CIEN AÑOS DE SOLEDAD – gabriel garcía márquez

Quería escribir una buena entrada en el blog para este libro y entonces, ¡pum!, perdí el libro en un tren. Cuando mi padre me dijo que andaría por casa y no pude encontrarlo, y me dijo entonces que buscara en las baldas de mi tía y tampoco lo encontré, debí haber sospechado que algo había en este libro de ausencia, de repetición, acaso de fatalidad. Traspapelado el primer libro y perdido el segundo, tuve que comprar un tercero por Internet. Entonces sí, pude terminar las escasas páginas que me quedaban por leer y atontarme ante una escritura tan sencilla como maravillosa.

Lo real y lo maravilloso se entremezclan en la novela como en ninguna otra. El tono de sus primeras páginas me recordaron a “El siglo de las luces“,  una novela que disfruté como un enano en su momento y cuyo autor, Alejo Carpertier, definió lo real maravilloso que caracterizaría la literatura latinoamericana del periodo. Hay en esas primeras páginas de García Márquez esperanza y dulzura, una atmósfera imbuida de misterios primigenios que envuelven la fundación mítica de Macondo junto a lo prosaico y lo banal, como en aquel poema borgiano, “Fundación mítica de Buenos Aires“. En el Macondo de la fundación no existían siquiera palabras suficientes para nombrar los objetos que abarcaba la vista, de modo que debían ser señalados con el dedo.

La fórmula de lo banal y lo mágico ya no abandona la novela, que sin embargo se vuelve más oscura por momentos. A la inocencia iletrada de los primeros pobladores de Macondo su aislamiento les sucede el poder y la riqueza, la guerra y la política, el capitalismo de las grandes compañías, el abandono y el olvido. Las referencias al futuro y al pasado vertebran la novela, confundiendo los tiempos, como sucede también en “Crónica de una muerte anunciada“, cuyo título anuncia el desenlace. Más aún lo hacen la figura omnipresente de Melquíades, el sabio gitano que asombra a Macondo con el descubrimiento del hielo, y las figuras femenina de Úrsula y Pilar Ternera. Estas últimas son, en mi opinión, los personajes más logrados de la novela. Para mí, pensar en este libro es pensar en Úrsula, en sus logros, sus manías y sus cuidados, por encima de la ristra mareante de Arcadios y Aurelianos.

Hay muchas capas de significado superpuestas en la acción. O quizá no haya ninguna, y es todo un simple juego de espejos. He creído ver una historia oculta de Colombia, acaso de América: una fundación mitificada y una independencia creciente al ritmo de la ruina de un viejo galeón español, la llegada del poder estatal, los desmanes de los terratenientes, la riqueza, la perversión corrupta de las multinacionales y acaso de un incipiente narcotráfico, las tiranías, las guerras civiles. Más allá, una historia universal de las pasiones, simple y brutal. Sea como fuere, la habilidad para explicar reacciones comunes ante temas complejos es sencillamente genial. En especial, la distinción del coronel Aureliano Buendía, un completo ignorante político, entre izquierdas y derechas, me pareció tan triste como brillante.

Bien, en algún momento debo escribir el último párrafo de esta reseña. El libro es de sobra conocido, la trama puede buscarse en internet y no quiero repetirla porque, de todos modos, en ella no está el quid de la cuestión. Me interesa decir que este libro es intenso, duro, repetitivo y sin embargo, permeable a la iteración. Que me ha producido muchas sensaciones distintas. Y que acaso, algún día, vuelva a leerlo.

escrito en español | leído en español

Anuncios

¡deja tu opinión!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s