THE PEOPLE OF THE ABYSS – jack london

the-people-of-the-abyss-21Yo vivía en un lugar de Hackney, frontera entre el norte y el este de Londres. El piso que ocupaba era compartido con otra persona y el casero, cuya familia vivía fuera de Londres, de manera que su alquiler sería más bajo y acaso pagado por el nuestro. Vivía bien. Mucha gente, gente cercana y muy cercana, no tenía tanta suerte, viviendo en cuchitriles sin servicios básicos que no valían el dinero que se pedía por ellos y cobrando salarios que, a pesar de ser altos para casi cualquier otro punto del mundo e incluso del Reino Unido, son miserables para Londres.

En 1902, un joven y aventurero Jack London decidió vestirse de harapos y vivir durante tres meses en el este de Londres, confundiéndose entre sus gentes y experimentando de primera mano las penurias y las condiciones de vida de sus habitantes paupérrimos. El relato resultante es una magnífica crónica periodística que enciende y enfurece por su crudeza y de la cual, desgraciadamente, pueden trazarse demasiados paralelismos con el Londres y el Reino Unido de hoy en día.

London explica el proceso por el cual los inmigrantes, la mayor parte campesinos británicos, acudían a Londres para buscar un trabajo famoso por su cantidad pero que en realidad era más escaso que la mano de obra. Su pobreza les llevaba a arrendar pisos en el este de Londres y a subarrendar las habitaciones para poder pagarlos; a su vez éstas era sub-subarrendadas, de manera que una familia de varios miembros o incluso varias familias vivían en habitaciones únicas e ínfimas, con varios de sus miembros durmiendo sobre y debajo de las camas, de suerte que las familias más pobres, al juntarse, eran capaces de pagar alquileres mayores, provocando la expulsión de los antiguos inquilinos, ya pobres, al extrarradio, y una inflación imparable de los precios. Añado por mi cuenta que este proceso, salvando las mejoras de salubridad, continúa.

Las historias de personas concretas y los extractos de noticias reales dan cuenta de la crueldad y la agonía de los desposeídos, los vagabundos, los alcohólicos, los enfermos, ancianos y sin techo, la cerrazón idiótica de las leyes y la incomprensión e injusticia de los ricos en el momento álgido del Imperio británico, cuando los propios británicos vivían en condiciones hórridas y cuyos linajes se extinguían, debido a la insalubridad y a la falta de nutrientes, en tres generaciones, tomando prestadas las palabras de London.

Demasiadas cosas me han recordado al Londres actual en este relato de investigación, bien hilado, incluida la falsa culpa dirigida contra los inmigrantes, sobre todo los polacos, en lugar de contra los políticos y the powers to be, parafraseando al autor; es triste ver que hasta en eso el libro, escrito hace más de un siglo, se parece al país de hoy. En suma, una crónica interesante y que da qué pensar, de lectura fácil aunque de digestión difícil, y que personalmente me ha aportado una impresión mucho más amplia y rica de uno de los autores de mi infancia.

escrito en inglés | leído en inglés

 

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