ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT – erich maria remarque

Prohibida por el nazismo y erigida después en gran éxito de Hollywood, esta novela con tintes autobiográficos desarrolla la historia de Paul Bäumer, un adolescente que, junto a toda su clase, se ve enardecido por las arengas patrióticas de su maestro y termina por alistarse en la infantería alemana como voluntario. La Primera Guerra Mundial, la guerra que puso un antes y un después al modo de hacer la guerra, había comenzado.

A través de un narrador que, debido en parte a su corta edad y en parte a la situación, no puede formarse opiniones coherentes acerca de la situación que le rodea. Alejado en general de pensamientos políticos y de la justificación bélica de uno u otro bando, relata en primera persona la vida en los campos de entrenamienta, en los campamentos, las trincheras. Relata también la experiencia del permiso temporal y del hospital militar. Las imágenes son siempre duras y a veces durísimas; a veces son también graciosas y, según dicen, siempre bastante realistas. Los soldados forman piña para sobrevivir y aprovechan cualquier oportunidad que les permita reírse de la guerra y evitar enajenarse. Los pensamientos de Bäumer confrontan la sociedad, la de sus padres, que permite que una generación entera se pierda, tanto para los muertos como para los sobrevivientes, y la acusa de ignorancia, al desconocer por completo adónde envían a sus jóvenes en una guerra que cada día carece más de significado.

He leído el libro en inglés. Como nota curiosa, me ha hecho gracia darme cuenta de algunas traducciones literales vertidas desde el alemán al inglés; ahí está ese constante “dog tired” (“Hundemüde“), tan habitual en alemán pero tan raro en inglés. En fin, parece que en todos los idiomas a los traductores se les escapan cosillas.

Es una novela dura que me ha atrapado por momentos. A veces me ha hecho reír, muchas otras me ha revuelto las tripas y algunas, con la inocencia de su narrador muchacho, me ha sacado una sonrisa. No sé si en conjunto me ha gustado. Es una de esas historias que, por duras, deben madurarse.

escrito en alemán | leído en inglés

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2016 en libros

2016 trajo consigo varias sorpresas, buenos y malos momentos, nuevas sensaciones, dudas y alegrías. Durante los primeros cinco meses del año leí poco, tan sólo 7 libros, 4 de los cuales fueron bien cortitos. ¡Pero qué meses! Tuve muchísimo trabajo, aceleré mi estudio del idioma alemán tras ser aceptado en el Goethe Institut, empecé a hacer pinitos con la lengua checa, asistí a dos conciertos increíbles y, sobre todo, viajé. Durante esos meses aproveché, como en los tres años anteriores, todo mi tiempo libre para conocer nuevos lugares. Visité rincones de Inglaterra que todavía no conocía y revisité otros. Visité Escocia, Alemania, Francia, República Checa, Eslovaquia y Austria. En algunos sitios compré libros y otros los miré desde la perspectiva de libros que había leído. Y en mayo, después de tanto viaje, me mudé de casa y me traje mis libros conmigo.

El resto del año fue más pausado y hubo más tiempo para leer. Los viajes, salvo dos largos viajes a España, se convirtieron en pequeñas escapadas, muchas de ellas para hacer senderismo con algún amigo. Leí más y escribí más, y hasta gané el segundo puesto en un concurso literario y publiqué una ilustración y un poemario. Hubo entonces muchos más libros, 27, leídos en trenes camino de algún lugar desconocido, en el parque o tumbado junto a una piscina, en autobuses, en el metro y, si lograba que no me venciera el sueño, en la cama. Y leía en alemán, según mi lectura en este idioma se volvía más fluida, en gallego, porque tenía morriña de mis años en Galicia, en inglés, porque gran parte de la literatura a la que tengo acceso es anglosajona, y en español, porque es mi lengua materna y la disfruto como ninguna otra.

La mayoría de los libros, 17, los leí en inglés; justo el 50%. Leí, una vez más, un batiburrillo de géneros: novela, relatos cortos, ensayo histórico, crónica periodística, divulgación, poesía, teatro y novela gráfica. Esta vez no toqué todos los continentes, ya que no leí a autores africanos ni tampoco oceánicos, aunque sí a autores de algunos países poco occidentalizados como Albania o la antigua Persia. Fue un año de un cierto tono político hispano; ahí están El holocausto español, La barraca y O lapis do carpinteiro, y aunque disfruté muchísimo estas historias, junto con la si cabe más política Palestine, tras leerlas necesité un descanso de tan rabioso que me pusieron. Aunque, incluso con ésas, nada más empezar 2017 me he metido entre pecho y espalda Muerte accidental de un anarquista…, ¡para no quejarse!

2016 ha sido también un año en que he leído más que en 2015, aunque no que en 2014. A veces leer más es bueno y otras no tanto porque, ¡hay tantas cosas que disfrutar!

De 2017 espero libros estupendos. Y espero también vivir un año tan bonito e interesante que traiga mucho más que libros.

THE CHIMES – charles dickens

51LsSM3o9qLDickens escribió una serie de novelas inspiradas en la Navidad, la primera de las cuales fue la famosísima “A Christmas Carol” (“Cuento de Navidad“), que todos conocemos, si no por otra cosa, por sus versiones televisadas cada Navidad. “The Chimes” es, quizá, un poco más de lo mismo. El inicio se parece de algún modo a la primera novela de la serie en la manera de presentar a los personajes e introducir la historia; de igual manera se describe el dúo riqueza-pobreza, con similar tipo de lenguaje, en apariencia sencillo y ágil, aunque con gran cantidad de cultismos y traslaciones directas del lenguaje hablado que lo hacen bascular entre la poesía y el discurso más prosaico.

La excusa o recurso que da sentido a la novela es también parecido a su predecesora; unos fantasmas, esta vez personados en las campanas de una iglesia, transportan al protagonista a un futuro en el que le hacen ver cosas de las cuales extraer una lección. Me ha parecido que, esta vez, la narración es más pobre. En “A Christmas Carol” me estremecí; de verdad llegaba a dar miedo. No he tenido esa sensación con “The Chimes“, a pesar de los muchos adjetivos que la sugerían. Me parece que esta lectura puede ser adicional a la anterior, siendo la anterior la principal. Por eso, probablemente, es un clásico.

escrito en inglés | leído en inglés

 

2015 en libros

¿Cómo describir 2015 en libros, cuando ha habido tantas otras cosas? Acaso la mejor descripción que pueda hacer del año se desprenda de los libros que no he leído. Han sido menos libros que en 2014 (un 28,6% menos); y es que he pasado mucho más tiempo viviendo que leyendo. La poesía, antes tan presente para mí, se ha ausentado de mis lecturas; acaso sea porque ha entrado en mi vida. En 2015 he viajado a lugares de 7 países, me he maravillado con lo que la gente es capaz de ofrecer y, también, he leído algunos buenos libros.

De éstos, un 56% ha sido ficción; algunos puntos superior al porcentaje de 2014, a su vez ligeramente superior al de 2013. Un 32% de mis lecturas fueron de no ficción, y sendos 4% corresponden a las categorías de poesía, teatro y tebeo o novela gráfica.

¿Por idiomas? Bien, he leído un 52% de los libros en español, cifra escasamente inferior a del año pasado y superior a la de 2013. El inglés fue mi segunda lengua de lectura con un 44% y el alemán queda tercera con un 4%. En 2015 no leí ningún libro en gallego o neerlandés.

Un 16% de las lecturas fueron electrónicas. Se me ha estropeado el e-reader, ¡quiero renovarlo!

En cuanto a periodos históricos, aunque esta categoría es sumamente arbitraria, no leí nada anterior al siglo XIX. Un 20% corresponden a este siglo, otro 20% a la primera mitad del XX, un 40% a la segunda y un 20% al siglo XXI.

Finalmente, y pese a que es también una categoría arbitraria, dado que la extensión de los países y la percepción de la(s) nacionalidad(es) que los habitan varía con el tiempo, leí a autores procedentes de 12 países, entre los que destaca Estados Unidos con un 24% de autores cuyas obras leí durante el pasado año. En total cuento 8 autores americanos y 16 europeos (si bien he incluido aquí a Camus).

Conclusiones:

Ha sido un año de grandes vivencias, donde algunos libros han contribuido también a tomarlas desde nuevas perspectivas. He terminado algún libro todos los meses; aunque otros años he leído más, también lo he hecho con mayor concentración en ciertos meses del año, no terminando ningún libro en otros.

Las lecturas de 2015 han sido todas contemporáneas. Quizá debería tratar de incluir también algunas anteriores. Mis principales idiomas de lectura siguen siendo el español y el inglés, lo cual es normal porque son los idiomas en los que me encuentro más cómodo leyendo, precisamente por ese orden. Me gustaría, con el tiempo, leer cada vez un poco más en otros idiomas, especialmente alemán. También veo que me he centrado mucho en las lecturas occidentales, algo que quizá distorsiona o centraliza mi manera de pensar. Si tuviera que elegir una obra sola que me haya influido, creo que escogería Maus. No esperaba que fuera tan bueno.

Veremos qué depara 2016. Como siempre, que el año traiga buenos libros… ¡y que los libros no sean lo mejor del año!

2014 en libros

Publico la reflexión sobre los libros leídos el año pasado con un retraso propio del pasarlo bien. 2014 se ha destacado por muy buenas lecturas; así y todo he cumplido mi mayor objetivo: ¡las lecturas no han sido en absoluto lo mejor del año!

2014 ha sido un año novelesco. Un 51,43% de mis lecturas fueron novelas. Creo que hacía años que no sucedía así, ya que mediada la universidad comencé progresivamente a leer más poesía y relato corto en detrimento de la novela. También ha sido el año de mi paso a la lectura electrónica, habiendo leído un 65,71% de los libros en mi e-reader. El resto de resultados, más asépticos, los escribo comparados con los de 2013. Verde para 2014, granate para 2013. Téngase en cuenta de que escribo porcentajes y no valores absolutos para poder evaluar mis tendencias lectoras; en 2014 leí más que el año precedente.

Por idiomas, leí un 54,28% español (48,4%), 42,86% inglés (38,7%), 2,86% gallego (6,45%) y 0% neerlandés (6,45%). Lingüísticamente no salgo muy bien parado. He leído mucho más en español e inglés que el año anterior, pero menos gallego y nada en neerlandés (ni en alemán).

Por épocas, he leído un 2,86% del siglo XVII (3,25%), 0% del XVIII (3,25%), 11,43% del XIX (3,25%), 25,71% de la primera mitad del XX (32,20%), 42,86% de la segunda (19,35%) y un 17,14% de este siglo (38,70%). Salvando las diferencias, no veo distancias significativas con lo leído en 2013.

Por géneros, devoré un enorme 57,14% de ficción (45,17%), 22,86% no ficción (25,80%), 17,14% poesía (22,58%) y 2,86% teatro (6,45%).

Este año la mayor cantidad de libros fueron escritos por manos estadounidenses con un 31,43% (España, 22,58%).

Y quizá lo más interesante: por dispersión geográfica leí obras de autores nacidos en 18 países distintos (13), de los cuales son 8 europeos (10), 5 americanos (2), 2 asiáticos (1), 2 africanos (0) y 1 oceánico (0). ¡En este índice sí que puedo decir que me he superado!

Conclusiones:

Lo he pasado estupendamente leyendo. Ha sido un año de lecturas muy amenas e interesantes y, si tuviera que arriesgarme a elegir un solo título, con el que más he disfrutado, creo que escogería Si una noche de invierno un viajero… de Italo Calvino. Con él me he reído, maravillado, emocionado y enganchado.

Sigo leyendo mucho en español. No creo que eso sea malo en sí, aunque me gustaría mantener mi porcentaje de lectura en español por debajo del 50% e idealmente del 40%, y dedicarle más tiempo a otros idiomas. He aumentado, sin embargo, el número de mis lecturas en inglés. Donde he hecho un mayor avance ha sido en la dispersión geográfica; aún así las lecturas europeas siguen pesando mucho. ¿Podré tender a la equidad continental -sería deseable- en 2015?

Para acabar, y aunque tarde, feliz 2015… ¡y que las buenas lecturas, por muy buenas que sean, no sean lo mejor del año!