CORAZÓN TAN BLANCO – javier marías

No he querido saber, pero he sabido“. El arranque del libro provoca ya un escalofrío y sintetiza su espíritu: la ignorancia, el conocimiento; apenas unas pocas palabras después, aún parte de la misma frase rápida y rebuscada y pensada para atrapar al lector, “no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas” -el matrimonio como otro de los grandes temas del libro- y, sin dar por finalizada la frase, “se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre“, la muerte y la familia, últimos grandes temas de la novela.

Una narración atrapante y excesiva. Excesiva hasta encandilar y, al cabo de unas pocas páginas, odiar. Entendí perfectamente por qué hay quien detesta a Marías. Pensé que un estilo tan abigarrado y barroco -algunos dirían tan refinada y contemporáneamente español- no podría prolongarse más allá de las cincuenta páginas sin comenzar a soltar lastre. Y así fue; llegado al punto de odiar el estilo Marías, las repeticiones comenzaron a espaciarse y, si bien los vaivenes de la historia siguieron la misma línea, me pareció que el estilo del autor se relajó un tanto, alejándose del preciosismo florido e hiperrealista del principio para concentrarse en la historia.

Ahí, en la historia, yace en mi opinión el valor más palpable de este libro por doble motivo. Primero, porque armar una trama mediante una serie de anécdotas y hechos circunstanciales vagamente relaccionados, algo común, aunque tratado de otro modo, en las novelas de detectives, me ha parecido bastante original. Segundo, porque la habilidad de Marías para usar ciertas palabras e imágenes y anticiparse a las sensaciones que crean, así como ligeros saltos temporales, el uso de la ignorancia y el azar, y una reminiscencia sutil del stream of consciousness, crean una serie de sensaciones en el lector -o al menos las han creado en mí- que enriquecen la novela.

Aun tomándome la lectura como un juego, precisamente por la serie de anécdotas y hechos vagamente relacionados, casi relatos en sí mismos y sin embargo, cuyas imágenes tanto sentido cobran en el desenlace, la atención y la intriga han sido constantes. Desde luego me ha gustado. Mucho. No sé si tanto como para encumbrar a Marías al Olimpo de la literatura contemporánea como hacen en algunas partes -hay tantos escritores, y tantos tan buenos-, pero suficiente como para tenerlo en alta estima. Y sobre todo y más importante, he disfrutado muchísmo de la lectura.

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SOLDADOS DE SALAMINA – javier cercas

Los números prefiguran que éste será -probablemente- el año menos lector desde que tengo uso de razón. En fin, ¡otras cosas he hecho! Sorprendentemente, es también un año en que las lecturas de autores españoles están pesando bastante. He tenido épocas en que me ha dado fuerte por la literatura anglosajona, por la lationamericana…; pero, ¿por la española? Quizá sea la primera vez.

Acaso el gran acierto de “Soldados de Salamina” sea la gran mentira de la novela que se hace a sí misma, del autor que nos engaña explicándonos cómo la escribe; la metanovela. Luego, sí, está el argumento: la guerra civil. Soy demasiado joven para valorar la trascendencia y puntualidad de la temática en la sociedad española que dio luz verde a la ley de memoria histórica, porque mis opiniones políticas apenas comenzaban entonces a fomarse, y solamente puedo valorar los aspectos literarios de la novela. ¿Es buena? Bueno, depende de qué se tome por bueno. El autor, al hablar de Sánchez Mazas, repite bastante aquello de que “fue un buen escritor, pero no un gran escritor”. Me inclino a pensar lo mismo de Cercas; y ojo, sin acritud. Me parece una novela buena, muy entretenida, con bastantes puntos fuertes y sutilezas, una ambición patente pero controlada, una ingeniosa inclusión del género periodístico y la metaliteratura, buenas yuxtaposiciones de historia y cambios de ritmo. Tan curioso como la novela me ha parecido el prólogo a la edición de 2015. Más que por la explicación que el autor da de la novela cuando dice que tratará de no dar ninguna, por sus influencias literarias declaradas que, ¡oh!, resultan ser muy similares a las mías. Y así, veo en sus yuxtaposiciones de género las teorías de Milan Kundera, en su ligero posmodernismo las estructuras de Italo Calvino, a Kafka en su sencillez, quizá, en su sencillez narrativa, y a mi querido Jorge Luis Borges, al que al parecer Cercas también adora, bueno, no lo he apreciado en su escritura ni falta que hace, porque la novela de Cercas se mueve en unos parámetros distintos a los relatos borgianos. Aunque pensándolo mejor, el propio tema de encontrar al salvador de Sánchez Mazas tiene un ligero matiz borgiano, ¿no? Leedla y opinad por vosotros mismos.

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CINCO HORAS CON MARIO – miguel delibes

Chapó. Una novela de aúpa, con una profundidad enorme, un argumento genial, una estructura muy organizada y una técnica incomparable. ¿Por qué no habré leído a Delibes antes?

Prólogo: Mario ha muerto. El féretro está en su despacho, su mujer y sus hijos se encuentran presentes y los allegados han comenzado a llegar. Se nos presentan en rápida sucesión los pesonajes, las tramas y los recursos técnicos que el resto de la obra va a desarrollar. Cuerpo: Una vez Carmen, la viuda, está sola velando el cadáver, toma la Biblia, libro que Mario leía la noche en que murió, y lee los párrafos subrayados por él. Cada párrafo es el comienzo de un capítulo y hace a Carmen desvariar en monólogos íntimos y reproches hacia el muerto. A través de sus palabras -las repeticiones temáticas y literales que encabalgan los capítulos y muestran el reflujo constante del pensamiento, los modismos, interjecciones, anhelos y contradicciones- adivinamos primero y descubrimos después, no solamente las vidas de Mario, de Carmen y de las personas que les rodean, sino los espíritus irreconciliables de dos maneras de entender el mundo entre las que media un abismo; ahí está el reflejo entre la España de izquierdas y la de derechas mostrado sin acritud, la modernidad y la tradicción, en los pensamientos de una mujer que, creyéndose educada, es muy sencilla. Epílogo: Habiendo despuntado el alba y llegado la hora de la conducción del féretro al cementerio, un narrador impersonal apunta al legado de aquellas dos Españas enfrentadas, sintetizadas en personas distintas.

¡Ay, pobre Mario! ¡Y pobre también Carmen! La belleza de la novela no esconde la brutalidad de la realidad que describe. Seguiré leyendo a Delibes; ya me han recomendado “El camino”

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H IS FOR HAWK – helen macdonald

¿Es una novela? ¿Una biografía, una autobiografía? ¿Ficción o no ficción? En cualquier caso, se trata de uno de los libros más originales que he leído últimamente.

Helen está devastada por la muerte de su padre. Lentamante, sin querer y sin apenas darse cuenta, se introduce en una espiral de preguntas y autoanálisis. Cetrera experta, un impulso le lleva a adquirir un azor, el ave rapaz más difícil de domar y su obsesión desde muy niña. Obsesionada con la cetrería desde pequeña, Helen ha leído muchos libros sobre este deporte; uno solo no le gustó: “The Goshawk“, de Terence Hanbury White, que describe los patéticos esfuerzos del escritor por entrenar a un azor sin ayuda experta. White, escritor relegado hoy a la segunda categoría de la literatura, fue el autor de los libros que imaginaron la leyenda artúrica tal y como la conocemos hoy en día, incluyendo la figura del mago Merlín en la historia. Inmensamente popular en vida, Helen nos describe a un White inseguro y despreciativo de sí mismo, incapaz de conciliar su anhelo de pertenencia a la alta sociedad británica con su homosexualidad y sus deseos de sadismo. La narración entrelaza la exploración introvertida de los sentimientos de Helen y White, en distintos momentos y por motivos diferentes, al entrenar a sus azores. Helen, tratando de superar la muerte de su padre y su cada vez más acusada soledad; White, intentando dar una razón de ser a sus deseos reprimidos. Y ambos buscando su lugar en el mundo.

El libro obliga a una lectura pausada. Es denso, contiene un vocabulario un tanto curioso, está lleno de reflexiones cotidianas sobre sensaciones y sentimientos, sobre el valor del paisaje como un ente histórico, creado, cuyo valor identitario es tanto o mayor que su valor natural. Es un libro plano en el sentido de que ocurren pocas cosas, como tampoco ocurren en las novelas de, por ejemplo, Virginia Woolf, y también porque carece de grandes finales que permitan terminar la historia de manera clara, tal y como hizo Kafka. Se trata de un viaje a la introversión y al análisis, a un plano del pensamiento que tiene difícil cabida en las novelas, y sin embargo es un libro que no podría considerar filosófico. Es bello y frustrante, contiene reflexiones para subrayar dentro de párrafos densos, incluso farragosos.

Cuando Helen recorría el paisaje pantanoso de Cambridgeshire, recordando su niñez y la figura  de su padre ya desaparecida, yo recordaba mis paseos por aquel mismo paisaje, ahora hace prácticamente un año, inmerso en la búsqueda de una catarsis para depurar mi memoria de mi relación reciente, llegada a su fin. Helen, con su libro, me ha hecho pensar más que disfrutar, y bregar entre sus páginas más que transportarme por ellas. Dos veces lo cogí y dos veces lo dejé, y no fue hasta la tercera que conseguí leerlo entero. Por alguna razón, jamás dudé que fuera a terminarlo, y siempre pensé que contenía lecciones de las cuales iba a extraer algo útil.

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STAG’S LEAP – sharon olds

Sharon Olds escribió este libro a consecuencia de la ruptura de su matrimonio, después de treinta años junto a su pareja. He de confesar que he evitado su lectura durante algún tiempo y, ahora que paso también por una situación dura, quizá a manera de expurgación o de cura o simplemente comprensión, lo he leído de una tacada.

Pese a que su estilo, a veces, se me atraganta un poco (esa prosa exagerada hasta la falta de lirismo, esos encabalgamientos continuos, ese descuido con las asonancias), el poemario me ha gustado -y creo que ayudado- por su sinceridad extrema, sus verdades como puños, su sentimiento y su aceptación, a veces, de lo ilógico. Y sobre todo por su visión sincera de las cosas y por su no callarse nada. También, claro, hay poemas, hay versos, que son una delicia. Me han tocado muchísimo aquellas dos últimas dos últimas estrofas de “Last Look” (and I saw, again, how blessed my life has been, / first, to have been able to love, / then, to have the parting now behind me, / (…) / and not to have lost him when he loved me, and not to have / lost someone who could have loved me for life), o aquellos finales de “Discadied” o de “Slowly he Starts” e infinidad de versos sueltos, afilados como puñales.

Quizá relea sus poemas. No lo sé; resultan tan duros.

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XXXV PREMIOS JOSÉ HIERRO – vv.aa.

978849457007Recientemente se ha publicado el libro que recoge el poemario y el relato corto ganadores, así como los respectivos accésits, de los Premios José Hierro 2016. Es interesante leer obras galardonadas de autores jóvenes y es, quizá, algo a lo que poca gente presta atención. Los temas elegidos aquí son tratados con una cierta originalidad y la edición está, además, bastante cuidada.

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POESÍA VI – fernando pessoa

pessoaPoesía VI. Los poemas de Álvaro de Campos 4” es parte de una excelente colección de AbadaEditores que recopila los poemas de Fernando Pessoa y sus alteregos en volúmenes bilingües muy cuidados y cómodos para leer. Este libro, sexto de la serie y cuarto y último de la obra de Pessoa bajo el pseudónimo “Álvaro de Campos”, está cargado de poemas de una cierta lobreguez, empapados de un cansancio desasosegado e indescriptible y de recuerdos vagos y nostálgicos. También de una exagerada presencia del yo, en términos que a veces recuerdan a Walt Whitman, y de una poética repetitiva en contenido y forma que bien puede calificarse de excesiva, tal y como la adjetiva Cuesta Abad en un prólogo muy completo.

Encuentro irritante la traducción de muchos de los poemas, sin embargo. Me ha parecido que los traductores, Juan Barja y Juana Inarejos, han hecho un esfuerzo por embellecer los poemas, eliminando algunas de las muchas repeticiones, sustituyendo palabras y expresiones por otras sinónimas y ligeramente más complicadas, cambiando la sintaxis ligeramente en ocasiones, de manera que la aparición de más comas sea obligada y, en un caso, incluso añadiendo un adjetivo sin venir a cuento. Lo peor, en mi opinión, es la constante adición de palabras con poco valor lírico que parecen añadirse para “explicar” el poema, eliminando infelizmente dobles significados o volviendo la traducción más sencilla o compleja que la original. Después están las adiciones que intentan elevar el tono dramático; ni sé cuántas veces he leído la palabra “sí”, a secas, entre comas, para sustituir una repetición en el original o, simplemente, porque al traductor o los traductores se les ha antojado. En conclusión, mi irritación ha sido tal que he terminado haciendo uso de mi buen portuñol y leído una buena cantidad de poemas en versión original. Gracias, AabadaEditores, por publicar ediciones bilingües.

escrito en portugués | leído en español