LA GUERRA DE LAS GALIAS – julio césar

Guerra, diplomacia, tortura, intrigas. Un narrador que presenta grandes batallas y salpica la trama con audacias y desgracias de héroes concretos, quienes exponen su vida de manera dudosa para lograr el bien de la República. Aunque podría ser el guión de una película de Hollywood, son las cartas en las que Julio César describe sus esfuerzos por pacificar la Galia. Guerras verdaderas, contadas de primero mano -aunque su honestidad y objetividad para con César mismo han sido puestas en duda-, donde encontramos a un César inteligente, vencedor casi siempre, capaz de aceptar también, llegado el caso, la superioridad enemiga; cauto, mangnánimo casi siempre, cruel cuando cree no tener opción. Un libro que, francamente, no tiene desperdicio y es toda una sorpresa.

Víctor Saltero, en la insufrible y horrorosamente imparcial introducción a la versión de Freeditorial que he leído, alaba sin ambages su -al parecer propia, aunque en el e-book no queda claro- traducción. Decidió prescindir del lenguaje almibarado de las traducciones clásicas, para presentar un texto limpio y llano, que llega al extremo de llamar a tribus y lugares geográficos por sus nombres contemporáneos. El caso es que, pese a parecer -y ser- una ñoñería que los hispanos se llamen españoles o los helvecios, suizos…, ¡la idea funciona! La lectura es muy amena y entretenida y pese al ocasional rechinar de dientes mental con los nombres, es muy fácil crearse un mapa mental de las guerras y seguir las andanzas de César. La traducción me ha parecido, por lo tanto, muy buena.

En fin, un libro muy recomendable, con un ritmo ameno y un lenguaje sencillo; una manera fácil de acercarse a la literatura latina.

escrito en latín | leído en español

HOMINTERN – gregory woods

La comedia “Pride” (2014) me dio a conocer la librería londinense Gay´s The Word, que poco después visité con curiosidad, espoleado por un amigo muy asiduo de establecimientos similares en Madrid. Allí ojeé volúmenes de autores vagamente familiares como Isherwood, y decidí adquirir éste por su título recóndito y, todo sea dicho, bastante arrogante: “Homintern. How Gay Culture Liberated the Modern World”. ¿Por qué habría la cultura gay -si tal cosa existe- de liberar el mundo moderno?

Si la palabra commintern alude a la supuesta conspiración comunista derivada de la Primera Internacional y los movimientos obreros subsiguientes, el poeta y activista pro-derechos egipcio-británico Gregory Woods alude irónicamente a la sospecha de una internacional homosexual con la palabra homintern, una idea que reflejan tanto los escritos de personas concretas como las actuaciones de varios gobiernos a lo largo del siglo pasado. Una conspiración que, merced a la condición de judíos de prominentes sexólogos y psicoanalistas, pioneros en el estudio de la homosexualidad, adquirió tintes peligrosos durante el auge del antisemitismo a comienzos del siglo XX y que, debido al secretismo del “armario”, entendido como una sociedad homosexual paralela a la sociedad común, llevó a la paranoia durante la Guerra Fría.

El libro cubre aproximadamente un siglo, desde la década de 1870 a la de 1970. Su comienzo coincide, pues, con el desarrollo del psicoanálisis y el estudio de la sexualidad. En aquella época, los estudiosos categorizaron los comportamientos sexuales, incluyendo los homosexuales, de manera extensiva. Esta práctica es común a otras muchas ciencias. Aunque la mayoría de los neologismos se han olvidado con el tiempo, uno de ellos se perpetuó: “homosexual”. Años más tarde y únicamente por oposición, aparecería otro: “heterosexual”. El autor arguye que, antes de esta época, la homosexualidad era conocida y tratada, muchas veces, de manera benévola en altas esferas de la sociedad, y desconocida en las bajas; simplemente, era algo impensable, cosa que continuó sucediendo con el lesbianismo hasta bien entrado el siglo XX. Razona después que en las sociedades clasistas y rígidas del norte de Europa, esta riqueza de nomenclaturas permitió a la prensa de finales del XIX referirse a diversos escándalos sexuales con palabras precisas, como por ejemplo el de Oscar Wilde, lo cual visibilizó la homosexualidad asociándola a la perversión y la barbarie. Este argumento le sirve a Woods para justificar que los homosexuales encontraron refugio allí donde mejor se les aceptaba: las artes. De esta manera, la proporción de homosexuales en la danza, la pintura, la escritura, la poesía, el teatro y el cine en el arte vanguardista del siglo XX es -según Woods- incontestablemente más alta de lo que correspondería al porcentaje real de la población homosexual, en un periodo de gran influencia cultural que ha dado forma a los cánones culturales modernos. Muchos de ellos expresaron en su obra artística los tabúes de la sociedad en la que vivían y contribuyeron a “liberar” la sociedad en su conjunto. Por contra, la revolución sexual de los sesenta parece mermar esta preponderancia, precisamente por el aceptamiento gradual de la homosexualidad, ya que los gais y lesbianas son capaces de vivir su sexualidad abiertamente y tienen una necesidad menor de encontrar refugios en entornos tolerantes como los que ofrecen las artes.

Paralelamente se abren varios argumentos que completementan y rivalizan con el principal. Primero, la migración de personas homosexuales desde las sociedades donde la homosexualidad estaba criminalizada hacia el Mediterráneo, donde las leyes basadas en el código legislativo napoleónico la permitía en cierto grado, lo cual contribuyó al internacionalismo de gais y lesbianas y, por ende, a mayores interacciones culturales. Woods describe, extensamente y con puntos de vista amplios y contrarios, siempre a través de visiones personales -fragmentos de novelas, cartas, discursos, biografías-, el Berlín, prebélico, el París de entreguerras, el “paraíso” homosexual de Capri -paraíso, únicamente, para los no italianos-, el Tánger del condominio internacional y el Nueva York de los ´50 y ´60; todos ellos mecas homosexuales durante el siglo largo del que se ocupa su libro. Otro gran tema es el de la homofobia e, interesantemente, el de puntos de vista de la comunidad homosexual que, según la lucha por los derechos avanza, las nuevas generaciones van considerando homófobos.

Quizá el libro falla en que esta síntesis es posible únicamente cuando el libro está muy avanzado, La mayor parte es un compendio de citas y anécdotas, una investigación más que un ensayo, densa y profusa en detalles. A veces tuve la impresión de estar leyendo un conjunto enorme de chismorreos, digno de la mejor revista del corazón; eso sí, deliciosamente escrito.

Algunas de esas anécdotas individuales me han proporcionado, sin embargo, los mejores momentos de la lectura. Me ha sorprendido ver las relaciones artísticas en el París de las vanguardias, entre artistas homosexuales y heterosexuales, cultivadas gracias a los salones gais y lésbicos de Gertrude Stein y otros; he aprendido por fin qué es eso de los balets rusos y la enorme influencia mundial que alcanzaron; me he interesado por la historia de la librería parisina de Shakespeare and Co., que visité, ignorante de su existencia, algunos años atrás, y por la de su librera; he aprendido por qué Berlín se ganó su fama sexual; y he entrevisto por qué Hollywood ha sido hasta hace poco, pese al libertinaje de sus habitantes y trabajadores, un lugar donde las historias siguen el mismo patrón clasista y homogéneo.

Incapaz de resumir este libro de forma más breve, soy también incapaz de finalizar con una recomendación. Es un libro interesante y necesario, también denso y anecdótico. Nunca lo habría dejado de leer y, sin embargo, sólo el confinamiento al que nos somete la pandemia me ha obligado a terminarlo. ¿Es prescindible o imprescindible? Ese juicio se lo dejo a otros lectores.

escrito en inglés | leído en inglés

LOS PAZOS DE ULLOA – emilia pardo bazán

Novelón. La amiga Emilia parió una novela que, aunque parece muy ligada a las corrientes literarias que agitaban Europa en aquella época, tiene singularidades propias y que, pese a una prosa generalmente rápida que atrapa desde la primera página, demuestra una cultura elevada a la par que un uso muy realista del habla popular.

La historia, ambientada en un caserón perdido en los montes gallegos, pone patas arriba las convenciones sociales, el machismo, el clero, los mundos rural y urbano, la degeneración de la aristocracia y la política; con una ironía fina que provoca sonrisas y un punto de partida tan tradicional que probablemente fuera en aquella época difícil de censurar pese a sus medias tintas exquisitas.

Julián, personaje que encarna el cura devoto y ortodoxo hasta lo pacato, llega a los pazos de Ulloa con el encargo de poner un poco de orden en una casa donde un autodenominado marqués, señorito asilvestrado de linaje antiguo venido a menos y poco menos que iletrado, está a verlas venir mientras su hacienda la administra Primitivo, un aldeano audaz y sin escrúpulos que tiene a toda la parroquia bailándole el agua. El marqués, no sabiendo manejarse sin él, le hace pocos ascos a su hija, mujer libertina que posa sus ojos sobre quien se le acerca y con quien tiene un bastardo… Tan bonito cuadro horroriza a Julián, quien apenas tiene recursos para enmendarlo.

Así comienza la historia, estructurada en dos partes o tomos, aunque el hilo argumental se desarrolla en tres escenas. La primera nos muestra los pazos de Ulloa y la vida en el valle del que forman parte. Una segunda escena, más bien corta, tiene lugar en Santiago de Compostela. La tercera y última devuelve el escenario a los pazos. Poco después de la llegada a Santiago, parece que la historia pierde fuelle; se tradicionaliza, la prosa pierde parte de su ironía y se acerca al convencionalismo moral. Poco después de la llegada a los pazos y con la narración volcada en la política como catalizador del hilo argumental, la narración recupera brillo y muestra el caciquismo, la inquina, la vanidad, la rabia aldeana, todo reflejado a través de la política por aquellos pagos; Emilia vuelve a sorprender con la descripción de los pucherazos y las consecuencias que tienen para todos. El final de la novela -que no desvelaré-, con una resolución indirecta y ambigua, me ha parecido todo un acierto.

En fin: novelón. Probablemente sea éste uno de nuestros clásicos más accesibles, de narración más moderna y de los que más podamos disfrutar. Y quizá sea también, desgraciadamente, uno de los menos leídos.

escrito en español | leído en español

ATONEMENT – ian mcewan

Briony es una niña al filo de la adolescencia, quizá algo mimada, cuyo interés por la literatura le lleva a preparar una de sus obra de teatro -algo pedantes y siempre con finales felices de cuento de hadas- para recibir a su hermano mayor que, al igual que su hermana, un amigo de la casa y un amigo de su hermano, están a punto de llegar a casa en el verano de 1935. Poco antes llegan también sus primos, dos chicos gemelos y una chica algo mayor que Briony, que pasarán el verano en la casa y a quienes Briony azuza para representar su muy querida obra de teatro. Pero Briony verá algo que cambiará el curso de la obra y marcará su carrera futura y su relación con la fa milia, algo que su edad no le permite entender bien y cuyo testimonio, una vez escuchado por el mundo adulto que le rodea, se convertirá en una culpa que tratará de expiar durante toda su vida.

Esta magnífica novela se divide en cuatro partes. La primera, la más larga y estilísticamente perfeccionista, narra las circunstancias que llevan a Briony a cometer su “crimen”. Leyéndola, es difícil no recordar la técnica del flujo de conciencias y los hilos conductores salpicados de trivialidades que desarrolló Virginia Woolf en libros como “The Waves“, que el propio autor cita más adelante en un pasaje metaliterario en una historia que, desde el principio, parece anunciar una convicción literaria arraigada en su autor; al menos, eso es lo que se nos hace pensar en una novela que juega con la verdad, la ficción y la metaliteratura, aunque sin hacer de este juego su razón de ser principal. A pesar de que el autor no lo menciona, diría que también hay técnicas importadas de Hollywood, tanto en esta primera parte como en la última. En la primera parte sobresalen los saltos temporales hacia el futuro, que nos transportan rápidamente hacia pasajes de la historia cuyos detalles aún desconocemos, sólo para volver hacia atrás y releer lo que ya sabemos desde perspectivas diferentes; a veces parece que hay una voz en off hollywoodense que guía la trama y la dota de sentido.

El resto del libro se desarrolla en un tono y estilo distintos. Una vez comentido el crimen, con Briony ya adulta, no hay necesidad de expresar con las mismas técnicas momentos históricos -la Segunda guerra mundial- y maneras de ser -el entendimiento adulto en lugar del infantil- diferentes y por tanto la novela cambia; cambia incluso bruscamente. La segunda parte mantiene la intriga no a través de ligeros saltos hacia el futuro con billete de vuelta sino mendiante una historia lineal cuya huida parece alargarse y no terminar nunca. La tercera parte es, quizá, la más confusa. Tiene perfecto sentido y, más que ninguna otra parte del libro, desarrolla un argumento. A pesar de todo, dice muy poco que el lector no sepa ya o no intuya. La cuarta parte o epílogo es pura metaliteratura y, de nuevo, voz en off.

La novela tiene el sabor de un clásico en cada página. Me ha parecido, al mismo tiempo, profundamente desfasada y rabiosamente moderna. Me ha sorprendido la profundidad de los personajes femeninos; de todos ellos, mucho mejor caracterizados que los masculinos. Y desde luego su trama no me ha dejado indiferente. Se trata de una historia tratada con gusto y un ánimo discretamente rompedor. El tiempo dirá si pasa a considerarse una novela canónica o simplemente una buena novela pero, sea cual sea el veredicto, merece leerse como una de las grandes novelas que se están publicando en el siglo XXI.

escrito en inglés | leído en inglés

EL VUELO DE LAS TERMITAS – luis leante

Este libro, que leí por recomendación de mi amiga Ilu Ros, no es un bestseller pero tiene todos los ingredientes para serlo. Empieza como uno malo; no por la calidad de la escritura sino por las expectativas que generan las primeras páginas: un lugar aislado -Roncesvalles-, un adolescente que no sabe nada de la vida -un novicio-, un objeto mágico que perseguir -una reliquia- y, sobre todo, un proceso de iniciación a la madurez, tal y como sucede en tantas y tantas novelas -un viaje que, además, prosigue por el Camino de Santiago.

Pues bien, resulta que el libro se desvía del Camino, del viaje de iniciación y de la maravilla con una naturalidad bastante impropia de este género. Y quizá eso es lo que más me ha sorprendido; no la trama en sí ni tampoco el lenguaje, sino la capacidad de contar una historia que, por el desapasionamiento al narrar escenas que ya son de por sí épicas o trágicas, tiene visos de realismo. Es, también, lo que más me ha gustado y lo que enriquece el libro.

Luego está el contexto histórico. Da la sensación de que es más adecuado que en otras novelas históricas, aunque también hay un deje en el lenguaje, algo difícil de explicar, de escritor primerizo orgulloso de que así sea, estricto en la utilización de ciertos vocablos de la época mientras se dejan también expresiones muy castizas y modernas que producen el efecto contrario. De todos modos, esto no impide que se disfrute la novela ni es tampoco un “error” en sí mismo. El libro fue publicado por la comunidad de Murcia pero, me parece, podría haber sido publicado por cualquier gran editorial comercial. En conjunto, me ha gustado bastante, y desde luego lo he disfrutado.

escrito en español | leído en español

CHILD 44 – tom rob smith

Es inhabitual que yo lea un súperventas de este tipo, un libro trepidante repleto de acción que me fue regalado por una buena amiga, con una portada atractiva y una historia interesante y fácil de seguir.

La cosa es que este tipo de libros se centra precisamente en eso, en hilos narrativos donde la acción no falta y el lector se queda enganchado mientras la historia -en este caso, la de unos crímenes- se resuelve. Hay también un contexto, la Unión Soviética estalinista, que domina la narración hasta el punto de que el estado de locura social provocado por el terror gubernamental es en sí mismo un personaje, y ahí reside, para mí, el punto fuerte de la novela y lo que provoca afición. El resto es facilón, más si cabe que en libros semejantes. Los personajes, excepto el protagonista, son bastante planos. El lector se enfrenta, por otro lado, a nombres de personajes que apenas tienen qué decir en el conjunto de la historia, como si su mero nombre pudiera humanizarlos; sin conocer sus pensamientos o conociéndolos solamentre a través de las reacciones descritas por un narrador impersonal. El estilo es descaradamente simple; diseñado para serlo, sí, pero muchas veces rayano en lo simplón. Da la sensación de estar leyendo una versión simplificada del idioma, deliberadamente acortada, con las palabras restringidas a su primera acepción. El curso de la acción y la descripción de ésta, junto con la escritura desbrozada del autor, crean una atmósfera de guión de Hollywood; el libro tiene menos de novela que de película.

Ahora bien, es un libro entretenido, perfecto para dejar de pensar en la rutina y leer en cualquier parte. Y la historia, aunque tiene giros cogidos con pinzas, es sugerente y se deja leer bien. Leyéndolo he pasado buenos ratos y, aunque no me haya provocado placer estético, sí que me ha servido para pasar el tiempo y disfrutarlo.

escrito en inglés | leído en inglés

LUCHARON POR LA PATRIA – mijail shólojov

Mediada la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiran rápidamente desde el este de Ucrania hasta el río Don, poco antes del famoso sitio a Stalingrado. Ya cerca del Don, la narración nos traslada a un regimiento de veteranos, diezmado y batiéndose en retirada. A través de sus recuerdos, sus batallas y aventuras en busca de comida, sus muchas pullas y discusiones llenas de ironía y mala leche, podemos acercarnos a los infortunios de la soldadesca. La narración no está exenta de épica, acentuada por el odio al alemán y el valor de ciertos soldados, no siempre del todo verosímil. Escrito en 1942, en plena guerra, su autor fue un destacado político comunista que llegó a ganar el premio Nobel.

En su conjunto, el libro me ha recordado más al guión de una película (de hecho, fue adaptado al cine) que a una novela. Es ameno y sencillo de leer; exuda un humor que se agradece, aunque es un humor ruso que a veces no termina de moverme a risa. Me ha resultado un libro agradable para pasar el rato, fácil de leer y dejar de leer para retomarlo más tarde. Creo que estoy lejos de los ideales nacionales e ideológicos a los que, sin duda, la novela también apela, y quizá eso ha evitado que sintiera más emociones al leerlo.

escrito en ruso | leído en español