia misma. Leer cine me ha gustado también, de una manera extraña que sí puedo explicar; porque es diferente a mis lecturas habituales, porque la lectura es fresca y directa, y se centra en las pocas cosas que uno debe imaginar. Supongo que el siguiente paso es ver la película.

escrito en francés | leído en español

SELECTED POEMS – sharon olds

De Sharon Olds, autora que conocí por recomendación de mi amigo Orlando, había leído “Stag’s Leap“, una obra con la que en su momento me sentí muy identificado y que, de algún modo, me ayudó a superar una difícil situación personal. Poco después me hice con esta antología, cuyos poemas han sido seleccionados por la autora.

La historia del libro es azarosa -la de mi ejemplar, quiero decir-, ya que acabó en el cubo de la basura de un hotel de Aviñón junto con el resto de mis cosas porque el servicio de limpieza decidió que esa noche yo no volvía de mi excursión a Nimes a hacer noche en el hotel. Anyway, un poco mojado por la llovizna y con el lomo algo tiznado de prefiero no saber qué, he terminado leyéndolo en bastante buen estado.

La antología contiene piezas de seis poemarios publicados entre 1980 y 2002, y ha sido interesante ver el desarrollo del estilo de la autora que, sorprendentemente, tampoco es que haya variado apenas en el espacio de 22 años. En general, el libro me ha gustado mucho. Los poemas de “Satan Says” y “The Dead and the Living” me han parecido frescos y lúcidos; están escritos -aunque no todos- con buen talante y tono positivo, y exploran primeramente la infancia, la adolescencia, el descubrimiento del sexo. Todos los poemas de “The Father” me han resultado tremendamente difíciles. Es Sharon Olds en estado puro: dura, realista y honesta hasta lo revulsivo. A pesar de tener una de las selecciones más cortas de la antología, es la parte que más me ha costado leer. Por supuesto, no por la calidad -muy buena- sino por el tema y las imágenes con que se desarrolla. Los poemas extraidos de “The Wellspring” -quizá los que más me han gustado- y  “Blood, Tin, Straw” exploran la vida en familia, el amor conyugal y la experiencia de la maternidad. Finalmente, la selección de “The Unswept Room” me ha parecido la más floja. Le viene bien el título, ya que se trata de una serie de poemas cuyo batiburrillo temático -los hijos, el racismo, el sexo, el matrimonio- ya había sido explorado en poemarios anteriores y, a mi parecer, con mejor fortuna. O quizá sea simplemente que no podían sorprenderme mucho habiendo leído el resto de la antología primero.

Después de terminar este libro, mi respeto por Sharon Olds ha crecido. Me gustaba antes y me gusta más ahora.

escrito en inglés | leído en inglés

H IS FOR HAWK – helen macdonald

¿Es una novela? ¿Una biografía, una autobiografía? ¿Ficción o no ficción? En cualquier caso, se trata de uno de los libros más originales que he leído últimamente.

Helen está devastada por la muerte de su padre. Lentamante, sin querer y sin apenas darse cuenta, se introduce en una espiral de preguntas y autoanálisis. Cetrera experta, un impulso le lleva a adquirir un azor, el ave rapaz más difícil de domar y su obsesión desde muy niña. Obsesionada con la cetrería desde pequeña, Helen ha leído muchos libros sobre este deporte; uno solo no le gustó: “The Goshawk“, de Terence Hanbury White, que describe los patéticos esfuerzos del escritor por entrenar a un azor sin ayuda experta. White, escritor relegado hoy a la segunda categoría de la literatura, fue el autor de los libros que imaginaron la leyenda artúrica tal y como la conocemos hoy en día, incluyendo la figura del mago Merlín en la historia. Inmensamente popular en vida, Helen nos describe a un White inseguro y despreciativo de sí mismo, incapaz de conciliar su anhelo de pertenencia a la alta sociedad británica con su homosexualidad y sus deseos de sadismo. La narración entrelaza la exploración introvertida de los sentimientos de Helen y White, en distintos momentos y por motivos diferentes, al entrenar a sus azores. Helen, tratando de superar la muerte de su padre y su cada vez más acusada soledad; White, intentando dar una razón de ser a sus deseos reprimidos. Y ambos buscando su lugar en el mundo.

El libro obliga a una lectura pausada. Es denso, contiene un vocabulario un tanto curioso, está lleno de reflexiones cotidianas sobre sensaciones y sentimientos, sobre el valor del paisaje como un ente histórico, creado, cuyo valor identitario es tanto o mayor que su valor natural. Es un libro plano en el sentido de que ocurren pocas cosas, como tampoco ocurren en las novelas de, por ejemplo, Virginia Woolf, y también porque carece de grandes finales que permitan terminar la historia de manera clara, tal y como hizo Kafka. Se trata de un viaje a la introversión y al análisis, a un plano del pensamiento que tiene difícil cabida en las novelas, y sin embargo es un libro que no podría considerar filosófico. Es bello y frustrante, contiene reflexiones para subrayar dentro de párrafos densos, incluso farragosos.

Cuando Helen recorría el paisaje pantanoso de Cambridgeshire, recordando su niñez y la figura  de su padre ya desaparecida, yo recordaba mis paseos por aquel mismo paisaje, ahora hace prácticamente un año, inmerso en la búsqueda de una catarsis para depurar mi memoria de mi relación reciente, llegada a su fin. Helen, con su libro, me ha hecho pensar más que disfrutar, y bregar entre sus páginas más que transportarme por ellas. Dos veces lo cogí y dos veces lo dejé, y no fue hasta la tercera que conseguí leerlo entero. Por alguna razón, jamás dudé que fuera a terminarlo, y siempre pensé que contenía lecciones de las cuales iba a extraer algo útil.

escrito en inglés | leído en inglés

ALMOST THE EQUINOX – sarah maguire

Adquirí esta antología porque, al ojear sus páginas en la librería, di con un poema conocido que -me sonaba, creía- un periódico habían reseñado en un artículo a propósito de la autora.

Lo cierto es que si bien los poemas de este libro son resueltos y están pulidos, pocos me han llegado lo bastante hondo. Muchos toman de partida las plantas, nada sorprendente ya que la autora es jardinera, y utilizan vivencias personales para contar temas universales con un estilo narrativo. Al final del libro, un breve y curioso anexo explica las historias detrás de algunos de los poemas.

Es curioso que, a pesar de que los poemas abundan en cultismos botánicos, son ajenos a otros artificios léxicos. Algunas adjetivaciones me han llamado la atención. Hay también asociaciones de palabras muy bien buscadas, especialmente en relación con el sexo, y hay poemas que me han gustado mucho en su conjunto, como “Tidemarks”.

En general la prosa de Maguire me ha parecido calmada, alejada de grandes emociones y más propicia para la contemplación y el pensamiento.

escrito en inglés | leído en inglés 

STONER – john williams

Corría el año 2014 y yo me encontraba en Londres. “Stoner”, una novela publicada en la década de 1960, había sido reeditada cincuenta años después y se había convertido en un fenómeno de ventas y de crítica. Nadie se explicaba su éxito repentino ni su olvido absoluto dentro del canon literario del siglo XX. Decidí comprarla.

El verano de 2014 fue difícil. Lo pasé recorriendo lugares históricos de Inglaterra, casi siempre sin compañía, en mi cabeza le daba vueltas y vueltas a ciertas cosas y me sentía solo. No me apetecía leer una novela cuyo primer párrafo, magnífico pero desazonador, evocaba imágenes de resignación y futilidad. Coloqué el libro en la estantería y me olvidé de él hasta que, con curiosidad y un cierto rechazo, decidí abrirlo hace unos días.

Y me encantó. La prosa, sin asomo de ostentación, como queriendo reflejar la poca ambición de su protagonista, fluye entre las páginas de una novela que ha necesitado muy poco para atraparme. Creo que es una de las historias más sencillas que he leído en inglés, a veces incluso he dudado de su calidad literaria y, sin embargo, ¿cómo dudar? “Stoner” enfrenta los problemas de la vida misma. Y aunque quizá, para mi gusto, se centra demasiado en lo negativo, cuando en realidad no tiene por qué ser así, positividad y negatividad están presentes en las situaciones más mundanas y, por eso mismo, la novela me parece muy humilde y humana. Los grandes temas de la vida, los que nos importan, están aquí: el final de la niñez, el estudio, el descubrimiento de la pasión por lo que uno hace o produce, el tedio del trabajo, la satisfacción con el trabajo bien hecho, la amistad, el amor, el matrimonio, las rencillas personales, la carrera profesional, el buen y el mal decir de la gente sobre uno, la paternidad, la soledad, la frustración, la resignación, el sentido de la vida y su falta de sentido, el conocerse poco a poco a uno mismo y sorprenderse con las cosas que uno jamás hubiera pensado ser capaz de hacer, buenas o malas. No hay temas grandilocuentes. Ningún cambio brusco de guión, ningún golpe de mano puramente novelesco.

Tampoco, casi, grandes disertaciones existenciales o moralistas. Y cuando, de repente, aparecen, tocan el alma: “In his forty-third year William Stoner learned what others, much younger, had learned before him: that a person one loves at first is not the person one loves at last, and that love is not an end but a process through which one person attempts to know another“.

escrito en inglés | leído en inglés