BRIDE OF ICE: NEW SELECTED POEMS – marina tsvetaeva

A. me recomendó leer  a Tsvetaeva y yo, que jamás había oído hablar de ella, le pedí que me prestara algún libro. Pero A. es italiana y yo no hablo italiano, así que la cosa quedó ahí. Apenas unos pocos meses después y de pura casualidad, me topé con esta antología en inglés cuya traducción, además, viene avalada por por la Poetry Book Society.

Los primeros poemas no me gustaron. Tsvetaeva comenzó a escribir muy joven y pronto se hizo un nombre en su Rusia natal. A mí todo me resultaba complicado en sus poemas; me parecían un batiburrillo de imágenes y figuras con, además, multitud de referencias a cuentos y leyendas rusas acerca de las que no sé nada. Mi impresión es que había demasiado; demasiado de todo, demasiada ficción y demasiados saltos. Así, en general.

La traducción no ayudaba y me empecé a preguntar por qué venía recomendada por la Poetry Book Society, así que me puse a leer las notas de traducción que aparecen al comienzo y al final del libro. Fue un acierto. Aunque no son ni mucho menos extensas, el mero hecho de entender que la métrica y muchos de los efectos poéticos de Tsvetaeva tiene la sintaxis como base, ayuda. Recordé que el ruso tiene 6 casos gramaticales y esto es imposible de traducir al inglés. Además, por lo que sé de otros idiomas eslavos, es probable que sea muy versátil, de manera que el orden de los sintagmas es increíblemente flexible y cada organización predispone una impresión estética distinta. Esto, de nuevo, es intraducible al más rígido inglés en muchos casos. Había más, y lo leí todo. Después leí la biografía de la autora (muy interesante) y volví a la lectura de sus poemas con una comprensión y una paciencia mayores.

Y se obró el milagro. Poco a poco me fueron gustando más. He de decir que no disfruté demasiado con “On a Red Horse“, ciclo poético de uno de cuyos versos se extrae el título del libro. Me sorprendieron, aunque no me gustaron mucho, los poemas extraídos de “Girlfriend“, que fueron escritos entre 1914 y 1915 y abordan el amor lésbico. Sí disfruté, y mucho, con los ciclos poéticos “Poem of the Mountain“, “Poem of the End” y “Poems to a Son“,  y con el poema suelto “An Attempt at Jelousy”, que me parecieron lo mejor de esta antología. Los dos primeros ciclos y el poema suelto hablan del final del amor, del sentimiento de pérdida y de las ganas de volver a algo que ya no está. Creo que Tsvetaeva fue una maestra en transmitir estos sentimientos. Acaso escribiera para purgarlos.

escrito en ruso | leído en inglés

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GRANTA 131. THE MAP IS NOT THE TERRITORY – vv.aa.

Granta es una revista creada por la universidad de Cambridge que pretende ser referente de las nuevas tendencias literarias y aúna la ficción con la poesía, el ensayo, la crónica, el teatro y la fotografía. Este número es el primero que leo y me llamó la atención porque su título me recordó a The Map and the Territory (“El mapa y el territorio“), de Michel Houellebecq. Nada más lejos de la realidad, pues el título parece ser mera coincidencia. Como aclara su introducción, “The phrase was coined by the scholar Alfred Korzybski in the early 1930s (…) [and] the pieces in this issue of Granta are all concerned, in one way or another, with the difference between the world as we see it and the world as it actually is“.

He encontrado en esta revista relatos de gran calidad, la mayoría de los cuales me han enganchado desde el principio. “The Gentlest Village” de Jesse Ball, extracto de su novela “A Cure for Suicide“, es un interasante diálogo entre alguien que descubre el mundo tras haber perdido la memoria y su maestra; temas mundanos están enfocados desde la inocencia y la curiosidad de maneras que atraen por chocantes. “Dreamed in Stone“, de Jon Fosse, cuenta con un gran componente lírico que toma de base una avalancha que nadie ha visto. “Her Lousy Shoes“, de Tracy O’Neill, es un relato que me ha parecido muy americano; de alguna manera me ha recordado a las novelas de Updike. Critica con ironía mordaz las modas que en este siglo XXI invitan a mejorar sin descanso, física, mental y saludablemente. Aunque me costó entrar en la historia, terminó por ser una de las que más me ha gustado e invitado a reflexionar. “The Florida Motel” es un relato algo más duro firmado por Kevin Canty. Cuenta la visita de una viuda al lugar donde murió su marido y sus trabajos para descubrir algo más sobre la vida de este último. “Nothing Ever Happens Here“, de Ottessa Moshfegh, relata la historia de un joven de Utah que se dirige a Los Ángeles para tratar de convertirse en un actor exitoso, prestando atención a su inmadurez y a su curiosa combinación de ambición y resignación. Finalmente, “The Buzzard’s Egg” es una bella parábola de China Miéville sobre la guerra y la derrota.

Las obras de no-ficción no se quedán atrás en intensidad y quizá sean lo mejor de este número de Granta. La mayoría son muy duras de leer. “Life and Breasts“, de Ludmila Ulitskaya, relata la odisea de la autora para operarse y recuperarse tras ser diagnosticada de cáncer de mama. Es también una crítica a la corrupción del sistema de salud ruso. “Mother’s House“, de Raja Shehadeh, es una invitación a reflexionar sobre la eutanasia desde la perspectiva de un hijo que desea que su madre tenga una muerte digna. “After Zero Hour“, de Janine di Giovanni, narra experiencias de la periodista y gente de su entorno en Bagdad antes, durante y después de la guerra de Iraq; recoge la frágil razón de ser de la nación iraquí y explica por qué la guerra ha dividido a los iraquíes y ha destruido, probablemente, ese concepto. “The Battle for Kessab“, de Charles Glass, es una interesante crónica de la asombrosa invasión turca a Kessab durante la todavía vigente guerra de Siria. Kessab es la única ciudad siria de mayoría armenia y le sirve a Glass para repasar la historia reciente del pueblo armenio.

Los poemas recogidos en este volumen me han parecido de calidad inferior a las historias ya mencionadas. Me han hecho sonreír y contienen algunos hallazgos formales, pero no me han obligado a pararme a releerlos ni se han fijado a mi memoria ni me han sorprendido demasiado. Con esto no quiere decir que sean malos, sino que algunos de los relatos y la mayoría de obras de no-ficción han sabido llegar más hondo. Son obras de John Ashbery, Kathryn Maris, Peter Gizzi y Sandra Simonds.

Respecto a los dos reportajes fotográficos contenidos aquí, me ha gustado mucho “Traces II“, de Ian Teh, que documenta las consecuencias de la contaminación a lo largo del curso del río Amarillo en 2014 con bellísimas fotografías desvaídas acompañadas de textos breves. “Observatoires“, de “Noémie Goudal, explora la emoción estética de formas arquitectónicas brutalistas sacadas de contexto.

Además de estas obras, Granta 131 incluye una obra teatral, “Krapp Hour (Act 2)“, de Anne Carson. Empezando por el título, estamos ante un experimento formal que parece tratar de expandir los límites del lenguaje y de la inteligibilidad del mensaje. Está también “The Archive“, de Sebastià Jovani, que presenta un método para analizar narraciones de ficción de manera visual.

En conjunto, Granta me ha parecido un hallazgo maravilloso. Encuentro muy interesante la mezcla de géneros y de idiomas, pues aunque la revista se publica íntegramente en inglés, recoge historias escritas originalmente en varios idiomas y provenientes de diversas partes del mundo. Me parece una lectura muy recomendable e intentaré conseguir otros números.

escrito en inglés, noruego, español, ruso | leído en inglés

KASYAN FROM THE BEAUTIFUL LANDS – ivan turgenev

411dYIJL9EL._SX343_BO1,204,203,200_Penguin Classics tuvo la brillante idea de publicar clásicos cortos de la literatura de ficción y de no ficción en finas y elegantes publicaciones de bolsillo a meramente 80 peniques (más o menos 1,08 euros en octubre de 2015).

Este librito incluye dos relatos cortos de Turgenev, “District Doctor” y “Kasyan from the Beautiful Lands“. Aunque el plato fuerte es el segundo, creo que he disfrutado más el primero. “District Doctor” es más rudo, más simple. Cuando empecé a leerlo me maravillé del lenguaje sencillo y bien hilado. La historia me gustó también; es, al igual que el segundo relato, una reflexión, no hay una conclusión inmediata o aparente. “Kasyan…” es más lírico, más extraño; no resulta fácil para un lector contemporáneo entender su argumento. Hay como retazos que indican problemas sociales de una Rusia que hoy desconocemos.

En conjunto son dos relatos geniales a un precio también genial.

escrito en ruso | leído en inglés

EL JUGADOR – fiódor m. dostoyevski

9788467024203Empezó -¿lo digo? ¿lo digo?- decepcionándome. Me acordé de cuando Hemingway, en París era una fiesta, dice algo así como que Dostoyevski escribe fatal y aún así engancha a todo lector. Pensaba que escribir mal sí, enganchar, nada. Enseguida me di cuenta de que la traducción (esta vez diferente a la de la imagen) era o muy mala o muy antigua o ambas.

El libro fue ganándome poco a poco y al final me ha encantado. Me gustan la trama, el desarrollo y el desenlace. No me he quedado pegado a las páginas pero lo he leído bastante rápido. Sus personajes y atmósferas están algo enrarecidos; las mujeres son malas malísimas (Dostoyevski, a juzgar por esta narración, pudo haber sido un misógino de cuidado ya que los personajes femeninos son auténticas brujas), los hombre son todos imbéciles y pasionales; y en fin, todo es amor, juego e interés. Me ha dado la impresión de ser algo así como un preludio de El gran Gatsby donde todo es, si cabe, más falso y mezquino.

Un libro fácil de leer y entretenido para, creo, prácticamente todo el mundo.

escrito en ruso | leído en español

LA CASA DE MATRIONA – alexandr solzhenitsin

447678Novela corta de estilo sencillo y aires de parábola. Matriona es una mujer mayor que vive en una pequeña aldea sin afanes materialistas y que destila bondad en todo lo que hace. La vamos conociendo poco a poco a través del narrador, un forastero que busca instalarse en la aldea y es conducido a su casa, pues Matriona es la única que tiene a bien acogerle.

Poco más puede decirse sin destripar la historia, bonita y fácil de leer. Puedo decir que me ha enganchado. El aire que impregna la historia, en especial en lo referente a los trámites burocráticos y la dejadez institucional, tiene algo de kafkiano. Unido al tema del tren, recuerda un poco a Nunca cometemos errores, del mismo autor. Algo en el estilo y su condición universalizadora me han hecho recordar La muerte de Iván Ilich, de Tólstoi.

En suma, una novela sencilla y brillante que, aunque no ofrezca nada en proporciones desmesuradas, tiene ese encanto y esa gracia propias de la mejor novela corta.

escrito en ruso | leído en español

LA MUERTE DE IVÁN ILICH – león n. tolstói

3420Me parece como si esta historia la hubiera leído y visto en pantallas muchísimas veces, aunque es posible que esta novela fuera de las primeras en presentarla.

La narración de Tolstói es terrible, opresiva, y da qué pensar. Como en Crónica de una muerte anunciada, Iván Ilich muere al comienzo de la historia y el autor cronica los acontecimientos que desembocan en su muerte hasta que lo vuelve a matar. Como en El enfermo imaginario, los médicos son meros ilusionistas que buscan hacer dinero. Nadie quiere complicarse la vida pensando en algo tan funesto como la muerte, y sólo buscan en la de Iván Ilich el empleo que dejará vacante y el dinero heredado. Sus amigos y familia, incapaces de congraciarse con él, viven su empeoramiento con fastidio. Él no lo entiende, y tampoco entiende por qué tiene que sufrir. Y en mitad de su sufrimiento se replanteará si su vida, a su parecer del todo correcta, buena y decorosa, no hubiera sido mejor empleada de otra manera.

El realismo de Tólstoi toca muchos temas de la psicología humana, muy pocos de los cuales nos gusta admitir. Busca, a ratos, la ironía; cosa que se agradece mucho en una narración tan plúmbea. El estilo (o la traducción -correspondiente con la portada que muestro) es sencillo y huye de florituras.

Ésta es la primera novela que leo de Tólstoi. En algún momento espero leer también Ana Karenina y Guerra y Paz. Para -los que como yo- se asusten de tomos colosales, esta novela corta puede ser una buena opción, ya que apenas supera las 70 páginas.

escrito en ruso | leído en español