HIROSHIMA MON AMOUR – marguerite duras

Me encanta la colección de clásicos contemporáneos que Seix Barral fue sacando a mediados de la década de 1980, y que mi madre fue adquiriendo -y leyendo- número tras número. Cuando vuelvo a casa, muchas veces leo uno o varios tomos, y prácticamente todos me han llegado muy hondo. En esta ocasión decidí leer esta obra de Marguerite Duras. Una obra extraña porque se trata de un guión de cine. Había leído teatro antes; pero, ¿cine? Esto era algo nuevo.

Duras publicó el guión de la película homónima, incluyendo las partes que no fueron utilizadas y las descripciones de personajes y lugares. El efecto para un lector que, como yo, no esté acostumbrado a leer guiones de cine, es cuanto menos curioso. La obra es sencilla, como no puede ser de otra manera en este formato. Es también poética, y nos avisa de antemano de lo que va a suceder sin que impida disfrutar de lo que ocurre; estas dos cualidades son, quizá, más propias de la literatura que del cine. Me doy cuenta de que esta apreciación es discutible.

La obra trata de un adulterio, una aventura de una noche entre dos personas casadas, en la Hiroshima reconstruida después de la guerra. A propósito del adulterio, el siguiente diálogo me pareció bastante agudo: “-Soy de dudosa moralidad, ¿sabes? / Sonríe. / -¿A qué llamas tú una dudosa moralidad? / Tono muy ligero. / A dudar de la moralidad de los demás“.

Me ha gustado. Acaso me ha gustado de una manera extraña que no alcanzo a definir. Hablo, claro, de la historia misma. Leer cine me ha gustado también, de una manera extraña que sí puedo explicar; porque es diferente a mis lecturas habituales, porque la lectura es fresca y directa, y se centra en las pocas cosas que uno debe imaginar. Supongo que el siguiente paso es ver la película.

escrito en francés | leído en español

TEATRO (1) – breve reseña

Este cuaderno de bitácora tiene una sección prácticamente vacía dedicada al teatro. Si bien creo firmememente que la dramaturgia contiene valores inherentes a su lectura, lo suyo es ver las obras en escena. Hasta hace unos dos años podía contar con los dedos las obras de teatro que había visto. Todo eso cambió más o menos de repente y ahora, de media, veo representar una obra a la semana. No le hago ascos a casi nada: obras clásicas, versionadas y modernas; teatro de masas y alternativo; conceptos tradicionales, espectáculos, conciertos con lectura teatralizada, musicales, fusiones de teatro con medios audiovisuales; salas de teatros de concepción clásica, modernas y actuaciones al aire libre. Sobre los escenarios teatrales escucho también música clásica, opereta y ópera. Casi todo en Londres, la ciudad donde he descubierto el teatro. Y casi todo en inglés, aunque también obras sueltas en español y alemán. He decidido recordar algunas de las obras que he visto en los últimos dos años y plasmar aquí mis impresiones. Porque hay obras que no debería olvidar.

Si tuviera que elegir una obra, una sola, que haya tocado todas mis fibras, creo que ésa sería The Inheritance (Part I), la primera parte de una monumental obra escrita por Matthew López y dirigida por Stephen Daldry basada en la novela “Howards End” de E. M. Forster, escritor al que todavía no he tenido el gusto de leer. Arrolladora, chocante, profunda, superficial, actual y morbosa, la obra comienza con una suerte de clase en que unos chicos aprenden a escribir. El posible tema de sus escritos lleva a la comparación entre el mundo que hoy se han formado los hombres homosexuales y aquél que vivió la generación anterior en los tiempos de la rápida y letal expansión del sida. La obra es, simplemente, perfecta: la actuación de los personajes, el tema, el desarrollo, los cambios de ritmo, las reflexiones, los chistes; todo. Tres horas más media de descanso que se hacen cortas. Hablando de cambios de ritmo, siempre recordaré aquella escena en que uno de los personajes, apenas un niño, relata su experiencia en un cuarto oscuro de Praga. La escena, que rompe con el tono jocoso anterior, se vuelve misteriosa; después, sensual e incluso sexual, y sospecho que muchos de los allí presentes sintieron ganas de estar en otra parte; después, de repente, el horror. Un horror que paraliza y provoca un sudor frío. Me pareció increíble que tal cantidad de sensaciones intensas pudiera condensarse en apenas unos minutos. Tuve la suerte de ver esta obra en las sesiones previas a su estreno oficial en el Young Vic, el día en que está presente la prensa. Después de eso, lleno total y traslado al West End.

Hay, claro, otras muchas obras que me han causado gran impresión. Ahí está Trainspotting, la obra basada en la novela de Irvine Welsh cuya historia, emplazada en el Edimburgo de los años ’80, cuando la adicción a la heroína era un problema de primer orden, es sencillamente brutal. Su trabajosa interpretación para todos aquellos que no estamos familiarizados con el dialecto scots no es dificultad para disfrutar del humor hilarante de su primera parte y de la brutalidad absoluta de su segunda mitad. Y ahí reside la fuerza de esta obra, en el horror y la violencia, en no creer que lo que estás viendo sea posible y en empezar a creer que no se trata de una simple actuación sino de algo real que sucede delante de tus ojos, apenas a unos palmos de distancia. Ahí entra la magia de un teatro recogido y próximo, The Vaults, con su escena central y alargada, y de una puesta en escena que interactúa groseramente con los asistentes.

Hablando de teatros alargados y pequeños y de obras donde el horror y la pena juegan un papel principal, un clásico: Mother Courage and Her Children, la cumbre del drama alemán escrita por Bertolt Brecht, interpretada en el Southwark Playhouse. Madre Coraje, siempre en movimiento, trata de sobrevivir en esa Polonia devastada por la Segunda Guerra Mundial. Sirviéndose del contrabando y de sus malas artes, porque todo vale para sobrevivir, trata de salvar a sus tres hijos. Arrastra sus pertenencias en un carro, aquél que se convirtió en el símbolo del éxodo germano poco después. Ella logra salvarse mientras sus hijos corren suertes diversas. Este largo alegato antibelicista es difícil de disfrutar. Mantiene alerta y causa lástima.

Cambiando de tercio, una de las obras más originales que he visto ha sido Our Great Tchaikovsky, en The Other Palace. Hershey Felder, único personaje sobre el escenario, hace las veces de narrador y personaje principal. Pianista, repasa los episodios más notables de la biografía del compositor a la vez que interpreta extractos de las piezas que compuso en esos momentos de su vida. La música y las palabras casan a la perfección y, de pronto, en la música de Tchaikovsky cobran sentido sus avatares y sentimientos. Las ganas de superación, la petulancia, el hastío, la homosexualidad forzosamente oculta, el amor, la fama; todo está en su música.

Otra pequeña gran obra: Midnight, un musical casi inverosímil representado en el Union Theatre. Adoro este teatro, pequeñísimo, casi íntimo, donde la obra sucede prácticamente ante tus narices y casi para solamente para ti. Las obras que aquí he visto me han parecido buenas todas, aunque ésta se ha llevado la palma. En la Nochevieja de 1937, una pareja del Azerbayán soviético se dispone a celebrar la entrada en el año nuevo cuando llaman a la puerta. Alguien ha caído por la ventana poco antes y un agente de la NKVD, la policía secreta de Stalin, se persona y pregunta a la pareja si puede descansar un momento en su piso. Lúgubre e ingeniosa, la obra me pareció un auténtico tesoro oculto. Lo mejor, la actuación. Cuatro actores que actúan, cantan, bailan y tocan instrumentos clásicos, todo a la vez y como si fuera lo más natural del mundo.

Esta entrada es ya más larga de lo que había previsto y hay todavía varias obras en el tintero de las que merece la pena acordarse. Volveré con más en una segunda parte.

producido en inglés, alemán | visto en inglés

ÁYAX – sófocles

Áyax, además de un equipo de fútbol holandés, es el nombre de un héroe homérico. Enfrentado a Héctor en la guerra de Troya, su historia es retomada por Sófocles en una de sus primeras tragedias. Áyax es un guerrero poderoso y se vanagloria de ello. Su orgullo le lleva a desdeñar la importancia de la ayuda divina, granjeándose la enemistad de la diosa Atenea. Ésta, cuando Áyax se dirige a matar a Odiseo y su séquito, le enajena para que crea ver hombres en carneros. Vuelto a la lucidez tras realizar una matanza con el rebaño, Áyax se siente avergonzado hasta la exasperación y comienza a desear el suicidio, que su esposa y amigos tratan de impedir.

El honor, la valentía y el temor a los dioses son temas de esta obra teatral. En general, el papel de la religión y la moral hacen acto de presencia, así como, en ocasiones, la filosofía, presente en ciertas preguntas profundas que los personajes se hacen.

Hacía tiempo que quería leer la obra de Sófocles. Al comenzar la lectura sucedió que, no sé, esperaba quizá leer una historia diferente. Ya metido en la historia, cuando todo devenía en tragedia, la lectura me atrapó y comencé a disfrutarla. Creo que me gustará leer las obras más maduras de Sófocles en el futuro, Edipo Rey y Electra entre ellas.

escrito en griego antigua | leído en español

MUERTE ACCIDENTAL DE UN ANARQUISTA – dario fo

56131182Dario Fo, pintor y arquitecto, dedicó su vida al teatro. Escribió sus propias obras y las representó junto a su mujer. Muerte accidental de un anarquista, basada en una historia real sucedida en Milán, es una comedia ácida e hilarante que traslada a la ficción una contrainvestigación de la magistratura italiana. Tras un atentado con bomba en Milán, un sospechoso, ferroviario anarquista, es detenido e interrogado en la comisaría central de la policía milanesa. Allí, a medianoche, el hombre cae desde una ventana y muere. ¿Ha sido un suicidio o una defenestración? Más tarde, al parecer, se averigua que el atentado fue perpetrado por un grupo de extrema derecha.

Pese a un argumento tan sombrío, pese a las implicaciones políticas y sociales de la obra, Dario Fo consigue arrancar carcajadas y sonrisas constantemente; por boca de un loco, quien jamás niega su locura e incluso se vanagloria de ella, pone patas arriba los argumentos de los implicados en el caso y hace una deliciosa crítica política y social que empieza en su primera línea y termina con la última. La comedia es satírica, aplastante, ligera de bromas y recursos y pesada en implicaciones morales.

He disfrutado muchísmo esta obra. Comencé a leerla anoche y no pude parar hasta terminar el primer acto. Hoy, con ella de nuevo entre las manos, la he terminado de corrido y a carcajada limpia. La edición que he leído, la de Círculo de Lectores de 1998, publicada poco después de la concesión del Nobel a Fo, incluye un prólogo revelador de Carla Matteini muy a cuento para quienes, como yo, nunca habíamos leído o visto en escena a este autor. En conclusión: una obra más que recomendable.

escrito en italiano | leído en español

FUENTE OVEJUNA – lope de vega

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Ya en julio pensaba en que en mis vacaciones de agosto me gustaría leer clásicos españoles. La excusa para leer clásicos suele ser que tenemos una literatura muy rica en España; la contraexcusa, que es antigua y densa. Este año he logrado vencer el ilógico tedio inicial, venido antes de tiempo, debido a que desde enero apenas he leído libros en español. ¡Y tenía ya unas ganas!

Lope de Vega es uno de los más grandes dramaturgos de la historia. Yo no había leído nunca nada suyo, aunque sí había visto representada una de sus obras. Con Fuente Ovejuna, a falta de pan… Superado el significado de algunas palabras, algo indescifrables por desusadas, no por literarias, la obra resulta sencilla e interesante. El comendador de Fuente Ovejuna, pueblo de Córdoba cercano a Extremadura, es un déspota que en tiempos en que los Reyes Católicos tratan de apaciguar Castilla, trata mal a sus sirvientes y persigue a sus mujeres. El pueblo, entonces, respira aires de rebelión…

El resto es conocido, aunque no seré yo el que escriba sobre ello para no dar pistas sobre el final. Pieza clave en nuestra literatura, esta obra teatral merece una lectura y, probablemente, mucho más verla representar en vivo y en directo.

escrito en español | leído en español

RUY BLAS – victor hugo

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Drama ambientado en la España de Carlos II, ya decadente. Un marqués desterrado por la reina planea su venganza y para ello elabora una red de intrigas valiéndose de un sirviente y un familiar. La obra es entretenida aunque no me ha parecido apasionante. Me ha parecido muy curiosa la introducción, en la que Victor Hugo explica uno de los posibles significados de la obra, ligándolo a una teoría propia sobre el teatro. La historia en sí está bien, se lee fácilmente y entretiene. No he leído las grandes novelas de Victor Hugo aunque, dada su fama, espero más de ellas.

escrito en francés | leído en español

EL MÉDICO A PALOS – molière

533_001Hace 5 días terminé de leer esta divertidísima comedia de Molière. Un hombre maltrata a su mujer por insultarle. Cuando unos transeúntes le preguntan por un médico desesperadamente, la mujer les miente diciendo que su marido es médico, y para vengarse les asegura que la única manera de que admita su profesión y la ejerza es propinándole una paliza. Entre paliza y paliza, el pobre hombre se mete en un berenjenal con una muchacha que finge una enfermedad por amor y un padre estricto que cree sus curaciones irrisorias.

La obra se lee como si hubiera sido escrita ayer y arranca carcajadas a pesar de la oxidadísima traducción de Moratín. Dicha edición, acaso apropiada para la España decimonónica, subvierte la obra con la eliminación de varias escenas completa o parcialmente, todos los diálogos de dos personajes y toda palabra e insinuación obscena o, ya nos entendemos, “inadecuada”. La censura extrema de Moratín pudo ser adecuada en el XIX, pero la edición de Salvat que he leído se publicó en 1969. ¿No tocaba ya una revisión de la traducción?

escrito en francés | leído en español