LA IGNORANCIA – milan kundera

Dos checoslovacos emigrados durante el régimen comunista a Francia y Dinamarca, respectivamente, enfrentan con distancia e incluso aprensión la perspectiva del regreso tras el acercamiento de su país a Occidente. Asentados en el extranjero durante veinte años, su respuesta a los acontecimientos históricos difiere de lo que se espera de ellos. ¿Qué significa emigrar y cuánto pesa el amor por el lugar de origen? Durante una narración tan ligera como compleja, Kundera trata de responder esta pregunta con una historia sencilla que se apoya, por un lado, en el mito de Ulises descrito en la Odisea y, por otro, en una etimología de la palabra “añoranza” -sinónimo de “nostalgia”- que deriva de “ignorancia”. La ignorancia del pasado lejano y del presente al que se ha vuelto a la espalda; la memoria que ignora el pasado de los lugares que hemos abandonado y recuerda fragmentos de cómo eran, dando importancia a detalles que nadie ha elegido recordar.

Ay, Kundera, viejo compañero que me has traido otro buen libro para pensar. Me acercé a él sin saber cuánto de mí mismo habría de poner como lector, y lo he terminado con ninguna respuesta y más preguntas que cuando lo empecé.

escrito en francés | leído en español

Anuncios

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA – josé saramago

Hace ya dieciséis días que terminé de leer este libro maravilloso. Poco después me embarqué en un viaje que me llevó a recorrer buena parte de la isla de Honshu en Japón, de Tokio a Hiroshima pasando por los Alpes japoneses y la región de Kansai, y no ha sido hasta ahora, a la vuelta del viaje, que he tomado el libro de nuevo en mis manos para escribir esta reseña.

¿Qué se puede decir de un libro que se ha leído hace algún tiempo en un sitio como éste? La extensión de estos pequeños artículos no permite desarrollar un análisis profundo, mientras que las primeras impresiones se desvanecen con rapidez. Recuerdo que tenía muchas ganas de leer este libro, y que me esperaba algo diferente. Recuerdo también que, al principio, el argumento me recordó a las novelas de ciencia ficción; una catástrofe súbita, una actuación gubernamental, muchas preguntas y ninguna respuesta. Recuerdo que me gustó muchísimo la manera en que los sucesivos protagonistas iban apareciendo, y el estilo llano y analítico de la prosa, no tan llano siempre, que invita a reflexiones constantes con guiños a todo lo que el lenguaje dice de nuestra opinión de la ceguera. La ironía del argumento se volvió pronto oscura; los actos tienen consecuencias, la tragedia es tragedia aunque el narrador evite poetizarla para realzar el horror, y la veleidad humana está siempre presente; también la bondad.

Es un libro raro, un libro donde la ciencia ficción está al servicio de los mejores y peores valores humanos de una sociedad moderna convencional, mediterránea. Ciertamente, me ha parecido un libro muy bueno; es interesante, engancha, está bien escrito, tiene ambición, provoca reflexiones y sentimientos encontrados, y contiene un final donde las respuestas las proporciona el lector. ¿Recomendable? Segurísimo.

escrito en portugués | leído en español

LOLITA – vladimir v. nabokov

Lo, Lola, Lolita, aviesa chiquilla que inspira lástima y desconcierto, muchachita lumia y pervertida, niña al fin. Lolita me ha sorprendido; no es exactamente el libro que esperaba, no lo encuentro pornográfico tampoco. Sí lo encuentro, durante la primera de sus dos partes, algo repulsivo y abominable; falto de vergüenza, conocedor de los ultrajes que va revelando; pero pornográfico, eso no. Vamos descubriendo el amor de un hombre, que va entrando en la mediana edad, con una colegiala. Un amor de verdad; psicópata e ilícito, lujurioso y físico, pero amor al fin. La segunda parte es distinta, histriónica, crítica, menos centrada en revolver las tripas del lector, acostumbrado ya a leer una historia brillantemente amoral.

El estilo es florido, con múltiples referencias culturales y, sin embargo, fluido. Lleno de digresiones, de citas en francés, de una ocasional palabra de origen alemán, de juegos de palabras. Modernista, dicen. La edición que he leído, la de Seix Barral de 1983, es una traducción buena y neutra, aunque decididamente no española; me atrevo a decir que es mejicana.

En un epílogo escrito en 1956, Nabokov declara que el objeto de su novela es el placer estético mientras deniega comentar el tema. Pues bien, el placer estético que produce la novela y el tema que desarrolla son, en mi opinión, antagónicos. De manera que, leyéndola, se produce la paradoja de tener sensaciones agradables derivadas del estilo y desagradables, del tema. Es algo curioso. ¿Es una buena novela? Oh sí, ¡leedla!

escrito en inglés | leído en español

HIROSHIMA MON AMOUR – marguerite duras

Me encanta la colección de clásicos contemporáneos que Seix Barral fue sacando a mediados de la década de 1980, y que mi madre fue adquiriendo -y leyendo- número tras número. Cuando vuelvo a casa, muchas veces leo uno o varios tomos, y prácticamente todos me han llegado muy hondo. En esta ocasión decidí leer esta obra de Marguerite Duras. Una obra extraña porque se trata de un guión de cine. Había leído teatro antes; pero, ¿cine? Esto era algo nuevo.

Duras publicó el guión de la película homónima, incluyendo las partes que no fueron utilizadas y las descripciones de personajes y lugares. El efecto para un lector que, como yo, no esté acostumbrado a leer guiones de cine, es cuanto menos curioso. La obra es sencilla, como no puede ser de otra manera en este formato. Es también poética, y nos avisa de antemano de lo que va a suceder sin que impida disfrutar de lo que ocurre; estas dos cualidades son, quizá, más propias de la literatura que del cine. Me doy cuenta de que esta apreciación es discutible.

La obra trata de un adulterio, una aventura de una noche entre dos personas casadas, en la Hiroshima reconstruida después de la guerra. A propósito del adulterio, el siguiente diálogo me pareció bastante agudo: “-Soy de dudosa moralidad, ¿sabes? / Sonríe. / -¿A qué llamas tú una dudosa moralidad? / Tono muy ligero. / A dudar de la moralidad de los demás“.

Me ha gustado. Acaso me ha gustado de una manera extraña que no alcanzo a definir. Hablo, claro, de la historia misma. Leer cine me ha gustado también, de una manera extraña que sí puedo explicar; porque es diferente a mis lecturas habituales, porque la lectura es fresca y directa, y se centra en las pocas cosas que uno debe imaginar. Supongo que el siguiente paso es ver la película.

escrito en francés | leído en español

LANCE – vladimir nabokov

Mi primera aproximación a Nabokov (Ay, “Lolita”, cuánto tiempo llevas en la estantería) ha sido a través de la colección ultrabarata Penguin Modern, cuyo título número 49 contiene tres de sus relatos: “The Aurelian“, escrito originalmente en ruso, “Signs and Symbols” y “Lance“, cuya factura original en inglés, ya que ha sido también mi idioma de lectura, es palpable y, en el caso de “Lance“, a cada línea.

The Aurelian” me ha gustado lo justo. Me ha costado un poco meterme en la historia y, si bien aprecio la originalidad en el modo de contar la frustración de las perspectivas vitales en el Berlín de entreguerras, a través de un tendero de mariposas disecadas que, en lugar de venderlas, lo que de veras desea es ver mundo y atraparlas por sí mismo, no ha llegado a convencerme del todo. El final, cruel, me ha dejado un sabor agridulce, aunque me cuidaré mucho de revelarlo.

Signs and Symbols” es un relato fundamentalmente triste que me ha cogido por sorpresa. Creo que no he llegado a digerirlo del todo. Muy corto, muy sencillo y muy duro.

Lance” es harina de otro costal. Con un estilo florido y ágil, haciendo uso de un sinnúmero de juegos lingüísticos y tópicos, Nabokov nos presenta un relato de ciencia ficción, que es apenas ciencia ficción y que no trata, en realidad, de ciencia ficción sino de personas, como los otros relatos del volumen; y que tiene la ambición de criticar al conjunto del género para reescribir sus bases -esto es, su temática de fondo y estilo- en unas pocas líneas; se da la paradoja de que Nabokov denosta la ciencia ficción por mala literatura mientras, a su vez, crea buena literatura utilizando ciencia ficción. Aunque no comparto la enmienda a la totalidad del género de Nabokov, el relato es brillante. Una pega: su protagonista es un adolescente. Tanto hincapié en desmontar tópicos y su figura central cae en uno de los tópicos principales. Una pega menor, después de todo.

Y “Lolita“, ¿para cuándo?

escrito en ruso e inglés | leído en inglés

LOS DETECTIVES SALVAJES – roberto bolaño

Cuando yo tenía veinte o veintiún años y devoraba poesía y novela latinoamericanas, le expresé a un amigo mi intención de leer a Bolaño. Resultó que él leía en ese momento un libro de Bolaño y, celoso de sus lecturas sin venir a cuento, como si leer los mismos títulos fuera pecado, me dijo que su mejor amigo y Recomendador Oficial de Libros, amén de excelente crítico oficioso, le había dicho que Bolaño era lo más y que no hacía falta leer ni a Borges ni a Cortázar porque ya estaban contenidos en Bolaño. Por supuesto, mi amigo no había leído ni a Borges ni a Cortázar y yo, que los admiraba con toda mi alma, le cogí una tirria inmerecida a Bolaño que me alejó de sus novelas durante años. Hay libros así, que odias porque a alguien le gustaron o le disgustaron. Algún día quizá supere mis odios y lea a Shakespeare…

A lo que íbamos. “Los detectives salvajes” es una novela abierta, formalmente experimental, estilísticamente llana -que ni mucho menos simple- y mezcla de varios registros. Y sobre todo larga, muy larga. La primera y la última parte son el diario de García Madero, un aprendiz de poeta que se junta con el grupo autodenominado real visceralista. Entre parte y parte del diario se sucede una enorme digresión contada a base de entrevistas que cubren tres continentes y unos veinte años. ¿Hay algo de Borges? Sí, algo hay, aunque ni mucho menos tanto como para que todo Borges esté contenido en el libro. Bolaño más bien parece querer despegarse de la influencia de Borges. Y de Cortázar, otro tanto.

El libro es una delicia. Da pie a la risa, a ponerse cachondo -porque al principio hay sexo para todos los gustos-; luego, a la reflexión, a la tristeza. Es surrealista. Juega con las emociones y la experiencia del lector para hilvanar los hilos que sujetan las tramas. Es mentiroso y desvirtúa la realidad cuando le parece. Al parecer, también contiene muchos elementos biográficos del autor. Es quizá una fiel realidad del Méjico de mediados del siglo XX. Porque si hay un lugar que queda retratado en el libro más que ningún otro es Méjico y, más en concreto, Ciudad de Méjico; la ciudad y sus gentes, la pobreza decente, el cambio de generación, el crecer en aquel lugar y aquella época siendo un un joven, una joven, pobre y con aspiraciones literarias aumentadas; con el ímpetu y la creencia de poder reformar el mundo -reformar la poesía- y ponerla patas arriba. Es un golpe de realidad; si en época de Bolaño el realismo mágico estaba agotado, “Los detectives salvajes” es quizá la vuelta de la magia al realismo. La magia que se agota y se da de bruces contra la realidad. El libro es una delicia.

¿Qué diría Borges? Probablemente y a la vista de la vasta extensión de la novela, que de Bolaño hubiera preferido sus relatos cortos. Pero como yo no soy Borges, diré que el libro me ha encantado. Por ponerle una pega, diré que el final me lo esperaba. Lo esperaba ya desde mucho antes; quizá desde la mitad del libro o quizá desde el comienzo de la segunda parte. Pero el final es una mera excusa. Si es que hay un final.

escrito en español | leído en español

CORAZÓN TAN BLANCO – javier marías

No he querido saber, pero he sabido“. El arranque del libro provoca ya un escalofrío y sintetiza su espíritu: la ignorancia, el conocimiento; apenas unas pocas palabras después, aún parte de la misma frase rápida y rebuscada y pensada para atrapar al lector, “no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas” -el matrimonio como otro de los grandes temas del libro- y, sin dar por finalizada la frase, “se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre“, la muerte y la familia, últimos grandes temas de la novela.

Una narración atrapante y excesiva. Excesiva hasta encandilar y, al cabo de unas pocas páginas, odiar. Entendí perfectamente por qué hay quien detesta a Marías. Pensé que un estilo tan abigarrado y barroco -algunos dirían tan refinada y contemporáneamente español- no podría prolongarse más allá de las cincuenta páginas sin comenzar a soltar lastre. Y así fue; llegado al punto de odiar el estilo Marías, las repeticiones comenzaron a espaciarse y, si bien los vaivenes de la historia siguieron la misma línea, me pareció que el estilo del autor se relajó un tanto, alejándose del preciosismo florido e hiperrealista del principio para concentrarse en la historia.

Ahí, en la historia, yace en mi opinión el valor más palpable de este libro por doble motivo. Primero, porque armar una trama mediante una serie de anécdotas y hechos circunstanciales vagamente relaccionados, algo común, aunque tratado de otro modo, en las novelas de detectives, me ha parecido bastante original. Segundo, porque la habilidad de Marías para usar ciertas palabras e imágenes y anticiparse a las sensaciones que crean, así como ligeros saltos temporales, el uso de la ignorancia y el azar, y una reminiscencia sutil del stream of consciousness, crean una serie de sensaciones en el lector -o al menos las han creado en mí- que enriquecen la novela.

Aun tomándome la lectura como un juego, precisamente por la serie de anécdotas y hechos vagamente relacionados, casi relatos en sí mismos y sin embargo, cuyas imágenes tanto sentido cobran en el desenlace, la atención y la intriga han sido constantes. Desde luego me ha gustado. Mucho. No sé si tanto como para encumbrar a Marías al Olimpo de la literatura contemporánea como hacen en algunas partes -hay tantos escritores, y tantos tan buenos-, pero suficiente como para tenerlo en alta estima. Y sobre todo y más importante, he disfrutado muchísmo de la lectura.

escrito en español | leído en español